Una máquina cara e inútil



VIEDMA (AV)- Buena parte de la declaración de ayer del ex concesionario de los casinos y tragamonedas en Río Negro giró en torno al supuesto acuerdo con Tecno Acción para la creación de una máquina de juegos de inéditas características.

El artefacto, por el que según Ferrari Tecno Acción pagó más de 1,5 millones por adelantado para que él se encargara de su diseño y desarrollo, recién ahora, transcurridos más de 8 años, está en condiciones de empezar a ser construido en serie.

“Yo quería hacerla con Tecno Acción porque esa empresa era muy importante y tenía contratos en diez provincias”, afirmó Ferrari.

Y dijo suponer que a César Luis Ramírez Rojas -entonces titular de Tecno Acción- le interesó, más que la máquina en sí misma, evitar que él pudiera explotarla con otro empresario del juego perjudicándolo en sus intereses.

Le adjudicó a las denuncias públicas y al inicio de la investigación el hecho de que, finalmente, Ramírez Rojas decidiera resignar ese millón y medio de dólares.

El Tribunal no aceptó la incorporación como prueba de folletos actuales en los que se publicita esa “máquina expendedora de juegos de resolución inmediata con sorteo previo”, según se denomina técnicamente. Muchos de los pagos de Tecno Acción a Ferrari se canalizaron a través de Albany Trade, otra vez la empresa que, con la participación directa de Irigoyen en un estudio de Buenos Aires, conformaron el amigo del gobernador Andrés Santamaría y la abogada de Ferrari.

El juicio intenta dilucidar si ese dinero iba en realidad a coimas para funcionarios.

La dificultad principal de la argumentación esgrimida por Ferrari es que implicaría que una empresa que se dedicaba precisamente al diseño de soluciones tecnológicas haya confiado en que él, comerciando más no técnico, podía desarrollar tal equipo.


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