Batea Mahuida, donde la nieve habla mapuzungun: una historia y mil cosas para hacer en Villa Pehuenia

Administrado por la comunidad mapuche Puel, el parque de nieve de Villa Pehuenia combina esquí, identidad y naturaleza en una experiencia única. Entre araucarias milenarias y lagos de origen volcánico, el invierno se vive al ritmo de una historia que comenzó mucho antes del turismo.

Por Lorena Vincenty

La comunidad mapuche Puel impulsa desde hace más de dos décadas un modelo turístico que combina desarrollo económico, empleo local y preservación cultural.

El viento llega primero. Baja desde la cumbre, se enreda entre las araucarias y atraviesa el silencio de Villa Pehuenia Moquehue con ese sonido antiguo que solo conocen las montañas del norte neuquino. Desde lo alto del volcán Batea Mahuida, los lagos Aluminé y Moquehue parecen espejos inmóviles. Más allá, la cordillera dibuja una frontera apenas imaginaria.

A 1.948 metros sobre el nivel del mar, la nieve cubre cada invierno las laderas del «cerro de la batea», como traducen al español el nombre mapuche de este volcán apagado que, hace miles de años, guardó agua en su cráter hasta convertirlo en una laguna de altura. Pero en Batea Mahuida la nieve no es solo paisaje. Tampoco es únicamente turismo. Aquí, cada temporada invernal es la continuidad de una historia mucho más antigua.

Mucho antes de que existieran las pistas de esquí, los medios de elevación o la confitería que recibe visitantes de todo el país, la comunidad mapuche Puel ya habitaba estas tierras. Sus familias se asentaron definitivamente a fines del siglo XIX en los alrededores del volcán y en la angostura de los lagos Aluminé y Moquehue, aunque la zona había sido, desde mucho antes, territorio de veranada y tránsito de los pueblos originarios.

Por eso, cuando la comunidad Puel decidió apostar al turismo, no pensó en replicar un modelo ajeno. Imaginó algo distinto: una propuesta que permitiera generar trabajo sin resignar identidad. La idea comenzó a tomar forma a fines de la década de 1990. El proyecto contó con el asesoramiento del coronel retirado Abel Balda, antártico, instructor de esquí y creador de los centros invernales de Caviahue y Cerro Wayle.

El parque de nieve Batea Mahuida es el único centro de esquí del mundo gestionado íntegramente por una comunidad mapuche.

Junto a los integrantes de la comunidad, Balda ayudó a transformar una montaña conocida desde siempre en un parque de nieve único en el mundo. Porque Batea Mahuida no es solo un centro invernal: es el único administrado íntegramente por una comunidad indígena. Los primeros pasos fueron modestos. Cantoneras, nylon, machimbres y muchas horas de trabajo comunitario dieron forma al refugio inicial. Allí levantaron una pequeña confitería, una enfermería y un espacio para alquilar equipos. La montaña exigía esfuerzo y paciencia.

Después llegó el incendio que destruyó el refugio y también llegó la reconstrucción. En 2005, con el acompañamiento del gobierno provincial, se inauguró una nueva confitería con capacidad para 400 personas. Un edificio cálido, de grandes ventanales, pensado para contemplar un paisaje que parece no agotarse nunca.

Cada invierno, visitantes de distintos puntos del país llegan hasta Villa Pehuenia. Son los jóvenes quienes hoy empujan el futuro de Batea Mahuida. Los instructores mapuches enseñan a esquiar a turistas y principiantes. Los mayores acompañan, aconsejan y transmiten conocimientos. Entre todos sostienen una apuesta que va mucho más allá de la temporada de nieve.

La investigadora Micaela Abigail Spinelli, en su estudio «El turismo como dinamizador de las economías regionales: el caso de la comunidad mapuche Puel», sostiene que el parque de nieve permitió diversificar la economía local, históricamente vinculada a la cría de ganado y la elaboración de artesanías.

La experiencia generó empleo, fortaleció el arraigo de los jóvenes e incrementó los ingresos familiares, al tiempo que consolidó la identidad cultural de la comunidad. Hoy, imaginan un complejo activo durante todo el año. Piensan en el turismo aventura, en los senderos entre araucarias, en las caminatas hasta el cráter y en mantener abierta la confitería más allá del invierno.

La preventa para la temporada 2026 ya se encuentra disponible. Además, el parque cuenta con escuela de esquí y snowboard, gastronomía y actividades complementarias como caminatas con raquetas tradicionales mapuches, chiwas, y motos de nieve. Uno de los diferenciales más valorados por las familias es que tanto el estacionamiento como la pista de trineos son gratuitos, permitiendo disfrutar de la nieve sin necesidad de adquirir servicios adicionales.

Desde la cima del volcán, a 1.948 metros de altura, se obtienen vistas panorámicas de los lagos Aluminé y Moquehue rodeados de araucarias.

La montaña, dicen, tiene mucho más para ofrecer que nieve. Y quizás ahí resida el verdadero valor de Batea Mahuida: en demostrar que el desarrollo y la identidad no son caminos opuestos. Mientras las tablas se deslizan sobre la ladera blanca y las familias se reúnen alrededor del fuego, la comunidad Puel sigue escribiendo una historia distinta. Una historia donde el turismo no reemplaza la cultura, la abraza. Y donde la nieve, cada invierno, vuelve a hablar mapuzungun.


