Vientos de cambio

Por Redacción

En América Latina, la llegada al poder de una cohorte de gobiernos izquierdistas o populistas coincidió con el comienzo de una etapa en la que, gracias en buena medida a la liberalización de la economía china, los precios elevados de productos naturales y agrícolas les proporcionarían recursos más que suficientes como para permitirles no preocuparse por los problemas que tantas dificultades habían ocasionado a los “neoliberales” de la fase final del siglo pasado. Si bien el precio internacional de los commodities aún es más alto que en aquel entonces, ya no aportan tanto como hace apenas algunos meses. Parecería que en muchos países el grueso de la ciudadanía se ha dado cuenta de que los años fáciles están por terminar y que por lo tanto será necesario manejar la economía con más rigor que antes, de ahí el resurgimiento de la derecha democrática. El domingo, los brasileños elegirán entre la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, y Aécio Neves, el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña, un “derechista” temible según las pautas progresistas, mientras que los uruguayos votarán en la primera vuelta de elecciones presidenciales que, se prevé, serán mucho más reñidas de lo que muchos habían esperado, ya que, si bien el expresidente Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, sigue siendo el favorito, su rival principal, Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, podría derrotarlo si resulta necesario el balotaje. Hace algunos meses, el consenso era que en ambos países el oficialismo se impondría con cierta facilidad, ya que tanto Dilma como el presidente uruguayo José “Pepe” Mujica disfrutaban de la aprobación de una mayoría de sus compatriotas, pero desde entonces mucho ha cambiado. Tanto en Brasil como Uruguay se ha difundido la sensación de que los gobiernos centroizquierdistas están acercándose al fin de su ciclo natural y que por lo tanto convendría reemplazarlos por otros de la centroderecha moderada. Parecería que, lo mismo que en buena parte de Europa, la indignación provocada por una crisis atribuida a la mala praxis, y peor, de los financistas no ha servido para fortalecer a los halcones de la izquierda, como vaticinaron los persuadidos de que el capitalismo liberal estaba por dar sus estertores finales, sino a partidos calificados de derechistas. Si bien a esta altura pocos brasileños confían en las encuestas de opinión que antes de celebrarse la primera vuelta electoral pronosticaban el triunfo de la ecologista Marina Silva, parecería que Dilma y Aécio están corriendo cabeza a cabeza y, aunque por ahora parece que Tabaré será capaz de superar a Lacalle, el candidato del oficialismo está tratando de distanciarse de Mujica al dejar saber que no le gusta para nada que se venda marihuana en la farmacia local y que entiende muy bien las razones por las que la mayoría se opone a la eventual llegada de media docena de presos de Guantánamo. Así, pues, aun cuando triunfara el oficialismo en sendos países vecinos, sería probable que procurara deslizarse hacia el centro del escenario político, optando por una postura más reconciliadora que la asumida inicialmente. Por su parte, sería de suponer que, en el caso de que ganaran, tanto Aécio como Lacalle tratarían de conservar los programas sociales que fueron emprendidos por los centroizquierdistas y que, sobre todo en Brasil, han beneficiado a millones de familias que ya se consideran de clase media. Como su equivalente argentino, el jefe del gobierno porteño Mauricio Macri, comprenden que el temor a perder los subsidios a los que se han habituado podría cerrarles el camino hacia la presidencia. Asimismo, sabrán que una economía motorizada por el sector privado no podría funcionar bien en medio de los conflictos sociales que con toda seguridad se desatarían si se pusieran a desmantelar los programas asistencialistas instalados por sus antecesores. Con todo, si los electorados de sus países respectivos les brindan la oportunidad que están buscando, no les sería fácil mantener el equilibrio necesario para que la economía brasileña recupere el vigor perdido y la uruguaya siga avanzando a menos que la coyuntura internacional resulte serles tan favorable como ha sido para los gobiernos de centroizquierda.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Jueves 23 de octubre de 2014


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