Un año electoral

Pronto se larga la carrera de obstáculos de las próximas contiendas electorales.

Por Redacción

OPINIÓN

Los contertulios de la cosa pública, políticos y politólogos en guardia de verano ya han sentenciado el momento presente: “en la Nación asistimos a un cambio de ciclo”, “enfrentamos una transición hacia la institucionalidad”, “es preciso analizar la Constitución de Río Negro”… A esto debemos oponer el reclamo ciudadano de mayor transparencia y de una regeneración democrática y mayor transparencia en la gestión del dinero público.

Las crisis económicas, la corrupción generalizada, el sentimiento de impunidad y el alejamiento de los postulados políticos tradicionales tienen su reflejo en el nuevo escenario.

Viene cargada de déficit nuestra democracia. Reclamos y broncas encabezados por un gran tema: la inseguridad en sus dos formas, la económica de las familias asalariadas por la inflación y la de todos por el temor al robo y a perder la vida. Y todo en el marco del crecimiento exponencial del narcotráfico que copa amplios sectores, mientras el gobierno nacional discute el sexo de los ángeles.

Scioli, Macri, Massa, en el orden que ustedes quieran y al compás de las encuestas, en un escenario en el que los tres pagan sondeos para no perder el tren, para enterarse del humor de la gente y decir lo que se espera de ellos.

Mientras en el gobierno, en plena carrera hacia su inevitable retirada, se postergan definiciones sobre el candidato oficialista, como si la incertidumbre generara amor hacia quien se va o le hiciera bien a alguien.

La UCR, inmersa en una crisis eterna, perdido totalmente el espíritu de cuerpo, se diluye en un Faunen que cada vez es menos amplio, menos Unen y más parecido a aquella Alianza de De la Rúa-”Chacho” Álvarez que, en síntesis, era “Unidos contra”, pero de propuestas de gobierno, poco. Con la urgente necesidad de darse a conocer, protagonizan sainetes marca Carrió.

Scioli, Macri, Massa: entre estas tres opciones suman el 75% de la estimación del voto. Como dijo Perón, peronistas somos todos. ¿Qué diferencias hay entre los tres? Los tres son centroderecha, los tres van a ajustar para reencauzar la economía y pagar la “fiesta”. ¿Alguno dejará de lado el populismo? Mucho me temo que si el ingeniero llega a la segunda vuelta con alguno de los otros dos… tendremos la frivolidad al poder.

En ese marco nacional, qué pasa en nuestras provincias “vacamuertistas”. Vale intentar una mirada conjunta de Neuquén y Río Negro, ya que, como todos los estudios económicos anuncian, se produciría una reformulación del mapa geopolítico de la Argentina, centrando grandes inversiones, demografía creciente, nuevas ciudades, hospitales, escuelas, servicios de seguridad, nuevas temáticas judiciales, etc., estableciendo un nuevo eje de poder económico en la región… si el precio del barril de petróleo lo permite.

Neuquén tiene desde los años 60 gobiernos del MPN y nada indica que esto vaya a cambiar. La novedad está en la aparición en la escena de actores que no son accionistas principales en la historia del MPN, lo que abre un interrogante a futuro sobre su comportamiento político. Suena raro no escuchar como candidato a un Sapag, Salvatori o Sobisch, pero es claro que tarde o temprano tenía que ocurrir.

Río Negro, en tanto, plantea una situación novedosa. El otrora Frente para la Victoria conformado por el Partido Justicialista y el Frente Grande ha vivido un corte horizontal. Esto es: una parte del PJ más una parte del Frente Grande han abandonado el proyecto vencedor del 2011 y se han abroquelado alrededor de Alberto Weretilneck en el gobierno provincial, adueñándose de la Victoria le dejaron el Frente al PJ.

La cohesión política de este grupo a futuro es un misterio. ¿Lograrán conformar una fuerza provincial? ¿Habrá en sus filas hombres y mujeres que estén en condiciones de formular ideología y política o son todos “recorredores” de pueblos? ¿Peronistas de alguna significación anterior hubieran rodeado a Weretilneck si éste no hubiera estado ocupando el sillón de Laprida y Belgrano? ¿Lo harán, continuando un proyecto a largo plazo, si éste pierde la elección?

Del otro lado, decíamos, quedó el Frente conformado por el PJ y el FG. Al interior de este FpV se instala un candidato, Miguel Pichetto, que la fuerza de los hechos lo planta con ventaja ante el electorado rionegrino.

Hace ya varias elecciones que los ciudadanos de esta provincia votan por el que les conviene antes que por el partido de sus amores. Si usted quiere, más con el bolsillo que con el corazón. En esta coyuntura, con Vaca Muerta a la vista, ¿qué nos conviene a los rionegrinos? El nombre lo pone usted pero las condiciones son: alguien que entienda del negocio petrolero, que tenga las agallas para plantarse ante el gobierno nacional si hiciere falta o la estatura para negociar si fuera el caso. Que tenga la visión del Río Negro del siglo XXI, productor de hidrocarburos, productor frutícola, productor de proteínas animales y gran proveedor de servicios turísticos. Con un equipo de gobierno que crea en la ciencia y la técnica y planifique la acción de gobierno. Que se rodee con los más capacitados. Es incongruente crear universidades y reconocer su valor, si después elegimos para gobernarnos gente que no ha estudiado en ellas. Alguien que entienda que el yacimiento de Vaca Muerta no reconoce límites provinciales y que habrá que hablar y concertar mucho con Neuquén. Entre paréntesis, si se hubiera reclamado con fuerza y en su momento el corrimiento del Meridiano V, tendríamos algo más del 20% del yacimiento.

Periodistas, politólogos y analistas de cualquier laya tienen por delante meses ricos y agitados. Mientras desde los gobiernos se va a intentar mostrar realidades a medida para la reelección, desde los otros sectores se debe tratar de trasparentar la verdad del gobernar. Esto es desde los logros hasta los escándalos éticos… que -digámoslo- abundan en varios niveles.

Así y todo, ¡feliz 2015!

(*) Ingeniero agrónomo, licenciado en Ciencias Políticas y exlegislador rionegrino FpV

Miguel Ciliberto (*)