“Vida digna para Marcelo Diez”



En la historia argentina reciente defender la vida era sólo para valientes. La actitud responsable de algunos ciudadanos neuquinos le otorgó a esta ciudad el título de “capital de los derechos humanos” y es bueno que así sea, porque la vida es el primero y principal de los derechos humanos, que nos abarca a todos, sin excepciones, desde la concepción hasta la muerte natural, cualquiera sea su condición social, estado físico o psíquico. Por eso considero que ningún familiar o magistrado puede arrogarse el derecho de aplicar la mal llamada “muerte digna” cuando, en realidad, morir de hambre y de sed produce una muerte atroz. Eso se pretende hacer con Marcelo, que no es enfermo terminal, no se le aplica ensañamiento terapéutico ni tiene escaras. Lo único que necesita es alimentación, hidratación, higiene y afecto y eso es lo que recibe en Luncec. Es un hecho lamentable que a una persona por su discapacidad se la considere descartable cuando, precisamente, por no poder valerse por sí mismos, son la familia y la sociedad los que deben proteger y custodiar a los más frágiles y vulnerables. La persona humana bajo ninguna circunstancia pierde sus derechos y su dignidad. También quiero mencionar que, por la acción de la Sociedad Protectora de Animales, Neuquén fue declarada “ciudad no eutanásica”. Ojalá tengamos al menos la misma firmeza para defender la vida humana. Gracias a Dios, Neuquén cuenta con Luncec, una institución modelo en cuidados paliativos a pacientes oncológicos, que con el apoyo de PAMI alberga a Marcelo Diez. Su personal profesional y los voluntarios aplican su ciencia y sus conocimientos al cuidado de la vida, basados en la paciencia, la constancia y un amor incondicional. Encomiendo a Dios y a la Virgen la vida de Marcelo y pido para los directivos, profesionales y auxiliares de Luncec abundantes y fecundas bendiciones. Gracias por tan generosa y abnegada misión. Raquel Olay de Leanza, DNI 1.961.630 Neuquén

Raquel Olay de Leanza, DNI 1.961.630 – Neuquén


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