“Una tarea de 24 horas, para Juan, Pedro o Diego”
Quiero comentar la nota publicada el día 8 de mayo en la cual una señora de apellido Painefil hace referencia al accidente del día domingo 5, donde resultó lesionado el Sr. Garfunkel. Paso a comentar: ese día viajaba junto a mi familia desde San Martín de los Andes con destino a mi casa en Piedra del Águila. Realizo ese viaje normalmente un poco más temprano, pero como ese día mi marido terminaba el turno a las 20 en la división Tránsito de San Martín de los Andes, decidí esperarlo para que llegáramos juntos un poco más rápido de lo habitual (suele llegar después de las 24). Alrededor de las 22:20 nos encontramos con la escena del accidente, mi esposo detuvo la marcha a un costado y se bajó a consultar por lo sucedido, pidiéndome el chaleco y mangas que utiliza para su trabajo (así como dice la nota). Como la persona que se encontraba en el lugar le dijo que unos momentos antes se habían llevado al conductor con dirección al cruce de las rutas 237 y 234, observó que verdaderamente no había nadie en la camioneta. Entonces, junto a mi hijo mayor, Gastón, colocaron las balizas triangulares a cada extremo para señalizar, así como dice la nota. Luego, coloqué mi Renault 9 (no es tan viejo) unos metros detrás de la camioneta encendiendo las balizas para una mejor señalización, así iluminaba el lugar donde las pertenencias se encontraban desparramadas. Yo no sabía de quién se trataba y mi esposo tampoco, pero nos quedamos cuidando las cosas de alguien que tuvo un accidente, sólo eso. Y, mientras esperábamos al personal policial de Piedra del Águila, mucha gente que circulaba paró y consultó, como la señora Painefil. Mi esposo no dejó que nadie tocara nada del lugar e informaba que a la persona se la habían llevado con dirección al cruce. Con esto quiero resaltar que existe gente que realiza su labor las 24 horas del día, sin importar que sea Juan, Pedro o Diego. Que nos quedamos a señalizar y a cuidar las cosas de “alguien”, sólo eso. A mí no me importó llegar cerca de las 12:30 a mi casa; me quedé, junto a mis tres hijos, a esperar, sí, a esperar a mi esposo que no hizo más que cumplir con su deber y realizar la tarea que cualquier persona puede hacer: brindar una mano a los demás, sin importar a quien. Mirta Isabel Lagos, DNI 29.750.884 Piedra del Águila
Mirta Isabel Lagos, DNI 29.750.884 Piedra del Águila
Quiero comentar la nota publicada el día 8 de mayo en la cual una señora de apellido Painefil hace referencia al accidente del día domingo 5, donde resultó lesionado el Sr. Garfunkel. Paso a comentar: ese día viajaba junto a mi familia desde San Martín de los Andes con destino a mi casa en Piedra del Águila. Realizo ese viaje normalmente un poco más temprano, pero como ese día mi marido terminaba el turno a las 20 en la división Tránsito de San Martín de los Andes, decidí esperarlo para que llegáramos juntos un poco más rápido de lo habitual (suele llegar después de las 24). Alrededor de las 22:20 nos encontramos con la escena del accidente, mi esposo detuvo la marcha a un costado y se bajó a consultar por lo sucedido, pidiéndome el chaleco y mangas que utiliza para su trabajo (así como dice la nota). Como la persona que se encontraba en el lugar le dijo que unos momentos antes se habían llevado al conductor con dirección al cruce de las rutas 237 y 234, observó que verdaderamente no había nadie en la camioneta. Entonces, junto a mi hijo mayor, Gastón, colocaron las balizas triangulares a cada extremo para señalizar, así como dice la nota. Luego, coloqué mi Renault 9 (no es tan viejo) unos metros detrás de la camioneta encendiendo las balizas para una mejor señalización, así iluminaba el lugar donde las pertenencias se encontraban desparramadas. Yo no sabía de quién se trataba y mi esposo tampoco, pero nos quedamos cuidando las cosas de alguien que tuvo un accidente, sólo eso. Y, mientras esperábamos al personal policial de Piedra del Águila, mucha gente que circulaba paró y consultó, como la señora Painefil. Mi esposo no dejó que nadie tocara nada del lugar e informaba que a la persona se la habían llevado con dirección al cruce. Con esto quiero resaltar que existe gente que realiza su labor las 24 horas del día, sin importar que sea Juan, Pedro o Diego. Que nos quedamos a señalizar y a cuidar las cosas de “alguien”, sólo eso. A mí no me importó llegar cerca de las 12:30 a mi casa; me quedé, junto a mis tres hijos, a esperar, sí, a esperar a mi esposo que no hizo más que cumplir con su deber y realizar la tarea que cualquier persona puede hacer: brindar una mano a los demás, sin importar a quien. Mirta Isabel Lagos, DNI 29.750.884 Piedra del Águila
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