Tránsito urbano, desborde y caos

La histórica falta de planeamiento e inversión ha convertido las calles en un odioso enredo tanto para peatones y ciclistas como para automovilistas y trabajadores del volante.



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Ingresar a Bustillo desde la calle San Martín puede deparar una larga espera. La rotonda del monolito se transforma en un embudo. Y para peor, se trata de un cruce clave en el recorrido de varias líneas de transporte.(Foto: fotos alfredo leiva )

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Los conductores “entrenados” evitan pasar a media tarde por la puerta del Instituto Capraro. En la esquina de Gallardo y Morales muchos padres esperan a los chicos en doble fila y el tránsito se pone imposible.

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En el centro proliferan las infracciones por mal estacionamiento. Es común ver rampas obstruidas o autos sobre la vereda.

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El sanatorio San Carlos, sobre el acceso oeste a la ciudad, resulta un problema difícil de resolver. Giros a la izquierda, ingresos y salidas continuas de vehículos entorpecen el tránsito.

La infraestructura vial es la misma de hace 50 años y el número de vehículos radicados en la ciudad ronda hoy los 75.000, sin contar aquellos que llegan en temporada turística. No hacen falta investigaciones exhaustivas para comprobar que la situación resultante es algo así como una olla a presión a punto de colapsar.

El director municipal de Tránsito y Transporte, Carlos Catini, reconoció que los problemas se acumulan y es muy difícil abordarlos con las herramientas disponibles. Hacen falta inversiones de envergadura, que necesariamente deben ser de mediano y largo plazo.

La falta de planificación de las últimas décadas generó el déficit actual, que demanda obras impostergables como la extensión de la avenida de los Pioneros sobre tierras del Ejército, la liberación de las banquinas de Bustillo (invadidas por particulares), un nuevo puente sobre el arroyo Ñireco y vías específicas para peatones y ciclistas.

Un rápido recorrido por la ciudad permite identificar algunos nudos clave, como los horarios de ingreso y salida a los colegios, el giro a la izquierda en las avenidas, el tránsito en torno a los sanatorios, la excesiva cantidad de calles de doble mano y los cruces sin semáforos.

Catini dijo que “el problema más serio en el área céntrica es la falta de lugares de estacionamiento” y que el municipio trabaja “para generar nuevas áreas”, por ejemplo con la supresión de cordones amarillos “mal señalizados” y con la limitación del horario de carga y descarga, “que se va a fijar de 22 a 8”. Hoy están permitidas hasta las 10.30.

La falta de estacionamiento contribuye silenciosamente al desmadre general, porque en ciertas horas picos un número indeterminado de automovilistas (aunque seguramente alto) circula sin rumbo durante largos minutos en busca del ansiado lugar.

Lo mismo ocurre con los micros de turismo que circulan vacíos por Bustillo hacia el oeste sólo en busca de un ensanche de banquina que les permita girar.

Catini dijo que otro recurso a profundizar es la fiscalización. Señaló que el estacionamiento en doble fila y en lugar prohibido “son la mayoría de las 200 a 300 infracciones que se realizan cada día”.

En relación con los micros de turismo, dijo que “si paran en doble fila la orden que tienen los inspectores es multarlos, pero a veces no tienen lugar porque los espacios de reserva están ocupados”. Los grandes ómnibus de tres ejes que ingresan al casco céntrico en principio están prohibidos, aunque algunos reciben salvoconducto para hacer transporte “punto a punto”, por una ruta convenida.

Catini explicó que la situación de las escuelas es abordada en forma particular por el municipio y realizan periódicas campañas de educación vial con los mismos alumnos. Pero reconoció que la inconducta “no es de las escuelas ni de los chicos, sino de los padres”.

Hay escuelas como el Capraro o el Woodville donde en los horarios de ingreso se producen embotellamientos con autos que paran en doble y triple fila.

Una comerciante de la calle Gallardo, en la cuadra del Capraro, admitió que a media tarde se produce todos los días la misma escena, “con bocinazos” y demoras para los que no tienen nada que ver y sólo quieren pasar.

Catini dijo que mandan agentes de tránsito “cuando se puede” y que realizan infracciones, pero el municipio carece de estructura para controles más exhaustivos. Lo mismo ocurre en zonas donde se concentran varias escuelas públicas, como en Onelli y Dos de Agosto o en Beschtedt y Anasagasti.

Un estudio en el cajón

Desde hace tres años el municipio cuenta con un estudio de “movilidad urbana sustentable” que realizaron dos consultoras brasileñas, con financiamiento del BID.

