Una ayuda que pudo evitar un desenlace fatal

A Parlanti le ofrecieron llevarlo, pero él no aceptó. Fue a las 3 a. m. Al amanecer ya estaba muerto.

Redacción

Por Redacción

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Caso Parlanti

CIPOLLETTI (AC).- El odontólogo Héctor Parlanti estuvo con vida, por lo menos, hasta las 3 de la madrugada del 7 de enero de 2012. Ayer declaró uno de los recolectores del camión de basura que lo encontró a mitad de camino y que incluso charló con él antes de que fuera asaltado y asesinado a la vera de la Ruta Provincial 70. El testigo dijo que le ofreció auxilio cuando advirtió que la camioneta del hombre estaba inutilizable, pero que Parlanti prefirió esperar a sus familiares, que habían seguido viaje para buscar una gomería. Desde la querella se adelantó ayer que solicitarán una condena de prisión perpetua para José Antonio Zapata, el acusado de asesinar a Parlanti en el marco de un robo. Hoy se presentará como testigo uno de los policías que investigó el caso. Cuatro testigos ya declararon en lo que va del juicio y se espera la concurrencia de otras cinco personas más que “fueron claves” durante la instrucción de la causa. El primer día, María Paula Rossaroli, la viuda de Parlanti, describió cómo fue que se les averiaron los dos neumáticos de la Fiat Idea Adventure. Luego se supo que Zapata y su sobrino adolescente habían preparado en un taller las planchuelas de acero tipo “miguelitos” para emboscar a las víctimas y poder perpetrar el robo. El propio Zapata reconoció en la indagatoria esa situación, aunque argumentó que no quería matar al odontólogo sino que se le escapó el disparo porque llevaba guantes y metió la mano por la ventanilla del vehículo para amenazarlo. Antes habían hecho estallar uno de los vidrios con una piedra. El sobrino, hasta el momento, se abstuvo de declarar en el juicio. Rossaroli contó que ella, acompañada por otros familiares, estuvieron buscando una gomería abierta en Cinco Saltos y en Centenario. Habían cenado en el lago Pellegrini, en la casa de su cuñado. El auto de Parlanti quedó en la Ruta 70 y el odontólogo aguardó adentro del coche, a un costado de la cinta asfáltica. Su pareja siguió viaje en otro auto. Se quiso quedar El camión recolector de basura de Cinco Saltos pasó por ese mismo sitio cerca de las 3 de la madrugada. Los trabajadores contaron que ellos también pincharon una cubierta pero que pudieron seguir sin mayores complicaciones. En ese momento hablaron con Parlanti y le ofrecieron llevarlo, pero el odontólogo les dijo que prefería esperar el auxilio de su familia. Después observaron, a lo lejos, una luz que parecía de una motocicleta, según declararon en el juicio. Cuando estaba amaneciendo Parlanti dejó de responderle los llamados a su pareja y, tiempo después, el teléfono fue apagado. Rossaroli regresó el sitio donde habían pinchado las ruedas y, como no encontró a su marido en el auto, creyó que lo habían secuestrado. Un ciclista lo descubrió a un costado del camino, ya muerto y tapado con un nailon y ladrillos. El tribunal de la Cámara Primera espera para hoy la declaración de un policía que se hizo cargo de la investigación y que supuestamente “tiene datos que son clave”. La hija del odontólogo, Natalia Parlanti, se constituyó en querellante y está siendo representada por los abogados Diego Vázquez e Iván Chelía. Ayer, Vázquez adelantó que irán “por la máxima condena”, que es de prisión perpetua. El fiscal del caso es Gustavo Herrera y también intervienen los defensores públicos Juan Pablo Piombo, Sebastián Nolivo y Lilian Rodríguez. El tribunal está integrado por los jueces Álvaro Meynet, Julio Sueldo y Sonia Martín. Según la acusación, Zapata y su sobrino acecharon a Parlanti mientras dormía en el interior del vehículo y le dispararon con un revólver calibre 32. El proyectil le ingresó por el abdomen. La investigación por el caso del odontólogo comprometió seriamente a Zapata en otras causas que luego terminaron en condenas tanto en Cipolletti como en Roca y en Neuquén. Entre 2011 y 2012, Zapata, conocido como el “criminal de las rutas”, protagonizó un raid delictivo que incluyó el robo y violación a una turista en la Ruta 6 de Roca, el abuso de otra chica que estaba con su novio en el tercer puente de Neuquén y el ataque a un matrimonio de Cinco Saltos que viajaba de vacaciones hacia Mendoza. En ese último episodio el hombre salvó su vida de milagro y todavía tiene un proyectil alojado en el cráneo.


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