Un sacerdote de Viedma sufrió una feroz paliza

Lo asaltaron, lo maniataron y lo golpearon con un fierro en la cara. Otros tres hechos delictivos se produjeron en la capital rionegrina. En uno de ellos, tres policías fueron heridos con piedras y palos.

VIEDMA (AV).- Cuatro robos calificados por el uso de arma se perpetraron anteayer en Viedma. En uno de ellos un sacerdote fue maniatado y brutalmente golpeado. En otro, tres policías sufrieron heridas leves al ser atacados con palos y piedras por familiares de una persona que fue detenida en el popular barrio Zatti de esta capital.

El caso que más llamó la atención, fue el vivido por el sacerdote de la parroquia Don Bosco, ubicada en una zona residencial, quien fue brutalmente atacado.

En un conmovedor diálogo con “Río Negro” León Piovesan de 69 años relató que estaba cenando solo y que el ruido de una puerta lo llevó a atravesar un extenso y oscuro pasillo. Allí fue atacado y derribado al piso por un hombre, al que luego se le sumó otro que le ató las manos y los pies con una cinta gruesa de embalar con la que también le sellaron la boca. No les alcanzó con inmovilizarlo sino que con un hierro le propinaron un fuerte golpe en la cabeza a pocos centímetros del ojo izquierdo, provocándole una gran herida y un profundo mareo.

Lo arrastraron hasta el baño y luego lo trasladaron hasta su habitación en el primer piso del edificio ayudados por una mujer. Les indicó dónde estaba el dinero y se fueron con más de 1.500 pesos.

Piovesan confió a “Río Negro” que en sus 40 años de sacerdote ésta fue la primera vez que sintió enfrentarse a la muerte. Con gran emoción dijo que los asaltantes parecían muy jóvenes por las voces y lamentó que protagonicen estas situaciones límites tanto como la falta de contención para que opten por otros caminos. “Sólo pedí a Dios misericordia”, dijo el sacerdote.

En otros de los hechos delictivos, dos hombres y dos mujeres -una de ellas de 13 años- fueron trasladados a la comisaría. La jovencita fue demorada por agredir con un palo a los uniformados. La otra mujer, que sería la madre de la chica, permaneció detenida hasta pasado el mediodía de ayer. Los hombres fueron trasladados a la alcaidía.

Uno de ellos se refugió en la casa de las mujeres tratando de escapar de la Policía, pero fue apresado, generando la violenta reacción de quienes permanecían en la vivienda. El otro fue detenido ayer en Tribunales cuando acompañaba a una mujer que habría denunciado que en el allanamiento de la noche la Policía le dañó una precaria puerta de madera.

El primero de los asaltos lo protagonizaron dos hombres armados y a cara descubierta que se alzaron con más de 1.000 pesos, un cheque y tarjeta de crédito de una agencia de seguros. Los restantes se sucedieron pasadas las 22.

A punta de pistola la empleada de una heladería de Caseros y Bernal debió entregar los 200 pesos de la caja a un hombre que se dio a la fuga pero fue rápidamente ubicado por un patrullero, cuyo recorrido de prevención se había dispuesto en la ciudad ante lo sucedido en la mañana.

Poco después un distribuidor de cerveza fue sorprendido por un joven que lo apuntó y se alzó con los casi 200 pesos que había recaudado. También se dio a la fuga y fue perseguido por un motorista hasta una vivienda de la calle Paraguay del barrio Zatti, a pocas cuadras del negocio donde se encontraba descargando mercadería el distribuidor. El uniformado pidió apoyo y en pocos segundos la Policía rodeó la casa. El juez Jorge Bustamante ordenó allanar la vivienda ante la resistencia de entregarse del joven que se llamaría Ceferino Opazo, de 21 años. En ese momento volaron piedras y una jovencita atacó con un palo, hiriendo en la cabeza a un policía que debió ser trasladado al hospital. Otros dos también sufrieron lesiones leves. La casa es propiedad de los Epulef, familiares directos de Benita Epulef, quien el año pasado fue condenada a perpetua por el homicidio de un hombre.


Comentarios


Un sacerdote de Viedma sufrió una feroz paliza