El trabajo abunda en recomendaciones que en su mayoría permanecen sólo en el papel. Los funcionarios consultados desde entonces han admitido que el principal obstáculo para avanzar es la falta de presupuesto.

Entre otras cosas el plan contempla la construcción de bicisendas y “una mejor infraestructura de veredas” en las calles troncales. Enumera “intersecciones conflictivas”, cuestiona la señalización inexistente o confusa y reclama un plan de seguridad vial integral.

También propone extender la avenida Pioneros, ensanchar la Bustillo y construir un nuevo puente sobre el Ñireco, antes de que el único existente, sobre avenida 12 de Octubre, se transforme en “un cuello de botella grave”.

Señala en otro punto la importancia de transformar los ejes viales que hoy tienen características de “ruta o vía expresa”, como Piedra Buena, Juan Herman, Bustillo y Pioneros, en “vías de uso urbano”; con cordones, veredas, ciclovías, cruces peatonales y tratamiento del entorno para “crear ciudad”.

Una de las sugerencias que sí se implementó (todavía a medias) es la de reconvertir a la Mitre en una “calle de convivencia”. También algunos ajustes en el transporte urbano que fueron incorporados al pliego de licitación.

Otras ideas de los consultores son de fácil implementación pero fueron ignoradas. Por ejemplo eliminar la doble mano en las calles más transitadas, como la diagonal Capraro.

Según Catini, uno de los planes es generar espacios más amigables “para peatones, bicicletas y motos”. Señaló que colocaron varios semáforos peatonales, en zonas de escuelas, “pero no se puede abusar, porque entorpecen el tránsito”.

Dijo que también tienen en carpeta la creación de carriles exclusivos para el transporte urbano.

Sobre el estacionamiento de ómnibus de turismo estudiantil frente al puerto San Carlos dijo que exigirán la eliminación del cantero ubicado sobre la vereda para construir una dársena y evitar que los vehículos anulen un carril de la avenida.

Otro de los temas conflictivos son los giros a la izquierda, por ejemplo en los cruces de Bustillo. El funcionario admitió que sin remover los obstáculos de las banquinas “es difícil generar dársenas” y por eso no queda otra que el conductor “se detenga con balizas sobre su carril, y aquel que viene de frente le dé paso”.

Cuando eso no ocurre, se multiplican las colas y el malhumor, agravado también por las maniobras imprevistas derivadas del pésimo estado de algunas calles.

“Si (los micros de turismo) paran en doble fila la orden es multarlos, pero a veces no tienen lugar porque los espacios de reserva están ocupados”.

“El problema más serio en el área céntrica es la falta de lugares de estacionamiento, aunque trabajamos en generar nuevas áreas”.

Carlos Catini, director de Tránsito y Transporte.

La hora de ingreso y salida de las escuelas céntricas es siempre problemática para el tránsito, pero la inconducta no es de los chicos sino de sus padres.

¿Inspectores? La mitad de los necesarios

En su departamento de Tránsito el municipio tiene actualmente 54 inspectores, pero no todos se desempeñan en tareas “de calle”, ya que algunos (por ejemplo) tienen puesto fijo en la terminal de ómnibus.

Según Catini, la dotación ideal sería de 25 inspectores de calle durante la mañana, otros 25 por la tarde y 10 en el turno noche. Reconoció que hoy el personal destinado a esa tarea es la mitad: “18, 6 y 5 inspectores” respectivamente. Y durante la noche la tarea excluyente son los controles de alcoholemia.

“Muchos milagros no se pueden hacer”, refirió el director de Tránsito.

Las multas

El municipio dispone de un detallado estudio de consultores brasileños con recomendaciones a implementar, pero la falta de presupuesto lo impide, según aducen.

Datos

“Si (los micros de turismo) paran en doble fila la orden es multarlos, pero a veces no tienen lugar porque los espacios de reserva están ocupados”.
“El problema más serio en el área céntrica es la falta de lugares de estacionamiento, aunque trabajamos en generar nuevas áreas”.
La hora de ingreso y salida de las escuelas céntricas es siempre problemática para el tránsito, pero la inconducta no es de los chicos sino de sus padres.
200 a 300
son las actas de infracción que se labran en promedio a diario, la mayoría por estacionar en doble fila o en lugar prohibido.
El municipio dispone de un detallado estudio de consultores brasileños con recomendaciones a implementar, pero la falta de presupuesto lo impide, según aducen.

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