Un general preso por delitos de lesa humanidad sale a misa los domingos

Se trata de Néstor Castelli, quien cumple condena en su casa de Pilar. En 1976 fue interventor militar de Río Negro y jefe de la Escuela Militar de Montaña en Bariloche, donde torturaron a los perseguidos políticos.





Néstor Castelli fue condenado en el IV Juicio “La Escuelita” de Neuquén por el secuestro de Luis Levita, en El Bolsón, durante la dictadura. Además está bajo otros procesos por desapariciones forzadas en el país, pero los domingos deja su prisión domiciliaria para ir a misa y una vez por mes visita el cementerio.

De los más de 20 condenados en diferentes juicios que tuvo la causa por las desapariciones forzadas y torturas en la región, es el único que lleva una pulsera de vigilancia electrónica. Así lo dispuso el tribunal que lo procesó en la causa “Operativo Independencia”, por desapariciones y torturas en Tucumán.

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Debido a “irregularidades” informadas por el sistema de vigilancia del Ministerio de Justicia, la fiscalía solicitó que se le revoque el beneficio. “Tiene la obligación de permanecer dentro del perímetro del domicilio”, planteó el fiscal Miguel Ángel Palazzani.

Sin embargo, el juez federal Orlando Coscia consideró que en función de las explicaciones recibidas por sus cuidadores “ha de haberse tratado de problemas en el monitoreo y límites alcanzados por el dispositivo”.

Tras el mantenimiento y las mejoras en el sistema de monitoreo, la justicia neuquina lo habilitó a principios de septiembre para salir los domingos a la misa en Pilar y una vez por mes, ir al cementerio. No hizo lugar aún al planteo de la familia de otorgarle a Castelli una ampliación de salidas para caminar y participar de torneos de ajedrez.

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Palazzani solicitó que se implemente la pulsera electrónica para los militares condenados en Neuquén, en especial porque la mayoría cumple domiciliaria en Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma o San Luis además de en Neuquén capital. Sin embargo, los jueces del Tribunal Oral Federal no resolvieron aún.

En el caso de Castelli, el fiscal dijo que el ex interventor militar de la provincia de Río Negro debía esperar los próximos juicios en su contra en la cárcel, porque a pesar de sus 88 años “está en perfectas condiciones de cumplir la medida cautelar en un establecimiento carcelario. Está gozando de un beneficio que no le corresponde”, sostuvo.

El juicio que se desarrolló en 2016 en Neuquén fue caratulado como “Causa Castelli” (la Escuelita IV) por ser el militar de mayor rango durante el proceso: general de Brigada retirado. Fue condenado a 5 años de prisión por el secuestro ilegal de Levita; en tanto está imputado por otros secuestros y desapariciones forzadas que aún están en instrucción en el juzgado federal 2 de Neuquén, a cargo de Gustavo Villanueva.

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En el juicio de 2016 se estableció que la cancha de “pelota paleta” que funcionaba en el Batallón de Bariloche (Escuelita militar de Montaña, en 1976- 1977) fue un lugar de detención ilegal y de tormentos de detenidos, que permanecían desaparecidos para sus familias.

Municipales de Bariloche que fueron cautivos en el lugar detallaron la detención ilegal de Levita, un comerciante de El Bolsón acusado de comunista, que fue visto en mal estado durante su permanencia en el lugar. La detención ilegal ocurrió a fines de marzo de 1976 y luego del cautiverio en Bariloche, Levita fue trasladado a la U9 de Neuquén capital.


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