Cumplieron el sueño de hacer cumbre en el volcán Domuyo del norte neuquino: “Es increíble»

Este finde largo de Semana Santa será la última chance de subir en una temporada récord. El ascenso del fotógrafo Martín Muñoz y un grupo de amigos que se animaron a conquistar los 4709 metros del Techo de la Patagonia explica por qué despierta tanto interés. Aquí comparte las imágenes y el relato de una aventura apasionante.

El primer día salimos muy de madrugada desde Varvarco a Punta Camino y desde allí emprendimos la marcha rumbo a los domos de Rumbo Norte a 3200 metros, empresa que desde Varvarco organiza ascensos y excursiones en el norte neuquino. Nos llevó un poco más de tres horas llegar aquel lugar, donde entre todos compartimos un rico almuerzo que fue comer un poquito de lo que cada uno llevaba. En los domos alquilamos piquetas, grampones y cascos.

El campamento con los domos a 3.200 metros. Foto: Martín Muñoz.

Durante la tarde, algunos preparaban la salida del día siguiente y otros, los que no habían subido nunca, exploraban las alturas para aclimatarse con uno de los guías. Llegaban a los 3.600 metros con ese objetivo, para no sufrir dolores de cabeza a la mañana siguiente.

Hermoso amanecer en el norte neuquino. Foto: Martín Muñoz.

Cuando empezó a caer el sol sobre la Cordillera de los Andes el frío empezó a sentirse. Ya todos con el equipo preparado y después de cenar algo liviano y mucha hidratación decidimos descansar, sabiendo que a la una de la madrugada teníamos que estar en pie para desayunar y salir camino a esa cumbre que todos teníamos en mente.

A las dos de la mañana salimos ese tramo de 7 km de pura subida y un camino de mucho guadal empezamos a caminar con nuestras linternas encendidas y mirando esos cielos estrellados casi sin contaminación lumínica.

Frío extremo: la sensación térmica rozó los -20°C. Foto: Martín Muñoz

Pasada las cuatro de la mañana ya estábamos a la altura de los 3800 msnm.

Al amanecer llegamos a la famosa Montura y un cielo anaranjado que jamás olvidaremos. Lo teníamos delante nuestro, increíble. Luego de tomar unas fotos e hidratarnos seguimos enfocados en seguir. El sol empezó a salir sobre ese oriente lejano del Este, otro paisaje que nunca había visto lo pude dejar registrado en mi cámara.

Pasando la Montura, a los 4200 mts. Foto: Martín Muñoz.

Cada momento fue de apreciar paisajes distintos pero el viento y el frío empezaron a notarse cada vez más, el camino cada vez se nos hizo más difícil, cada vez menos oxígeno y menos fuerzas y pareciera que todo pesaba más.

Llegando a la precumbre y el viento parecía que no quisiera que subiéramos por los faldeos del volcán: piedras se desprendían y caían al vacío , el agua se que llevamos para hidratación se congeló y casi que no podíamos hablar y menos poder sacar una fotos: sacarte un guante era un desafío allí nos dimos cuenta que la sensación térmica era casi de 20 grados bajo cero.

Antes de la precumbre, segundo día. Foto: Martín Muñoz.

Después de media hora, subir a la precumbre y ver a 200 metros esa cumbre que todos teníamos en mente hizo que nos pasara todo ese cansancio: todos queríamos llegar lo más rápido posible.

Pasada las nueve de la mañana llegamos el grupo de 9 amig@s. Ver esa cruz que identifica la cumbre más alta de la Patagonia nos lleno de emoción y alegría.

Amigos en la cumbre.

Allí pudimos hacer unas fotos y había que bajar: el frío nos dejó estar solo 20 minutos pero pude disfrutar paisajes únicos.

Johana, la enfermera del grupo: clave en la travesía.

Aquí comparto algunas lindas fotos, otras carecen de calidad: me fue difícil subir con dos cámaras y tres lentes: uno de los lentes dejó de funcionar y también una cámara. Por el frío, las baterías duraron minutos.

Así fue la experiencia de subir al Techo de la Patagonia, el volcán Domuyo, de 4709 msnm. Gracias a todos los chicos a Mario y Euge por llevarnos a la montaña.

Agradezco a Dios por darme la fuerza y llegar a lo más alto de la Patagonia Argentina y a todo el grupo: desde el primer día fue compartir e intercambiar nuestras expectativas.

En lo más alto. Foto: Martín Muñoz.

Domuyo es extremo, por eso es que a cada paso me venía la mente aquella historia o leyenda del tronco de oro y la niña del peine de oro y lass dificultades para quienes quieren conquistar esta cumbre única, la más bella. Te la contaré en la próxima publicación.

Hay dos empresas que operan en la base del volcán. Ambas ofrecen domos, guiadas y alquiler de equipos. También ofrecen sus servicios a guías que llegan con sus grupos desde todo el país. Más información sobre salidas y tarifas:

https://www.turismorumbonorte.com/ +54 9 2942 62-6810

Geo Tracker / +549 2995767318


Cómo llegar al volcán Domuyo


Si tomamos como referencia Neuquén capital, hay que ir por la ruta nacional 22 hasta Zapala, empalmar con la mítica ruta nacional 40 hasta Chos Malal (podés cargar combustible) y ahí tomar la espectacular ruta provincial 43, pasar por Andacollo (también podés cargar combustible), Villa Nahueve y Las Ovejas, donde termina el asfalto.

Seguís por el ripio y unos 18 km más adelante, la 43 dobla a la derecha hacia Varvarco y cruza el puente sobre el río Neuquén. Desde ahí son 45 km hasta Punta de Camino, en la base del volcán. Se puede, con muchas precauciones por el estado del camino, llegar con auto hasta la base. Siempre hay que consultar el pronóstico metereológico y el estado de los caminos.

Otra razón para circular con cuidado es la presencia en los caminos de los arrieros y sus animales hacia las tierras de veranada y el regreso a las de invernada.

Si se viene desde provincia de Mendoza, es por la ruta 40 hasta Chos Malal y desde ahí a Andacollo y Varvarco.


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