Una pesadilla nacional

Por Redacción

ISLAMABAD, Pakistán (AP).- Baitullah Mehsud se convirtió en los últimos años en uno de los líderes talibanes más poderosos en suelo paquistaní, con hasta 20.000 combatientes armados bajo su mando sólo en Waziristán. Mehsud, en contraste con otros líderes milicianos, escogió como blanco al gobierno de Pakistán apelando a ataques suicidas y asesinatos para conmover los cimientos de esta nación. Había expandido los ataques más allá de las regiones tribales y dejó un tendal de muerte y destrucción en las principales ciudades, lo que indignó a un liderazgo nacional que había tolerado a otros grupos milicianos.

Eso transformó al diminuto y barbado Mehsud en el jefe miliciano más temido en el país, una figura implacable vinculada con Al Qaeda y con la jefatura del Talibán tras la frontera afgana En 2008, 4.300 personas, incluyendo más de 700 agentes de seguridad, murieron en ataques violentos.


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