En El Bolsón utilizan la rosa mosqueta para producir ketchup

Sofía Rocatti y Alejandra Lértora se pusieron manos a la obra para buscar una alternativa en uso de este fruto típico de la región. Su proceso de cocción no lleva conservantes.

Del fruto típico de la Comarca Andina, dos productores idearon un aderezo con un sabor particular.  Foto: gentileza

Del fruto típico de la Comarca Andina, dos productores idearon un aderezo con un sabor particular. Foto: gentileza

En plena pandemia, dos amigas de El Bolsón tomaron la receta popular de un aderezo agridulce conocido en la zona de El Mallín. El desafío consistió en combinar distintas especias, variar cantidades y cansarse de probar hasta llegar al resultado que buscaban.

Gustó tanto que decidieron comercializarlo y hoy, el Mos quetchup, un ketchup con rosa mosqueta, se vende en la feria franca, en dietéticas y almacenes de El Bolsón.

La rosa mosqueta es un producto que abunda en la zona, con muchas propiedades y por lo general, está medio desaprovechada. Termina siendo un producto local de la Patagonia que siempre resulta un atractivo para el público”, resumió Sofía Rocatti, una diseñadora gráfica de El Bolsón, amante de la cocina.

El proceso artesanal del Mos quetchup no lleva conservantes ya que se conserva con vinagre y azúcar y la posterior pasteurización.
Alejandra Lértora, otra de las productoras, precisó que “la mosqueta reemplaza al tomate y es una de las que más vitamina c tiene. Además, usamos cebolla, vinagre y otros condimentos como canela, jengibre y coriandro, muy buenos para la salud”.

Una vez que acordaron el producto final, las socias arrancaron a producirlo de inmediato en la cocina del Centro Popular Comunitario. “La receta que teníamos no era la original sino que fuimos mezclando especias hasta llegar al gusto que buscábamos”, aclaró Rocatti.

Lo más engorroso del proceso fue la generación de la pulpa de rosa mosqueta; por eso, ahora la tercerizan. “Cuando empezás con la producción artesanal, la pulpa es lo más difícil de extraer. Después, viene la cocción y la alquimia de las especias. Lleva muchas pero esa combinación le da el sabor”, detalló Lértora.

El resultado derivó en dos versiones, una clásica y otra picante. “No dábamos con la picante. Costó mucho hasta que llegamos a este producto que tiene un picor amable para aquel a quien no le encanta. Estamos pensando en hacer una versión más picante”, agregó.

Sin vencimiento inmediato

Tiempo atrás, Lértora vendía pan integral y tartas de verdura en la feria franca, acompañada por su pequeña hija. “Surgió la necesidad de hacer algo que no venza en el día, un producto conserva. Pensamos qué podíamos hacer con tanta rosa mosqueta”, contó la mujer que vive en El Bolsón desde hace 8 años.

Las socias definen que el Mos quetchup proviene, de alguna forma, de un “saber popular”: “Es un poco lo que sucede en El Bolsón: se aprovechan los recursos que te aporta el lugar. Todos producimos en nuestras casas pero nunca para otras personas”.

Las productoras aseguran que el Mos quetchup encuentra más aceptación en los locales que entre los turistas ya que, por lo general, estos últimos desconocen las propiedades de la rosa mosqueta y “no hay quién les pueda explicar de qué se trata”.

“Tiene que llamar la atención el packaging. Pero nos pasó que una vez que lo llevan, lo prueban y entienden de qué se trata, vuelven a buscarlo. Siempre es mejor el boca en boca”, expresó Rocatti.

Las socias lograron concretar algunos envíos a conocidos en Mar del Plata o Rada Tilly, en Chubut pero como las cocinas comunitarias solo tienen habilitación municipal en El Bolsón, la posibilidad de expandir los horizontes y comercializar se ve limitada.


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