Esquiar en el Parque de Nieve Batea Mahuida


  • El Parque de Nieve Batea Mahuida de Villa Pehuenia Moquehue es el más económico de la región y el más familiar. Ya confirmó la apertura de su temporada invernal para el miércoles 1 de julio. La temporada alta se extenderá desde la apertura hasta el lunes 17 de agosto y que la temporada baja comenzará el 18 de agosto.
  • El pase diario completo para turistas costará $60.000 en temporada alta y $50.000 en temporada baja. En tanto, el pase de medio día tendrá un valor de $48.000 y $42.000, respectivamente.
  • En cuanto al alquiler de equipos de esquí o snowboard, el valor será de $35.000 por día completo y $28.000 por medio día.
  • Escuela de esquí y snowboard: Clase individual: $50.000, para dos personas: $88.000, grupal de una hora: $42.000 por persona.
  • Ver más en: www.cerrobateamahuida.com/

Aquí, el invierno no se limita a una pista de esquí


Las primeras nevadas ya cubren la cordillera neuquina y, en Villa Pehuenia Moquehue, el invierno se anuncia mucho antes de la apertura oficial de la temporada. Se percibe en el blanco que avanza sobre las laderas, en el humo que sale de las chimeneas y en la expectativa de quienes saben que, una vez más, la nieve transformará el paisaje cotidiano.

En esta aldea de montaña, la nieve cubre los bosques milenarios de pehuenes, dibuja nuevas formas sobre la costa de los lagos Aluminé y Moquehue y convierte cada sendero en una invitación a caminar más despacio. Lejos del ritmo de los grandes centros invernales, Villa Pehuenia Moquehue se consolida como una alternativa para quienes buscan vivir la nieve de otra manera: sin apuros, en contacto con la naturaleza y con la posibilidad de descubrir la cordillera desde una experiencia más auténtica.

La temporada 2026 llega, además, con nuevas propuestas que amplían la oferta más allá del esquí. Las recientes obras de pavimentación y repavimentación en rutas estratégicas, sumadas al mantenimiento permanente de los accesos, mejoraron la conectividad y permiten llegar de forma más segura y previsible. El viaje, que durante años fue parte de la aventura, hoy se vuelve más sencillo.

A pocos kilómetros, Villa Pehuenia-Moquehue propone una experiencia invernal más tranquila, entre bosques nevados, senderos y miradores panorámicos.

Una vez en destino, la invitación es a dejarse llevar por el paisaje. Nuevas sendas peatonales permiten internarse entre bosques nevados de araucarias, recorrer las costas lacustres y descubrir rincones que, en invierno, adquieren una belleza silenciosa. Son caminos pensados para contemplar, detenerse y escuchar cómo cruje la nieve bajo los pies.

También se incorporó un circuito de miradores interpretativos con códigos QR que propone una nueva manera de leer el territorio. Desde cada punto panorámico, visitantes y vecinos pueden conocer historias, datos sobre la flora y la fauna local y descubrir los nombres y secretos que guardan las montañas, los lagos y los volcanes que rodean la aldea.

Y cuando el frío invita a buscar refugio, la gastronomía aparece como otro de los grandes atractivos. Reconocida como la Capital de la Gastronomía Neuquina, Villa Pehuenia Moquehue despliega durante el invierno una cocina que tiene el sabor de la cordillera. El cordero patagónico, la trucha, el ciervo, los piñones de araucaria, los hongos, los ahumados, los chocolates artesanales, las cervezas locales y los helados elaborados con identidad regional son la excusa perfecta para extender las sobremesas junto al fuego.

La temporada 2026 incorpora nuevas sendas peatonales, mejoras en la conectividad y circuitos interpretativos con códigos QR para conocer la flora, la fauna y la historia del territorio.

Porque en este rincón la nieve no es una postal que se observa a la distancia. Es parte del paisaje cotidiano y de cada experiencia que viven quienes llegan hasta aquí. Mientras la temporada comienza a tomar forma, Villa Pehuenia Moquehue vuelve a posicionarse como uno de los destinos imperdibles del invierno patagónico: un lugar donde la montaña, los sabores y la cultura invitan a descubrir otra manera de habitar la nieve.


Cómo llegar y dónde dormir en Villa Pehuenia este invierno


  • Villa Pehuenia-Moquehue está ubicada en el oeste de la provincia de Neuquén, a 310 kilómetros de la capital provincial y a 118 kilómetros de Zapala.
  • En auto, se accede desde Zapala por tres rutas: Ruta 13 (120 km, 55 km de ripio), Ruta 23 por Pino Hachado (155 km, 35 km de ripio) y Ruta 46 por Aluminé (210 km, 50 km de ripio).
  • En invierno es obligatorio circular con cadenas y consultar el estado de las rutas antes de viajar.
  • En micro, las empresas que conectan el destino son Campana Dos (desde Neuquén y San Martín de los Andes) y Albus (desde Neuquén).
  • Quienes viajen en avión pueden llegar a los aeropuertos de Neuquén o Chapelco, en San Martín de los Andes, y continuar el trayecto en auto o colectivo.
  • Distancias: Neuquén (304 km), San Martín de los Andes (208 km), Bariloche (474 km) y Buenos Aires (1.456 km).

La comunidad mapuche Puel impulsa desde hace más de dos décadas un modelo turístico que combina desarrollo económico, empleo local y preservación cultural.

El viento llega primero. Baja desde la cumbre, se enreda entre las araucarias y atraviesa el silencio de Villa Pehuenia Moquehue con ese sonido antiguo que solo conocen las montañas del norte neuquino. Desde lo alto del volcán Batea Mahuida, los lagos Aluminé y Moquehue parecen espejos inmóviles. Más allá, la cordillera dibuja una frontera apenas imaginaria.

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