Una cipoleña perdida en Madrid

Bárbara Visnevetsky montó por primera vez una obra de su autoría. Fue en el primer ciclo de "Teatro por la identidad" que se realizó en Madrid. Con "Conocete a vos mismo" cosechó buenas críticas, lo que le augura un futuro próspero.



NEUQUEN (AN-AC).- Llegó a la “Madre patria” hace tres años y medio, cuando el gobierno delarruista parecía hundirse en caóticas arenas movedizas. Bárbara Visnevetsky es una de las tantas argentinas que deambula por Madrid buscando aires de prosperidad. Claro, ella además es cipoleña y fue una de las pocos artistas argentinos que participó del primer ciclo de “Teatro por la Identidad” que se realizó en la capital española.

Es la autora y directora de la obra “Conocete a vos mismo”, un monólogo de ocho minutos que se sumerge de lleno en la vida de un muchacho que halla sus verdaderas raíces cuando finalmente conoce su verdad: fue arrancado de los brazos de sus padres durante la última dictadura militar. Bárbara habla con fluidez durante la conversación con “Río Negro” desde su vivienda instalada en en barrio madrileño “La Latina”, un lugar en el que conviven muchos argentinos y que se ha vuelto “bastante concheto, donde vive gente de mucha plata”, describe. Un lugar que está a diez minutos de la estación Atocha, nada menos.

La muchacha que estudia dramaturgia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático -instituto semiprivado al que “cuesta mucho ingresar”- presentó su creación los días 21 y 28 de junio, y el 5 de este mes en la sala Tis del Nuevo Teatro Alcalá, compartiendo escenario con obras como “El nombre”, de Gambado y Bergier y “Supongamos”, de Alicia Muñoz. Fue la primera experiencia en que escribía un texto y lo montaba. Y las críticas le dieron la derecha.

– ¿De qué trata “Conocete a vos mismo”?

– Es una obra bastante sintética, que sorprendió por el texto. Es muy raro que en el ambiente del teatro, luego de la obra, el público pregunte por el texto. Y eso se dio. Se trata de la historia de un muchacho que recupera la identidad, de esa dureza.

– ¿Qué diferencias viste con las demás piezas que se montaron en Madrid?

– Creo que lo diferente fue la forma en que está contada. Hay mucha síntesis de información, tiene mucho ritmo interno y lo novedoso es que la búsqueda de ese muchacho ocurre en Madrid. El busca a su hermano, que también fue apropiado. La puesta en escena es sólo una maleta con algunos objetos dentro. El personaje le habla a la gente, y el texto es bastante violento. Fue tan real el momento de la actuación, que terminado todo la gente se acercaba al actor para preguntarle si lo que contaba era su vida, su realidad.

– ¿Cómo llegaste a ser parte de este ciclo tan importante?

– Como estoy en la Escuela Superior de Arte Dramático me llegó la información por gente que hace prácticas, por la conexión con artistas latinoamericanos. Presenté un texto y lo eligieron, pero además me interesó siempre la movida de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Por eso fue que no necesité mucho tiempo de investigación.

Quizá nunca olvide esta experiencia. Por muchos motivos. “En cada función las salas estaban llenas, con público español y latino. El ciclo tuvo mucha repercusión en los medios gráficos y radiales, aunque en la televisión no, porque la censura que hay es asfixiante”.

Y continúa explicando sus impresiones. “La verdad es que todo me emocionó mucho. Una historia que tiene que ver con gente de mi edad (tiene 27 años), algo que me podía haber sucedido a mí. Fue increíble ver salir de las salas a gente conmovida cuando antes no tenía ni idea del tema”, añade.

– ¿Y ahora qué va a ser de tu vida artística?

– Esto me dio más incentiv para continuar escribiendo. Hay varios proyectos para montar obras que tengo que analizar. Creo que continuaré investigando la lingüística y la fonética del teatro.

Bárbara, con cierto tono español, aclara que las realidades son distintas. Que allá el que hace buen teatro “se la pasa bien” -hablando de lo económico-. De todas formas, no puede esconder la nostalgia. “Extraño todo. Las palabras, los gestos, las cosas…” Sensaciones de una cipoleña perdida en Madrid.


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