Un joven murió en Valcheta por un disparo policial
Pablo Huenteleo discutió con la madre de sus hijos y le "pegó unas cachetadas". La policía fue a notificarlo y se produjo un incidente, que un uniformado terminó con un balazo que lo mató.
VALCHETA (ASA)- Esta comunidad amaneció ayer de luto. La muerte de Pablo «Pirulo» Huenteleo a manos de un efectivo policial que pretendió notificarlo conmocionó a los pobladores locales. El hecho que es investigado por la justicia provincial se desencadenó luego de que la policía interviniera en una discusión de pareja en la que el hombre agredía a su mujer con la que tenía dos hijos, pero no convivían.
La madre del joven de 24 años que falleció ayer en la mañana al arribar a San Antonio Oeste en ambulancia, Gladys Huinca, dialogó con este diario en medio del llanto y el dolor por la todavía inexplicable muerte de su hijo. «Llegó de madrugada a casa y me dijo que había discutido con Silvina y que le había pegado unas cachetadas. Como ella lo denunció dijo que la policía lo iba a venir a buscar. Yo le dije que bueno, que si tenía que ir a la comisaría, que fuera», afirmó la mujer todavía sin asumir la tragedia.
Todo indica que cuando llegaron los dos efectivos Huenteleo ya estaba por acostarse. Semidesnudo salió a la puerta y allí se produjo una reyerta en la que el efectivo Rogelio Flores resultó levemente lesionado en su rostro.
Por algún motivo disparó contra la humanidad del chico, provocándole heridas que poco tiempo después le provocaron la muerte. Su madre relata el hecho con desesperación: «yo los separaba con las manos puestas así -dice mientras apoya sus temblorosas manos en el pecho de este cronista- pero le dejé la mano derecha libre y por el costado mío Flores tiró dos veces. Uno de los disparos le dio a mi hijo», dijo sin poder terminar al invadirla el llanto.
«Y para colmo se subieron al patrullero y se fueron, lo dejaron abandonado en el piso», sollozó.
Carlos Huenteleo, padre de Pablo no podía hablar ayer en medio de tanta congoja. El y su hijo habían estado trabajando en un pequeño bar de su propiedad hasta la madrugada. Los chicos de Pablo de 6 y 3 años estaban con Gladys durmiendo cuando el muchacho decidió ir a buscar a su pareja, Silvina, a un boliche local, después de la finalización de los festejos por el aniversario de la localidad que se habían desarrollado en el Gimnasio Municipal.
Regresaban cuando a unas cinco cuadras de la casa de Pablo se inició una fuerte discusión que finalizó con Silvina siendo atendida en el hospital por lesiones leves y Pablo recluido en su casa con sus padres sabiendo que había cometido un error y que debía asumir la responsabilidad.
«Desde la guardia se envió la notificación cerca de las seis de la mañana porque el personal cambia a las siete y siempre se intenta terminar todos los trámites de un turno en el mismo turno», informó el titular de la comisaría 15, Carmelo Rapiman. La oficial Sandra Fernández jamás se imaginó que sus compañeros Flores y otro de apellido Martínez iban a participar de semejante tragedia. Pero al llegar con la notificación algo falló.
Por algún motivo no pudieron contener al joven y uno de ellos disparó a quemarropa provocándole la muerte. El juez Carlos Reussi, del Juzgado 2 de Viedma estuvo tomando declaraciones y brevemente confirmó a «Río Negro» la detención de un efectivo -Flores- mientras que el otro solamente fue convocado como testigo. También negó que Huenteleo hubiera portado algún tipo de arma.
Un domingo de sangre y congoja se vivió ayer en Valcheta. Nadie podía creer lo ocurrido. Las lágrimas se veían en la comisaría y en el juzgado. Y por supuesto en la casa de Huenteleo, donde durante todo el día desfilaron vecinos y amigos a acompañar a Gladys y a Carlos en la búsqueda de respuestas ante la muerte de su hijo.
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