Un hombre rana en busca de la infancia perdida

Wálter Lusarreta estrena hoy en el Club de Arte El Biombo un espectáculo que remite a la infancia en el que la música se mezcla con teatro e imágenes en un viaje que busca recobrar la pasión.



¿Qué tan profundo habría que sumergirse donde sea que haya que hacerlo para encontrar la infancia? ¿De qué aguas hablamos? ¿Es que en verdad perdemos nuestra infancia o acaso ocurre otra cosa con ella? ¿Y por qué habría de ocurrirle algo a nuestra infancia? Quizás esté en algún lado y de lo que se trate sea de encontrarla. Pero ya lo dijimos, ¿qué tan profundo está? Buena tarea para un Hombre Rana.

El músico Wálter Lusarreta se pone el traje y se sumerge en un universo creativo atravesado por música y palabras a partir de un hallazgo: la vieja casona de campo en las afueras de Bahía Blanca donde pasó buena parte de su infancia seguía intacta. “Hombre Rana” es, en definitiva, el viaje al que nos invita Lusarreta bajo la forma de espectáculo musical, oral y visual cuya tripulación conforman los músicos Francisco Fuchs (guitarra eléctrica), Sabina Muruat (piano y teclados), Pope González (contrabajo), Mauricio Costanzo (batería y voz) y el propio Walter Lusarreta (saxos y guitarra). Junto a ellos, la actriz María Robín y el actor Antonio Alías; y el artista visual Nicolás Muñoz. El estreno será esta noche, a las 21:30, en el Club de Arte El Biombo (Rodhe 1464) con entradas anticipadas a $200 y $300 en puerta. Mañana repite a la misma hora y en el mismo lugar.

“Cuando yo era chico quería ser hombre rana o colectivero”, recuerda Lusarreta . “Ser hombre rana era la pasión más grande porque me la pasaba mirando documentales de buzos en el mar, los programas de Jacques Cousteau. Y lo otro porque mi viejo era colectivero en Bahía Blanca y me encantaban los volantes de los colectivos viejos, esos bien grandes nacarados”.

“Este espectáculo surgió de creer que nos hace falta la pasión y la percepción de la vida y de las cosas que tenemos en la niñez y que en la edad adulta desaparece”, sostiene Lusarreta. Pero aclara que “Hombre Rana’ no fue una cuestión de la voluntad querer contar la niñez, sino que tiene que producirse como un pase mágico que te conecte desde algún lugar y aparezca como menos lo imaginabas”. Ese pase mágico fue aquella visita muchísimos años después a la vieja casona de campo, pero no fue el único.

El otro pase mágico fue la trama y la puesta en escena de la obra “Adentro el rojo resplandor del fuego”, a la que Lusarreta considera una obra hermana… o madre. Esta pieza dirigida por Antonio Alías , con las actuaciones de Fernanda Archanco y María Robin, y el arte visual de Nicolás Muñoz, a partir de una combinación de elementos -el tipo de actuación, la luz, la escenografía, el sonido, la música, los textos-, lo sumergió en las mismas aguas profundas de aquel hombre rana. Sucedidos los pases mágicos, a fines del año pasado Lusarreta se puso a escribir. Primero apareció la música y luego, los textos. Y de ellos, las imágenes de Nico Muñoz que terminan por completar la narración. “Convoqué a Antonio y a María. Al principio, yo les iba a tirar solamente algunas ideas que ellos iban a desarrollar, pero empecé a escribir y esos textos terminaron siendo parte de la obra. Como si la música me hubiera inspirado todo lo demás”.

¿Qué veremos en escena? Al quinteto, todo el tiempo. A fin y al cabo, es un espectáculo musical, sí, pero no del todo. Habrá proyecciones en una pantalla. “Un trabajo que hizo Nico con fotos intervenidas y dibujos suyos que se mueven en un universo que también se va moviendo”, revela Lusarreta, quien de la música dirá sólo que tiene algo vintage de las épocas de Luis Alberto Spinetta viejo, los 80… música que tiene que ver con el jazz, pero también con el rock”. Los textos en las voces y los cuerpos de Robín y Alías (inter)actúan con la música del quinteto y las proyecciones para dar forma a un viaje de una hora y quince minutos que comienza en el escenario y se completa con el viaje cada espectador. Un hombre rana espera por ellos.


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