Una interna amigable

"No va a haber sangre", dijo el senador Guillermo Pereyra sobre la pelea por los cargos electivos en el MPN. En el gobierno evalúan que no hace falta enfrentarse con Sobisch si otros sectores lo hacen desde tiempo atrás.

Por Redacción

NEUQUEN

La del MPN será una interna de mediana y baja intensidad. Si durante las dos gestiones de gobierno de Jorge Sapag hubo un cerco de convivencia con Jorge Sobisch, no hay motivos para especular con un cambio de actitud en esta instancia en la que, además, se juega la posibilidad de administrar una provincia petrolera repotenciada por Vaca Muerta, un perfil de desarrollo económico que ha sido funcional a la prolongada hegemonía del partido local.

El senador Guillermo Pereyra fue claro cuando, en ocasión de confirmar a Omar Lorenzo como compañero de fórmula de la lista Azul y Blanca de Sobisch, dijo que en esta interna «no va a haber sangre».

En el gobierno evalúan que no es necesario enfrentarse con el sobischismo si otros actores lo hacen desde tiempo atrás. «Si el pasado lo condena, que lo recuerden otros», es un poco el razonamiento del oficialismo, graficó una fuente allegada al gobierno.

Dirigentes del gremio docente y de otros sindicatos estatales están en la primera línea de batalla para machacar sobre los puntos menos favorables del currículum del exgobernador, por lo que Sapag dejaría que los hechos sucedan naturalmente. Queda por ver si por este silencio no se terminará pagando algún costo político en las filas del oficialismo.

Sobisch no tiene condenas judiciales pero gastó bastante dinero en abogados para defenderse en varias causas abiertas en su contra. A juicio llegó en una sola ocasión, después de su primer gobierno, por un crédito personal gestionado ante al Consejo Federal de Inversiones por 183.000 pesos. Estaba acusado del delito de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública y fue declarado inocente.

Por el homicidio del docente Carlos Fuentealba, ocurrido en abril del 2007, el exgobernador pagó el mayor costo político de su carrera. Declaró en calidad de testigo durante más de una hora en la causa que terminó con la condena del policía José Darío Poblete y la querella no logró incorporarlo en una segunda causa que fue abierta para investigar la cadena de responsabilidades políticas de aquella jornada represiva.

Sobisch formalizó su precandidatura a gobernador esta semana, en coincidencia con el cierre de la última causa que tenía abierta en la Justicia, conocida con el nombre de «zona liberada». Aquí se investigó si hubo una orden, el 30 de junio de 2006, para retirar la custodia policial en el acceso a la destilería de YPF en Plaza Huincul, un movimiento que facilitó un violento enfrentamiento entre un supuesto grupo de obreros de la construcción y docentes que se manifestaban en el lugar.

El exgobernador vuelve a presentarse en una interna para los cargos electivos por segunda vez desde que se retiró de la función pública. En el 2011, acompañado por Jorge Lara, un funcionario que en la actualidad se desempeña como secretario de Coordinación del Interior en el gobierno de Sapag, Sobisch perdió por una diferencia de 27 puntos.

En esta oportunidad, el líder del sector blanco se presenta en alianza estratégica con el gremio de los petroleros, acompañado por el tesorero del sindicato, Omar Lorenzo, un hombre que, según dijo el senador Guillermo Pereyra, tiene «una sensibilidad extraordinaria».

Sapag expresó que esta unión de sus adversarios «simplifica» la interna abierta, a la que su sector va representado por el actual ministro de Economía, Omar Gutiérrez, y el intendente de Chos Malal, Rolando Figueroa.

El gobernador no habla mal de Sobisch pero muestra una debilidad potencial de su competidor, focalizada en el padrón de los independientes.

En ese sentido, el gobernador recordó que en la interna del 2011, en la que se impuso por más del 63% de los sufragios, votaron 100.000 personas. Sapag considera que el 30 de noviembre podrían participar 120.000, con una proporción mayor de independientes que de afiliados.

En el oficialismo la cuenta es bastante sencilla: el gobernador viene de un holgado triunfo en la interna por los cargos partidarios -venció a Pereyra- y está convencido de que entre los independientes Sobisch no corre con ventaja.

Según este criterio, el primer paso de la carrera hacia el 2015 estaría resuelto, pero el problema se presentaría con la elección general en un escenario más competitivo y de polarización entre el kirchnerismo y la oposición que se ramificará por todo el país.

El gobernador argumenta que la oferta electoral de su sector representa un recambio generacional en el MPN. Gutiérrez y Figueroa forman parte de la tercera generación de dirigentes del MPN, pero llegan a esta instancia de sus carreras políticas condicionados por el líder del sector Azul que organizó este proyecto con la idea de no perder influencia en las decisiones centrales. En el partido algunos ya hablan de los candidatos «con control remoto».

La idea del regreso de Sapag en el 2019 no sería ajena a la estrategia diseñada para esta interna y Gutiérrez, un dirigente del MPN con perfil más técnico que político, le garantizaría el cumplimiento de este objetivo.

Un problema a resolver en este camino tiene que ver con lo que dicen las encuestas, a las que el gobernador presta mucha atención. Fuentes del partido reconocen que los candidatos de la lista Azul arrancan con un piso bajo y sostienen que Sapag tendrá que empujar del carro con fuerza para colocarlos en puestos menos vulnerables que el actual.

gerardo bilardo

gbilardo@rionegro.com.ar