Tras el receso invernal, abandona gran parte de los universitarios

Entre el 60 y 70% de inscriptos deja los estudios antes de finalizar el primer año y una parte importante directamente no vuelve a clases tras las vacaciones de julio. La especialista Liliana Llamas analizó el fenómeno y brinda herramientas para sortearlo.



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El parate de las vacaciones es decisivo para muchos estudiantes, que ante problemas académicos, de adaptación personal o económicos deciden dejar los estudios.

El parate de las vacaciones es decisivo para muchos estudiantes, que ante problemas académicos, de adaptación personal o económicos deciden dejar los estudios.

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Liliana Llamas, especialista en orientación vocacional.

Liliana Llamas, especialista en orientación vocacional.

Faltan apenas días para que se reanuden las actividades académicas en las universidades y –lamentablemente– es el momento en que muchos estudiantes están pensando no volver a las aulas.


No es un mal augurio sino una realidad que docentes experimentados ya conocen: el receso de invierno, en vez de estimular por el descanso que implica, convence a chicos y chicas de primer año que se han sentido decepcionados, a abandonar la carrera recién iniciada. Desbordados por las complejidades del primer cuatrimestre o desilusionados con las materias y su propio rendimiento están pensando en dejar sin siquiera darse la oportunidad de esperar a fin de año.


“La Argentina es el país con la tasa de deserción universitaria más alta del mundo”, asevera la licenciada Liliana Llamas (UBA), quien lleva más de tres décadas empeñada en desentrañar el fenómeno. “Se calcula –depende la universidad– que hay un 60 o 70% de chicos que se inscribieron y que a fin de año ya dejaron esa carrera, lo que es altísimo”, precisa.

Y en vistas de la experiencia de los docentes referida, una gran parte de ese porcentaje lo hace al promediar el ciclo lectivo, en coincidencia con el receso de invierno.


Como investigadora, experta en orientación vocacional y laboral y formadora de recursos humanos en esa área, ha identificado los motivos principales de la deserción. No se quedó de brazos cruzados y avanzó en dar pautas y ofrecer herramientas prácticas a los estudiantes cuando se sienten desalentados o abrumados.

Los chicos empiezan pensando que van a encontrar aquello que les gusta en forma inmediata y se desilusionan enseguida y abandonan pensando ‘no me gustó la carrera’ cuando es imposible ver si la carrera les va a gustar o no en función de materias muy introductorias”.

Liliana Llamas

Las causas
“Son cuatro”, asevera Liliana.
• La primera. “Es el desfasaje entre el nivel académico y de exigencia del secundario y la universidad. Los chicos en general no están acostumbrados a sentarse a estudiar, a leer, a hacer láminas, no tienen adquirido el hábito”.
• La segunda. “Las dificultades económicas como para poder afrontar y permanecer dentro de una universidad (u otra institución)”.
• La tercera. “La desadaptación afectiva de los chicos cuando se van a estudiar a otros lugares”.
• La ultima causa y la más significativa. “Una mala elección vocacional. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cómo eligieron estas personas que en su inmensa mayoría, en primer año ya desertan? –se pregunta Llamas–. Por una parte fijándose o poniendo el foco en las materias que van a tener o que no van a tener”.


Darse una oportunidad

Para quienes ingresaron este año y por estos días se sienten presas del desaliento, no todo está perdido, sin embargo. Las pautas y sugerencias concretas de Liliana Llamas para ellos son:

• Perseverancia. “Los chicos en general no están acostumbrados a perseverar y las redes sociales no contribuyen en eso. Hablo del hábito zapping: no me divierte, no me entretiene, me aburre, luego cambio, cambio, cambio. Si sigo con esa mentalidad difícilmente pueda llegar a concretar o tener una carrera que dure dos, tres, cuatro o cinco años. Entonces perseverar, poner el foco en lo que quiero para mí y para mi vida y tolerar esas cosas que no me van a gustar porque voy a lograr algo que va a ser muy positivo y constructivo para mí, que es tener una herramienta para mi vida”.

