Una década turbulenta, de análisis complejo
BUENOS AIRES (ABA).- Procesar una década de gobierno resulta una tarea compleja pues requiere partir de algunas premisas. En principio, aceptar que el kirchnerismo es un bloque, un estilo de gobernar que parte del período de Néstor Kirchner y atraviesa las dos gestiones –la actual inconclusa– de su esposa Cristina. Muchos analistas diferencian de modo contundente los dos períodos adjudicándole al ex presidente la recomposición del poder político en una etapa inicial, tras una frágil elección en el 2003. “Los principales logros de la década son los de los primeros años, la reapertura del juicio al terrorismo de estado, la apuesta por la transversalidad, la Corte Suprema independiente y el canje de la deuda, pero ojo, los errores ya comenzaron con Néstor Kirchner, él ya había decidido intervenir el Indec, le dio poder a Guillermo Moreno como secretario de Comercio”, acaba de decir José Nun, su exsecretario de Cultura . Después, según Nun, con sus políticas (concesiones con la corrupción, sistema impositivo regresivo) Cristina Kirchner llevó a que “el balance de la década resultara negativo”. El analista de Poliarquía, Sergio Berensztein, señaló que es indudable que hubo cuestiones al comienzo del kirchnerismo que fueron rescatadas por la sociedad como el cambio de la Corte Suprema, pero fomentar el enfrentamiento social es algo que al gobierno le generó amplios rechazos. El momento más complejo del régimen kirchnerista, hasta el actual, fue el conflicto con el campo cuando se llegó a un clima de enfrentamiento social y para el oficialismo significó la derrota electoral de 2009, cuando la oposición se impuso, aunque al poco tiempo se diluyó en disputas internas. “La actual etapa -agregó Berensztein- es la más compleja del kirchnerismo después de la de aquel choque con los ruralistas, con el agravante que aún está en evolución. El cepo al dólar castiga a la clase media, el sector de menores recursos sufre por un incipiente desempleo y la alta por la incertidumbre institucional”. En el mismo sentido, la directora de Managment and Fit, Mariel Fornoni consideró que el tercer gobierno kirchnerista “atraviesa un pico de desaprobación similar al que tuvo el conflicto con el campo, ahora los dos temas que se imponen son la economía y la corrupción”. Más allá de un hilo conducente entre los ciclos kirchneristas, existe consenso acerca de una profundización del aislamiento, recorrido en el cual el “cristinismo” es el punto más alto. Lo que comenzó con aquel intento de la “transversalidad” por el cual Néstor Kirchner intentó sumar a sectores de centro izquierda, luego viró hacia el P.J y el poder sindical de Hugo Moyano; alianza que luego rompió Cristina para refugiarse en La Cámpora. El pacto con Irán por el tema AMIA, las causas de corrupción que apuntan al riñón del kirchnerismo, los obstáculos a la libertad de prensa y una polémica reforma judicial ponen al gobierno en un clima de fin de ciclo, aseguran, sólo morigerado por la inconsistencia opositora.