Una nueva «cortina de hierro»
Por Emilio Corbiere
El gobierno italiano con el objetivo de separar de la gente la reunión del G-8, levantó una enorme muralla de hierro rodeada de policías y militares armados hasta los dientes, incluso con misiles tierra-tierra.
A más de una década de la caída del Muro de Berlín, el capitalismo ha construido su propio «muro» que rodea el centro de la ciudad de Génova mientras los líderes de la globalización se reúnen en el Palacio Ducal y un barco ubicado en las cercanías de la costa genovesa.
La más grande protesta popular contra el neoliberalismo ha reunido a más de 200.000 personas integradas por organizaciones de izquierda, ecologistas, anarquistas, personas independientes de partidos políticos, organizaciones sindicales e, incluso, grupos nacionalistas conservadores. El Vaticano dio el visto bueno a los católicos para que participen de la protesta. Cerca de setenta mil cristianos, con sus lemas y pancartas, se han unido a los manifestantes y desfilan junto a sectores laicos y agnósticos del Partido Democrático de la Izquierda y de Refundación Comunista. Se trata de la manifestación más importante desde las que tuvieron lugar en Seattle, Washington, Londres, Praga y Niza. Si se tiene en cuenta que Génova tiene 650.000 habitantes, la presencia masiva de 200.000 personas, mayoritariamente jóvenes, permite evaluar la magnitud de la movilización.
La violencia rodea la marcha. Para este G-7 (más Rusia como invitado) los dispositivos de seguridad incluyen también misiles antiaéreos y la espectacular «jaula» construida en torno del Palacio Ducal donde se realiza la cumbre.
Paralelamente a la reunión de los jefes de Estado y de gobierno de los siete países industrializados del mundo, tiene lugar otra cumbre, la del Foro Social de Génova, una coordinadora de organizaciones antiglobalización, que sesiona bajo una enorme carpa instalada en el parque Gilberto Govi. (Infosic)