Una mañana, los chicos de la escuela del barrio Unión conocieron el cerro Otto

Una docente de la escuela 343 detectó que hay lugares emblemáticos de la ciudad que muchos chicos no conocen. Esta mañana, subieron al Teleférico Cerro Otto.



Unos 26 chicos de la escuela 343 visitaron el cerro Otto. Foto: Alfredo Leiva

Unos 26 chicos de la escuela 343 visitaron el cerro Otto. Foto: Alfredo Leiva

El objetivo es que los chicos sepan que el lugar donde viven es mucho más que su barrio o su escuela”. Así definió la docente Silvana Casanova la visita al cerro Otto por parte de los nenes de primero, segundo y tercer grado de la escuela 343 del barrio Unión al sur de la ciudad.

En su primer año de trabajo en el colegio, la mujer comprendió que muchos de los estudiantes no conocían el Centro Cívico, ni los puntos más emblemáticos de la ciudad. Por eso, en abril propuso una primera visita al centro de la ciudad.

“Una de mis propuestas en la escuela fue eso: llegar con los chicos a lugares que nos parecen cotidianos pero para ellos, no lo son”, resumió.

El segundo paseo se hizo esperar pero esta mañana, unos 26 estudiantes subieron por primera vez al cerro Otto, a través del teleférico.

“Como ellos viven al pie del cerro, nos preguntaban cómo íbamos a llegar del otro lado. Desde algunos sectores del barrio, veían una confitería pero no sabían que se accedía por un medio de elevación en otro sector del cerro. Ese era para ellos el mayor desafío”, relató conmovida la docente.

En la previa al paseo, los docentes les contaron a los chicos que visitarían un complejo turístico “donde habría personas de otros lugares del país y quizás del exterior” y que la fundación a cargo de ese medio de elevación dona el dinero recaudado al hospital de Bariloche y a otra institución de Buenos Aires.

“En la fila para subir a las góndolas, los chicos se encontraron con una pareja de brasileños que tenía muchas ganas de socializar. Les preguntaban de qué escuela eran y los nenes no entendían mucho. Me decían impactados: 'Seño, son de otro país´”, contó Casanova.

La experiencia de subir en las góndolas generó un poco de temor que no pudo con la expectativa de querer llegar. “De repente, se dieron vuelta y vieron el lago, el paisaje que íbamos dejando atrás. No lo podían creer. Todo les parecía novedoso”, señaló la mujer.

Una vez en la cumbre, recorrieron algunos miradores hacia el lago Nahuel Huapi como hacia el sur de la ciudad. “Les asombró ver desde arriba parte de su barrio”, reconoció Casanova.

“Habría que pensar en la accesibilidad de los más chicos en esta ciudad, -agregó- hay tantas excursiones que nuestros chicos no conocen. Ni el aeropuerto, ni la Isla Victoria. Hay millones de lugares tan accesibles para nosotros, para el turista y los chicos no conocen”.


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