Un bombero y un policía salvaron siete vidas en el río Negro

Un día de campo familiar se convirtió en una hazaña en Cervantes. Un grupo de navegantes cayeron de sus embarcaciones el domingo, pero dos hombres los rescataron. Se salvaron de milagro, el mismo día que el río dejó sin vida a un docente en Roca. 



Ese había sido un trágico domingo. Horas después de la aparición del cuerpo de Jorge Salmen quien murió ahogado; el río Negro volvía a hacer notar su temeridad. Siete personas se salvaron tras sufrir un accidente en un correntoso brazo mientras navegaban, gracias a la valentía y voluntad de dos hombres.

Es la historia de los héroes “anónimos”. De esos que cuentan poco pero hacen mucho. Casi no salieron en las noticias, pero estuvieron en el momento exacto y a la hora adecuada para salvar a siete personas. ¿Qué hubiera pasado si no estaban ahí? ¿Y si hubieran esperado?.

Cristian Lescano, el jefe de Bomberos de Roca junto a Oscar Monte, un policía retirado; fueron los héroes. Y no es que lo habían premeditado ni que se conocieran; pero hicieron una dupla excepcional, que le salvó la vida a siete hombres de entre 30 y 40 años.

Casualmente, Lescano se había pedido el día en el trabajo. Estaba veraneando en una chacra costera de Cervantes con su familia. Monte estaba en el mismo plan. No se conocían, pero como todo vecino de fogón, intercambiaron unas palabras en la previa del asado.

Un llamado del cuartel de Cervantes al de Roca, marcó el final del día de campo. Pedían apoyo por tres embarcaciones que se habían dado vuelta en el río. “No me había percatado de lo cerca que estaba. Cuando me dicen bien el lugar, le conté a Monte lo que pasaba. Justo miramos para el río y vimos pasar una conservadora flotando”, relató Lescano. Algo estaba mal.

Sin pensarlo mucho, el policía decidió ayudar con su lancha y los dos pusieron manos a la obra. “Nos subimos y salimos a buscar. En el camino encontramos a dos de las personas que se habían dado vuelta y pudieron recuperar la canoa. Ellos fueron los que avisaron a bomberos”, contó. Para colmo, Bomberos de Roca estaba sin timonel ya que había estado trabajando durante tres días buscando al joven docente en el río.

Lo conocí de casualidad minutos antes, pero trabajamos como si nos conociéramos de toda la vida”

Cristian Lescano, jefe de Bomberos Roca

Empezaron a recorrer río arriba con los datos que les proporcionaban los dos que habían encontrado. “Los fuimos ubicando uno a uno”, contó, entre vegetales, troncos y una correntada infernal. Era un brazo muy peligroso, sin playa. “Había mucha vegetación que no dejaba moverte demasiado”.

Finalmente, luego de tres horas de trabajo dieron con los siete. Los últimos dos estaban a cinco kilómetros de distancia. Todo eso los había arrastrado el río, pero por suerte sabían nadar.

“Tenían chaleco pero en la situación que se presentó los chalecos se les enganchaban en las ramas, algunos se lo tuvieron que sacar porque sino no podían salir”. Las víctimas llegaron por sus medios a la orilla y ahí aguantaron horas.

Fue una satisfacción. Lo mismo que siento cuando vengo al cuartel. Es lo que me gusta hacer”

Cristian Lescano, jefe de Bomberos Roca

“Los cargamos a todos y los devolvimos a la orilla. Estaban golpeados por las ramas y los remos, pero de salud estaban bien. Al llegar a tierra firme los controlé”, contó Lescano.

En total, fueron tres horas de rescate. Era remontar e ir evaluando el río en la remontada. “Estaba difícil y a la vuelta que éramos varios, fuimos con cautela para no darnos vuelta nosotros. Fue un trabajo lento”, rememoró el joven bombero.

Según contó, el accidente se originó por un error de los navegantes. “Se equivocaron de brazo por el que tenían que hacer el recorrido y se metieron por uno muy correntoso. Había mucha resaca como se le dice, muchos troncos y árboles. Se engancharon y se dieron vuelta. Afortunadamente no pasó a mayores”, concluyó el bombero.


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