Un eufórico y largo adiós para “Dulce amor” en el Gran Rex

La novela anoche se despidió de sus fans -entre gritos y besos-, con la presencia del elenco en el teatro Gran Rex, cuya emisión en vivo trepó -por momentos- a 27 puntos de rating.



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Este cuento de amor clásico, con un coro de personajes dotados de rasgos y códigos reconocibles, fueron capaces de generar una fuerte identificación con la platea.

Durante la ceremonia que se extendió hasta pasada la madrugada de hoy, se evidenció cómo el público que colmaba la platea y las dos bandejas del pullman era un integrante, un aliado más de esta historia originalmente pensada para ser emitida durante la tarde.

Los vaivenes de la pareja protagónica, Marcos Guerrero (Sebastián Estevanez), un humilde corredor de autos devenido chofer de la poderosa empresaria del chocolate, Victoria Bandi (Carina Zampini), comenzaron a emitirse el 23 de enero de 2012.

El flechazo entre el público y el relato fue casi inmediato, se extendió por 15 meses y logró que “Dulce...” permaneciera dentro de los tres programas más vistos de cada día de 2012, para alcanzar una audiencia media de 19.3 puntos, de acuerdo a los datos relevados por la consultora Ibope.

“Marcos, lléveme hasta el fin del mundo”, “Pídamelo, Victoria”, “Mamadera” eran algunas de las leyendas escritas con marcador sobre grandes cartulinas que a modo de pancartas, reproducían frases o latiguillos típicos de cada personaje.

A diferencia de otras ceremonias de despedida de programas que suelen televisarse, ésta tuvo un rasgo de cotidiana familiaridad entre los fans, los actores y la trama, algo que la distinguió de otras ya realizadas con bombos y platillos sobre las tablas.

“Dulce amor, el gran final” incluyó alfombra roja, la conducción de Marley y entradas gratuitas entregadas por el canal -que se revendían hasta a $500 cada una por los alrededores- pero tuvo un clima de fiesta de casamiento, como si se realizara en el salón de fiestas más entrañable y coqueto del barrio.

El espectáculo tuvo su correlato en la vereda del teatro, donde se ubicó una pantalla gigante para que la hinchada -especialmente femenina- viera el último episodio, una conquista de las fans que el jueves pasado, al no lograr hacerse de una entrada, cortaron la avenida Corrientes en señal de protesta.

Los 300 capítulos de la ficción escrita por Quique Estevanez -también productor general del envío- Marcelo Nacci y Laura Barneix, dirigida por Hugo Alejandro Moser y Mauro Scandolari, cautivaron al público durante 15 meses y el último envío respetó las reglas del clásico folletín.

El amor -en todas sus formas- reinó durante la trama final, y le regaló a los televidentes la posibilidad de ver a “Marcoria” -las seguidoras bautizaron así a la dupla formada por Marcos y Victoria- casados con anillos y foto a futuro con dos hijos.

Y el amor hizo justicia entre los buenos y repartió equitativamente sus mieles, especialmente entre los pacientes, con una prolijidad esquiva a la realidad real.

Hasta los “malos”, como Lorenzo Amador (Segundo Cernadas) y Angie Green (Sol Estevanez), un binomio de traidores, ovacionado por la gente, pudieron redimirse -al menos un poco- gracias a este sentimiento, sin eludir el pago de sus culpas.

La figura contradictoria y sostenedora de los padres fue clave durante el desarrollo de la historia y los actores que la pelearon a diario desde esos roles se robaron los aplausos y el amor de los asistentes.

La simpatiquísima -y ayer conmovida- Isabel (Georgina Barbarrosa), madre del protagonista y de su hermanita Flor (Micaela Vázquez), quien saca adelante sola a su familia, para encontrar finalmente a su Romeo en el comisario torpe y bueno del barrio, Somoza (Claudio Santorelli) fue una de las figuras más aplaudidas.

Lo mismo sucedió con Pepe Fernández (Arturo Bonín) padre biológico de Victoria y eterno enamorado de su madre Elena, viuda de Bandi, una excelente María Valenzuela, ausente con aviso por gira teatral.

El cuento terminó, pero la química entre Estevanez y Zampini podrá volver a ser disfrutada por los fieles, ya que hay serias posibilidades de que vuelvan a reunirse en un nuevo producto a fines de este año.

Si bien los seguidores de la tira clamaban a viva voz por otro “Dulce...”, su hacedor Quique Estevanez decidió atender al lema de que “segundas partes nunca fueron buenas”, apostará a la dupla y a otros actores de este elenco en otra trama diferente que quizá pueda verse a principios de 2014.

Un libro, una fotonovela con imágenes de este amor a prueba de balas y de amnesias -la dama del cuento perdió la memoria y se enamoró por segunda vez del morocho argentino- prolongará la magia en el público que fue testigo y parte del romance. (Télam)


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