Veredas impecables: ¿no puede hacer algo más que intimar el Municipio?
Suelen ser frecuentes los pedidos e intimaciones por parte de algunos Municipios de nuestra región para que todo propietario frentista se vea obligado a conservar en buen estado y limpiar sus veredas, o a desmalezarlas de yuyos.
¿Es suficiente?
Claramente no. Cada Municipio debería fomentar -diría como política de Estado- veredas impecables, lo más uniformes posibles en su factura, limpias, pero al menos siempre libres de todo defecto en la construcción, rotura u obstáculo que pueda generar accidentes al peatón (y también despejadas frente a talleres, comercios y particulares que la usan como parte utilitaria de su propiedad e impiden la circulación).
En ese sentido, ciudades como Mendoza llegaron a promover el hábito de veredas relucientes a fuerza de lampazo. No pedimos tanto.
Pero sí la acción decidida de un gobierno que estimule y lance una campaña -tal vez por barrio-, y sobre todo siga las acciones de los vecinos en ese sentido, ejerciendo a la vez un permanente control de los avances, su potestad.
Incluso me atrevería a imaginar un efecto contagio de los contribuyentes, por simple orgullo ya no personal sino comunitario.
Roque Acerenza
Suelen ser frecuentes los pedidos e intimaciones por parte de algunos Municipios de nuestra región para que todo propietario frentista se vea obligado a conservar en buen estado y limpiar sus veredas, o a desmalezarlas de yuyos.
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