Argentina, el país de los vínculos: qué dice la ciencia sobre el modo en que construimos amigos y parejas

Tenemos casi el doble de amigos comparado con otros países. ¿Por qué? ¿Cómo influyen las diferencias ideológicas? La familia ¿Refuerza ideas o, por el contrario, agrega diversidad? ¿Cómo se eligen las amistades en la Patagonia? ¿Cómo en el resto del país? Un estudio revela entre otros temas el modo en que en Argentina elegimos amistades y parejas.

“Que un amigo es una luz/ Brillando en la oscuridad / Siempre serás mi amigo / No importa nada más”, imposible no leer estas líneas con la melodía de Enanitos Verdes en segundo plano. Una estrofa que confirma lo que los argentinos creemos de nosotros mismos: que somos amigueros, familiares, que nos gustan las juntadas, y que por las amistades damos todo. Pero ¿Es realmente así? ¿Cuántos amigos promedio tenemos? ¿Cómo varía la sociabilidad a lo largo del país? ¿Cómo armamos pareja? 

Todas estas preguntas tienen su respuesta en un libro recientemente publicado: “Una sociología de la vida en común”, escrito por Gabriel Kessler y Juan Ignacio Piovani.

La información que reúne el libro surgió de una encuesta, que es parte de un proyecto más grande: PISAC, Programa de investigación de la Sociedad Argentina Contemporánea, en el que 55 universidades nacionales de todo el país decidieron investigar distintos aspectos de la sociedad argentina. El proyecto tuvo dos encuestas además de muchos otros productos y libros. La primera indagó sobre la estructura social y la segunda, que la dirigió Gabriel Kessler, buscó analizar los vínculos, las amistades, las parejas, la sociabilidad y la participación de los y las argentinas. Se hizo justo antes de la pandemia y luego tuvo una actualización demográfica.

“Buscamos indagar sobre nuestros entornos cercanos, también sobre lo que damos y lo que recibimos; lo que nos une y nos separa”, explica Gabriel Kessler, “también dónde participamos, qué acciones hacemos. El libro, en definitiva, nos cuenta distintos aspectos de nuestra sociedad argentina que no solemos ver en otras investigaciones”. 

Adentrémonos al libro y exploremos algunas de sus conclusiones: “La gran mayoría de nosotros frente a nuestros problemas cotidianos, ya sean materiales o emocionales, tenemos a quien recurrir. Y eso no es poco porque nos permite explicar por qué a pesar de las crisis, sobrevivimos como sociedad”, explica Kessler. “Esa es la buena noticia”, y sigue: “la no tan buena es que esa estructura de relaciones reproduce la desigualdad de la sociedad porque encontramos que, a menos recursos, nuestro mundo social es más restringido. Cuánto más ascendemos en la escala social más vínculos de amigos, más compañeros de trabajo, más compañeros estudio, que permiten acceder a más y más diversos recursos”.

Otros dos datos interesantes son: por un lado, que la sociabilidad extrafamiliar disminuye a medida que aumenta la edad. Y, por otro lado, a pesar de los avances que ha habido en términos de género, las mujeres mantienen más relaciones familiares y los varones más de amistades.

Hay otro dato interesante que surge del estudio y que habla de lo que los argentinos dan y reciben. “Todos creemos que damos más de lo que recibimos”, dice Kessler, “pero el estudio reveló que, por un lado, recibimos más que lo que damos pero además que hay una reciprocidad general. Es decir, quién da poco recibe poco, quién da más o menos, recibe más o menos, quién da mucho, recibe mucho. Hay quienes creen que dan muchísimo y reciben poco, pero en realidad lo que sucede es que dan poco”. 

Otro dato relevante del estudio da cuenta que los argentinos tenemos alrededor de cinco amigos cercanos y quince amigos de menor proximidad. Una cifra que difiere mucho respecto a otros países. En Reino Unido, por ejemplo, tienen en promedio 2,6 amigos cercanos; en Estados Unidos, 3,1. O sea, tenemos el doble de amigos que el promedio del mundo.