• Tomarse un año completo, entero. “Sabiendo que siempre va haber materias que les van a resultar difíciles y que en la Argentina, en general, las carreras están organizadas con materias muy generales, teóricas y básicas en los primeros años”.
La recomendación sería: “Me tomo un año entero, sé que voy a pasar muy probablemente por momentos de bajón o de desilusión, pero apruebo todas las materias de mi primer año y ahí estoy muy cerca de materias mucho más específicas que me motivan y me entusiasman más, esas empiezan a aparecer a partir de segundo año”.
“Ya ahí digo: ver si realmente lo que voy a estar haciendo en la práctica profesional me sigue gustando. Entonces un año más, como para esperar todos estos temas que me van a enganchar y estimular mejor y más”.


• Buscarse un buen grupo de estudio. “Es otra sugerencia importantísima. Gente que sea organizada, autodisciplinada y perseverante, que le guste y se organice muy bien para estudiar. Cuando me desmotivo tengo otros que me ayudan y me dicen ‘dale, dale vamos pongámonos las pilas’. Eso contribuye a que yo siga adelante”.

• Organización de los tiempos. “En general no están acostumbrados porque casi nunca tienen demasiada tarea asignada en el colegio y no han adquirido ese hábito”.
Sabiendo qué horarios van a tener en la facultad o en la escuela de oficios donde estén decir: “La primera semana de clases organizo lo mejor posible mis tiempos como para destinar –desde el primer día– estas horas, por ejemplo dos por día, para subrayar, sacar fotocopias, anotar las dudas. Entonces no me voy perdiendo en las materias ni cuando las van dictando y puedo preguntar todo lo que haga falta y voy acumulando y asentando los conocimientos desde el principio. Me va a resultar mucho más fácil llegar a los parciales y a los finales con efectividad”.

“Por último recordar que todos los seres humanos tenemos gustos e intereses por mucho más de una cosa y por lo tanto por más de una carrera u ocupación. Los chicos no saben que hay muchas otras cosas que pueden llegar a interesarles y que además –lo digo en la charla TED– hay algo re importante y es que la mayoría de las carreras, en la manera en que se realizan en la actualidad, van a modificarse por la influencia de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial”.
Por eso, concluye, “siempre sugiero que descubran la mayor cantidad de opciones posibles porque además están vinculadas con el potencial propio que es enorme”

Especialista en orientación vocacional


Liliana Llamas es especialista en orientación vocacional y también formadora de recursos humanos en esa área.
Se licenció en Sociología en la UBA y realizó posgrados en Psicología educacional y laboral. El año pasado fue seleccionada para dar una charla TED sobre “Aprender a elegir” (ver en Youtube) en Bariloche, ciudad donde reside.

“Siempre sugiero que descubran la mayor cantidad de opciones posibles porque además están vinculadas con el potencial propio que es enorme”. (Foto Alfredo Leiva)


Hace más de 20 años investigó sobre las causas de la deserción universitaria en nuestro país.
También da cursos y charlas –tanto en Bariloche como en Buenos Aires– sobre comunicación efectiva, gestión de las emociones, autoconocimiento y un método, llamado eneagrama, que se usa en el mundo para recursos humanos.
Los conceptos vertidos en esta entrevista con “Río Negro” están bajo protección de derechos intelectuales pues están contenidos en un libro de su autoría, de próxima publicación. Más info: www.lilianallamas.com.ar

Un momento crucial del año


Por Horacio Lara


La vuelta a la universidad después del receso invernal suele ser fatal para los estudiantes, sobre todo si cursan primer año. Los que habían decidido tomarse un “año sabático” sin decirlo a sus padres, por estas fechas suelen confesarlo y dejan de cursar.
También están los que no terminaron de tomarle el pulso a la rutina intensa de estudio. Por ello, estos días son cruciales para padres e hijos en el hecho de apuntalarlos especialmente desde lo emocional.
Y recordarles que “el tiempo como universitarios” es uno de los mejores de la vida. Y que de las alegrías y angustias que les ocurran emergerá una persona más completa y feliz.


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