Viaje al norte neuquino
Nos gusta tanto que volvemos a recorrerlo con la cámara de un fotógrafo patagónico tan deslumbrado como nosotros. Y que anotó esto en su diario de viaje: “La ciudad más cercana a Epulafquen es Las Ovejas, unos 40 km hacia el Este por camino de tierra en muy buen estado, donde se consigue alojamiento, variedad de víveres y combustible”. ¿Cuándo salís?
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Mariano Srur marianosrur.com.ar
Es un mirador privilegiado del valle del río Neuquén y de la Cordillera del Viento, a muy pocos kilómetros de la ciudad de Las Ovejas en dirección a Varvarco. Llegué con el tiempo justo para presenciar un atardecer maravilloso con las características nubes lenticulares del norte neuquino.
Mirando en dirección al norte y siguiendo la línea del río Neuquén, aparecen las estribaciones del volcán Domuyo, la montaña más alta de la Patagonia, que con 4.709 metros sobre el nivel del mar, es considerado el “techo” de esta región. Su nombre es de origen mapuche y significa que tiembla y rezonga, seguramente por su gran actividad termal.
En esta imagen se aprecian varios símbolos del norte neuquino: el puesto de un ganadero trashumante con sus chivos, la Cordillera del Viento y las nubes lenticulares arriba del todo. Éstas se forman sobre cadenas montañosas y muestran con frecuencia varias capas, además de aparentar ser estacionarias.
Regresando de pescar en el arroyo Lanasa, dentro del Parque Provincial Lagunas de Epulafquen, me encontré persiguiendo los últimos rayos de luz del día. Esta zona es el límite norte del bosque andino patagónico, con presencia de lengas, ñires, arrayanes y roble pellín. Fue creado con el objetivo de proteger esta maravillosa diversidad natural.
Unos kilómetros al Este, me encuentro nuevamente con la estepa patagónica en el valle del río Nahueve, un paraíso en la tierra. Las precipitaciones disminuyen rápidamente, hecho que se advierte en esta imagen: las nubes de lluvia dejan caer su carga en contacto con la cordillera de los Andes, elevándose y restándole humedad a la estepa, donde la vida debe adaptarse a la escasez.
La cordillera de los Andes sirve de marco para un lejano vuelo de cabotaje que transita sobre el país trasandino, mientras que los últimos reflejos de luz crepuscular se proyectan sobre la segunda laguna de Epulafquen, que precisamente significa Dos Lagunas, en lengua mapuche.
Durante la noche, caminé hasta el mirador que se encuentra al final del camping organizado de Epulafquen. Desde acá tenemos otra vista privilegiada de la cordillera de los Andes, que gracias a la luz de la luna llena, revela los detalles del suelo. El silencio es total y sólo es alterado por las ráfagas de aire que de a poco se abren paso, provenientes del océano Pacífico.
Mirando un poco más de cerca, el paisaje muestra más detalles: el bosque andino patagónico que trata de extender su dominio un poco más al norte; las paredes rocosas que enmarcan cuatro lagunas más, de menor tamaño que las principales; y arriba del todo, la inmensidad de las estrellas.
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