Un “circo judicial” sin domadores

El juez pasa junto a la caja, antes de los incidentes.

El juez pasa junto a la caja, antes de los incidentes.

La metáfora circense fue lanzada por el fiscal Maximiliano Breide Obeid en el último bochorno del año para un Poder Judicial que volvió a quedar expuesto ante la sociedad neuquina: la formulación de cargos al juez Diego Piedrabuena, quien terminó por ser declarado en rebeldía, junto a su esposa Noemí Geldrez, en la causa que se lo investiga por un escándalo protagonizado en un hipermercado de la capital provincial.


El reelecto presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Germán Bussamia, buscó evitar que el espectáculo salpicara más a un poder del Estado que tuvo uno de los años más desprolijos de su historia reciente. No lo consiguió, pese a pedir, directamente él, que se analice si corresponde que Piedrabuena llegue a un jury.


Las crónicas judiciales publicadas por Río Negro describieron en detalle la gravedad institucional que representaron las maniobras del magistrado para evitar que se le formulen cargos. No menos de 15 estrategias distintas, la mayoría con una riesgosa interpretación jurídica, que hicieron del Código Procesal Penal de Neuquén casi papel picado.


Nueve jueces y juezas de Garantías se excusaron de tomar el caso de Piedrabuena. El director de la Oficina Judicial debió recurrir a su par de Cutral Co para poder realizar la audiencia. Pero el magistrado bajo investigación también guardó reserva de recusar a la actual jueza que tiene el caso, Patricia Lupica Cristo.


“El día de mañana va a ser muy difícil que un imputado se siente y se le puedan formular cargos”, relató el fiscal Breide Obeid al referirse a los artilugios presentados por Piedrabuena. El magistrado respondió con pedido de jury para el fiscal.


¿Alguien puede imaginar una situación idéntica para un ciudadano común?
La respuesta es que no. Incluso un funcionario del Poder Ejecutivo no conseguiría imponer tantas evasivas para tener que comparecer ante un tribunal donde, se supone, todos deben tener los mismos derechos y obligaciones. El Poder Judicial, no solo en Neuquén, está bajo una fuerte demanda de transparencia e igualdad ante la sociedad.


“El día de mañana va a ser muy difícil que un imputado se siente y se le puedan formular cargos”, dijo el fiscal Breide Obeid al referirse a Piedrabuena.



Los beneficios laborales con los que cuenta todo el sistema tienen muy poco que ver con lo que ocurre en otros poderes del Estado y, mucho más lejos aún, con el sector privado. La mayoría de los funcionarios y magistrados no paga impuesto a las Ganancias. Tampoco revalidan sus conocimientos como lo hace, por ejemplo, un docente.


Pero más allá de la situación de Piedrabuena, que llegó a esta instancia con otros dos sumarios abiertos, el Poder Judicial neuquino tuvo un año de escándalos explícitos. Algo que no suele suceder tan a menudo en un poder repleto de concesiones y de escasa rendición de cuentas a la sociedad.


La interna dentro del máximo tribunal, que aún no fue zanjada, terminó precipitando el año pasado la salida del vocal Oscar Massei, quien fue el interlocutor más sensible a los reclamos del gremio judicial Sejun. El sindicato tampoco desentonó en el desprolijo año de la Justicia neuquina y mantuvo un extendido conflicto salarial y laboral que por momentos paralizó, más allá de la pandemia, el escaso ritmo que tuvo el servicio.


Los beneficios con los que cuenta el Poder Judicial tienen muy poco que ver con lo que ocurre en otros poderes del Estado y en el sector privado.



Seguramente la vacante que dejó Massei pueda ser el mar de fondo que agita el conflicto en el Poder Judicial. Muchos jueces y juezas, también algunos extrapoder, mandaron el traje a la tintorería. La falta de definiciones y los caminos cada vez más cerrados sobre un solo nombre abonaron los berrinches en el Poder Judicial neuquino.


Pero si el “circo judicial” tuvo un capítulo destacado, sin dudas fue el jury al fiscal jefe de Cutral Co, Santiago Terán, no por los argumentos que llevaron al funcionario judicial a esa situación, que parecen estar justificados de sobra, sino por su actuación pública. Y también por las concesiones que pueden leerse de los plazos que obtuvo en el proceso y que lo acercan cada vez más a la fecha de su jubilación.


El gobernador Omar Gutiérrez tomó nota del año judicial y tiene, en su entorno directo, especialistas en la materia, por eso aseguran que comenzó a aceitar los puentes con el que será el candidato a completar el TSJ.


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