Respecto a cómo los argentinos armamos pareja el estudio reveló que la mitad de los encuestados está en unión (56%) y que, de ellos, dos tercios conviven.  “Un dato llamativo es que las parejas, en particular si son heterosexuales y cuando es la primera pareja, son cada vez más parecidas a sí mismas. ¿Por qué si cada vez somos más abiertos? Porque el avance de la mujer en el mercado de trabajo hace que uno encuentre con más frecuencia pareja en los lugares de estudio y de trabajo.  En el pasado había mucha más diferencia educativa entre varones y mujeres, y era más común que un varón consiga pareja en el barrio o en lugares por fuera de su ámbito educativo o laboral con una mujer con menos años de educación formal”.

Si la pareja se parece a uno ¿las amistades también? La respuesta es un rotundo sí. “La gente que vos elegís en el entorno cercano, sobre todo cuando son amigos, se parecen a vos”, dice Kessler. Y la familia es la que, a contramano de cualquier pronóstico, la que introduce diversidad. “Uno es parecido a los amigos. Con ellos te entendés, pensás parecido, votás más o menos igual. Con la familia, en cambio, opera la diversidad de edades, de pensamientos. Con la familia puede haber más discordancia ideológica. Con las amistades, es decir, a quienes nos parecemos más, discutimos de los temas más candentes, más polarizantes. Con la familia, en cambio no. Y claro, es lógico que no te quieras pelear con un tío que solo ves en Navidad”.

En la encuesta también preguntaron ¿De quién no serías amigo íntimo? Y la respuesta con las que se encontraron fue que la diferencia no es ni social, ni material. Sino ideológica. “Nos contestaron que no serían amigos íntimos sobre todo con quienes no compartan opinión respecto a cuatro temas muy divisivos: a la dictadura militar, al aborto, al matrimonio igualitario y a la pena de muerte”.

Por último, a nivel federal, a lo largo y ancho del país, las amistades varían. ¿Cómo construyen vínculos en CABA, en el norte del país o en la Patagonia? “la ciudad de Buenos Aires es una sociedad de amigos”, dice Kessler, “y eso es bastante distinto a otras ciudades latinoamericanas. La Patagonia es la que más se parece a la ciudad de Buenos Aires. Esto no es raro porque es una sociedad donde hay muchas personas que fueron a trabajar sin su familia y los vínculos amistosos son más importantes que los familiares. Por su parte, el Gran Buenos Aires se parece un poco más al norte del país donde hay una sociabilidad más tradicional, la mujer tiene menos vínculos extrafamiliares que los varones, porque la familia tradicional pesa más”, resume.

Sea en el norte, en el centro o en el sur del país, las amistades son en Argentina, un tema relevante: “Si hay algo que esconder / O hay algo que decir / Siempre será un amigo / El primero en saber…”


Sobre los autores


Gabriel Kessler es doctor en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Es investigador superior del Conicet y profesor en la Universidad Nacional de La Plata y en la Escuela Idaes de la Universidad Nacional de San Martín.

Juan Ignacio Piovani es doctor en Metodología de las Ciencias Sociales (Università di Roma) y magíster en Métodos Avanzados de Investigación Social y Estadística (City, University of London). Es investigador principal del Conicet y profesor titular en la Universidad Nacional de La Plata.


“Que un amigo es una luz/ Brillando en la oscuridad / Siempre serás mi amigo / No importa nada más”, imposible no leer estas líneas con la melodía de Enanitos Verdes en segundo plano. Una estrofa que confirma lo que los argentinos creemos de nosotros mismos: que somos amigueros, familiares, que nos gustan las juntadas, y que por las amistades damos todo. Pero ¿Es realmente así? ¿Cuántos amigos promedio tenemos? ¿Cómo varía la sociabilidad a lo largo del país? ¿Cómo armamos pareja? 

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