Tráfico de esteroides: De los músculos a la muerte

La venta de hormonas y pastillas de todo tipo es un gran negocio en Internet. Efectos letales, descontrol y la quimera del cuerpo perfecto alimentan un negocio perverso.

Por Redacción

Yo tomé esteroides. En ese momento tenía más músculos que sesos y quería seguir creciendo. A veces los mezclaba con vitaminas y estaba furioso. Llegué a pesar casi 15 kilos más que ahora y me asusté cuando no podía parar. Después de entrenar duro en el gimnasio, me clavaba un par de cervezas (para bajar) y quería más: los brazos me explotaban y mi cabeza era un V8: veía un mundo lento y tonto y me fastidiaba.

Empezaba a descontrolarme. Fue poca la ingesta, pero lo suficiente para sentirme mal aquel día en que “el negro” (un compañero del gimnasio) me dijo: “estoy asustado con esto de los esteroides, me sale leche de los pechos y no se me para” (sic).

Se estaba inyectando.

Cuando el tráfico de drogas crece, empiezan los excedentes en los laboratorios: los 80 fueron años de excedente de cocaína, de cuyos residuos nació el crack. El diseño de nuevos modos de adicción, y de drogas a medida, abrieron pasos a nuevas rutas y negocios que irrumpieron en el nuevo siglo: pastillas para todo. Para adelgazar, para engordar, para crecer, para no crecer, para tener más culo, más bíceps, más pelo, más pene. Más duro. La lista sigue. Hay pastillas hasta para la eterna juventud, pero nada para ser más inteligente. Por ahora.

Está claro que no todos los comprimidos son drogas ni inducen a la adicción, pero en el cambalache crece la automedicación y la venta de medicamentos sin receta. Sin escala. Hace menos de un mes un comunicado de la Unión de kioskeros de la Argentina advirtió que “el crecimiento en la venta de antidepresivos, antiobesidad y tranquilizantes se debe a que las farmacias los venden sin receta”.

Las estadísticas oficiales demuestran que el consumo de fármacos aumentó un 20% en cuatro años. Ansiolíticos, sedantes y otros productos de los más vendidos son todos medicamentos de venta bajo receta que, sin embargo, se despachan como chocolates. El autodiagnóstico y la automedicación también es parte de una conducta adictiva y, por eso, desde el ANMAT y las mismas farmacias se están solicitando a los legisladores nuevas reglas para actualizar el mapa comercial de drogas y medicamentos.



Según datos del INDEC, en el segundo trimestre de este año, los medicamentos de mayor facturación fueron los ansiolíticos, por 379 millones de pesos. Lejos de los números se encuentran los riesgos para la salud y el aumento de adictos. La consultora chilena Etika estima que en nuestro país la venta de medicamentos sin receta factura más de 1.300 millones de pesos por año. Las estadísticas del mercado arrojan que en la Argentina se venden 400.000.000 unidades anuales y de ellas, 27.000.000 son falsificadas o no respetan las normas de elaboración y calidad. Y esto no incluye Internet.

No se descubre nada nuevo con decir que la salud es un negocio multimillonario (y cuasi mafioso) que necesita problemas reales o inventados: un informe de Clarín del domingo dedica una doble página a los nuevos adictos al Viagra. Son jóvenes que no lo necesitan, pero lo necesitan. No funcionan sin la pastilla.

Hay algo en el imaginario social donde todos necesitan una pastilla por día. Los laboratorios lo saben y desde que nació Mister Atlas y, más tarde Rocky, Rambo y Terminator, los gimnasios dedican buena parte de su negocio a la venta de esteroides y pastillas para verse bien. Nadie controla esta venta clandestina, especialmente en Internet. Allí donde tenemos el mayor índice de usuarios de toda América Latina se encuentra de todo. Hasta vendedores de efedrina.

Me tocó investigar un caso de venta capilar que hacía llegar el paquete en moto a quienes se los solicitaban por la Web. Eran los excedentes de esa droga que, en este caso, aparecía disimulado como un suplemento de gimnasio. Un quemador de grasas que aumenta el rendimiento muscular: el mismo que le cortó las piernas al Diego en el mundial 94, se vendía en frasquitos con una foto y una sonrisa del 10.

Otro éxito del mercado de hoy es la venta de hormonas de crecimiento (ver nota relacionada) y, por supuesto, de esteroides.

 Hace poco en Nueva York se destapó el negocio de la venta de esteroides a partir del dominicano Manny Ramírez (figura del fútbol americano) quien fue encontrado con una droga prohibida conocida como hormona HCG que se utiliza para contrarrestar el consumo de esteroides (y pertenece al grupo de las hormonas). Lo particular es que no se trata de un esteroide anabólico, sino de una droga de fertilidad que suele ser usada por atletas para mejorar su rendimiento. “Esta hormona es producida naturalmente en el cuerpo femenino durante el embarazo y a menudo es usada por consumidores de esteroides para reiniciar la producción natural de testosterona en su cuerpo al salir de un ciclo de esteroides.

 La HCG es principalmente una droga para promover la fertilidad de las mujeres porque ayuda al cuerpo a producir progesterona. Cuando es utilizada por hombres, promueve la producción de testosterona. Al investigar casos recientes de farmacias que venden esteroides por Internet, las autoridades han descubierto que las personas que demandan HCG, especialmente atletas y culturistas, lo hacen cuando compran esteroides”, revela el informe.

La venta de esteroides y otras drogas representa un gran negocio en la Web.

Tan grande como peligroso. Navegando o buceando (neologismos para referirse a ese mundo virtual) pude verificar la larga lista de lugares para comprar esteroides. Tan larga es la lista que hasta existe una página que ayuda a evitar a los chantas. Paradójico. Dice así:

“No se deje estafar. Por su seguridad le daremos los siguientes tips para que no se deje estafar por otros vendedores de Internet.  
1) El 98% de los vendedores que usan una cuenta de Hotmail, Yahoo, etc. son estafadores. Por qué? Porque son cuentas gratuitas que abren en instantes con datos falsos. Cuando las quejas de sus clientes estafados se hacen muy numerosas y adquieren mala reputación por todo Internet simplemente no la revisan más y abren otra diferente. Desapareciendo de la faz de la tierra con su dinero (…)

Sin palabras. Esta es sólo una parte de una larga lista de consejos que no olvida el tráfico. La página termina diciendo en mayúsculas: “SEA INTELIGENTE, compre con los profesionales”.

En los años que tomé esteroides no había tanta oferta en Internet. Igual me asusté con lo que me dijo “el negro”. Me ayudó, tal vez, mi incipiente suspicacia y mi desapego por la ideología del gimnasio: mirarse al espejo embobado como única posibilidad, midiéndose los bíceps como Jhonny Bravo. Dije basta, tiré el resto de “Estano” (esteroides) a la basura. Nunca más. Me estaba envenenando. Recién lo confirmé tiempo después cuando un médico me dijo “lo peligroso de esas pastillas es que te arruinan los riñones y el metabolismo. Los daños son irreparables (…) la mayoría de los fisicoculturistas terminan hecho percha”.

Fuente: Hugo Macchiavelli, cronista del Programa GPS. Especial para 24CON


Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar
Exit mobile version