Un Pettinato que sabe cómo portarse mal

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Un taburete, un micrófono y una mesa fue lo único extra que necesitó Roberto Pettinato para hacer llorar de risa a un Cine Teatro Español casi repleto. Volvió a la ciudad para mostrar su stand up “Me quiero portar vien” y su carga de cinismo e ironía estuvo más a flor de piel que nunca. Es que el multifacético conductor, humorista y, desde hace un tiempo ya, standupero volvió a pasar por Neuquén con su nueva versión de “Me quiero portar vien”. Fue una noche donde reinó el disparate, el humos cínico, irónico y hasta escatológico que caracteriza a “Petti”. Él fue firme a su forma de ser y no tuvo filtro, ni piedad para hablar de nada, ni de nadie. Cayeron en su red de críticas desde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hasta el conductor televisivo Guido Kaczka. A lo largo de las dos horas –o un poco más– de show, Pettinato hiló una tras otra historias que desataron carcajadas en el recinto de la asociación española de Neuquén. El humorista estuvo en constante interacción con su público –que fue de lo más variado que se puede imaginar– y hasta bajó del escenario para buscar hombres con camisas a cuadros, para seguir su camino en la lucha contra ese tipo de estampados, culpabilizando a Kaczka de ser el mentor de ellas. Así fue como Pettinato le vendó los ojos a uno de los asistentes y le cortajeó la camisa que llevaba puesta. Con gestos más graciosos que sus palabras – a los que apeló a lo largo de todo el espectáculo, “Petti” también osó en burlarse de la discriminación y hacer permanente alusión al uso de las drogas. Se portó mal, fue irreverente y volvió a conquistar al público de la ciudad que parece The Truman Show, según su propia definición.

Yamil Regules

Irreverente hasta el hartazgo, Pettinato arrancó grandes risas a los neuquinos.


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