Brasil en invierno: cinco escapadas perfectas para disfrutar del mar y la naturaleza en julio

Mientras el invierno avanza en Argentina, Brasil despliega un mapa de playas cálidas, naturaleza exuberante y experiencias para todos los estilos de viaje. Desde la exclusividad de Trancoso hasta las aguas transparentes de Bonito, una guía con cinco destinos para disfrutar de julio.

Redacción

Por Redacción

Trancoso. Calles de arena, playas de aguas cálidas y un ritmo pausado que conquistó a celebridades de todo el mundo.

Julio invita a hacer las valijas. A cambiar la bufanda por las ojotas, el gris de la ciudad por el azul del mar y las rutinas por días sin horarios. Brasil tiene una ventaja difícil de igualar: mientras el invierno se instala en gran parte de Sudamérica, del otro lado de la frontera hay playas cálidas, pueblos costeros con menos turistas y destinos de naturaleza que muestran su mejor versión.

Para quienes piensan en las próximas vacaciones, hay opciones para todos los gustos y presupuestos. Desde bahías escondidas hasta archipiélagos protegidos, estas son cinco escapadas que combinan relax, aventura y paisajes inolvidables.


1. Trancoso: el refugio chic del sur de Bahía


Hay lugares que parecen hechos para bajar el ritmo. Trancoso es uno de ellos. Sus calles de arena, las casas coloridas del histórico Quadrado y las playas de aguas cálidas conquistaron a viajeros de todo el mundo. También a celebridades como Beyoncé, Will Smith, Neymar y el príncipe Harry.

La mejor noticia es que julio coincide con la temporada baja. Hay menos turistas, tarifas más accesibles y kilómetros de playa casi vacíos.

Imperdibles:

  • Caminar al atardecer por el Quadrado, el corazón histórico y gastronómico del pueblo.
  • Descubrir Praia do Espelho, considerada una de las más lindas de Brasil.
  • Visitar Praia dos Nativos y la playa de Taípe.
  • Hacer una excursión en barco a Arraial d’Ajuda, Caraíva y Santo André.
  • Probar la cocina bahiana en los restaurantes frente al mar.

Cómo llegar:

  • Volar hasta Porto Seguro.
  • Cruzar en balsa el río Buranhém y continuar por carretera hasta Trancoso.

2. Río de Janeiro: el clásico que siempre sorprende


Río no necesita presentación. Pero el invierno revela una versión distinta de la ciudad. Las temperaturas son más agradables, hay menos humedad y recorrer sus principales atractivos resulta mucho más cómodo que en pleno verano. El mar sigue invitando a quedarse y las filas para subir al Cristo Redentor o al Pan de Azúcar son más cortas.

Vacaciones en Brasil: Río de Janeiro es uno de los destinos imperdibles. Foto archivo.

Imperdibles:

  • Ver el amanecer en Copacabana o Ipanema.
  • Subir al Cristo Redentor y al Pan de Azúcar.
  • Recorrer el centro histórico y el boulevard olímpico.
  • Visitar el Museo del Mañana y el Centro Cultural Banco do Brasil.
  • Descubrir la vida nocturna de Lapa.

Cómo llegar:

  • El aeropuerto internacional Galeão recibe vuelos desde distintos puntos de Sudamérica.
  • Para conexiones internas, Santos Dumont ofrece una ubicación privilegiada en el centro de la ciudad.

3. Praia do Rosa: ballenas y naturaleza en estado puro


Entre montañas cubiertas de vegetación y playas extensas aparece Praia do Rosa, una de las bahías más bellas del mundo. Aquí el invierno tiene protagonistas inesperadas: las ballenas francas australes.

Praia do Rosa. Entre montañas y mar, esta bahía del sur de Brasil se convierte en uno de los mejores escenarios para el avistaje de ballenas francas durante el invierno.

Cada año, entre julio y noviembre, estos gigantes marinos llegan a la costa sur de Santa Catarina para reproducirse y criar a sus ballenatos. La temporada baja también permite disfrutar de la gastronomía, las posadas y los senderos sin aglomeraciones.

Imperdibles:

  • Avistar ballenas francas.
  • Realizar caminatas entre cerros y playas.
  • Hacer cabalgatas o recorridos en mountain bike.
  • Tomar clases de surf.
  • Degustar vinos de las sierras catarinense y gaúcha.

Cómo llegar:

  • Volar hasta Florianópolis.
  • Desde allí, recorrer unos 90 kilómetros por carretera.

4. Bonito: un acuario natural en el corazón de Brasil


Lejos del mar, en el estado de Mato Grosso do Sul, Bonito demuestra que Brasil también puede sorprender tierra adentro. Ríos transparentes, cuevas, cascadas y una biodiversidad excepcional lo convirtieron en uno de los destinos de ecoturismo más importantes del planeta. Aquí el agua es protagonista.

Bonito. Ríos cristalinos, cuevas y una biodiversidad única hacen de este destino de ecoturismo un verdadero acuario natural en el corazón de Brasil.

Imperdibles:

  • Hacer flotación en el Río Sucuri.
  • Nadar entre peces en el Acuario Natural.
  • Explorar la Laguna Misteriosa.
  • Recorrer el Río de la Plata.
  • Practicar buceo y snorkel en aguas cristalinas.

Cómo llegar:

  • Volar hasta Campo Grande.
  • Continuar por carretera hasta Bonito.

5. Fernando de Noronha: el viaje soñado


Pocas postales representan tanto el paraíso como Fernando de Noronha. Este archipiélago protegido por la UNESCO limita la cantidad de visitantes para preservar su ecosistema. El resultado son playas prácticamente intactas, aguas cálidas y una biodiversidad única.

Delfines, tortugas marinas y arrecifes convierten a Noronha en uno de los mejores destinos de buceo del mundo. Aquí está Praia do Sancho, elegida en varias oportunidades entre las playas más lindas del planeta.

Fernando de Noronha. Playas paradisíacas, aguas transparentes y un ecosistema protegido convierten a este archipiélago en uno de los destinos más soñados de Sudamérica.

Imperdibles:

  • Visitar Praia do Sancho.
  • Recorrer Baía dos Porcos.
  • Conocer Praia do Leão y Praia do Cachorro.
  • Hacer snorkel en Atalaia.
  • Ver el atardecer desde el Forte de São Pedro do Boldró.

Cómo llegar:

  • Volar hasta Recife o Natal.
  • Tomar un vuelo de conexión hacia Fernando de Noronha.

Antes de elegir tu próximo destino, un consejo

  • Si buscás exclusividad y playas tranquilas, Trancoso puede ser la mejor opción.
  • Si preferís combinar ciudad y mar, Río de Janeiro sigue siendo imbatible.
  • Para los amantes de la naturaleza, Praia do Rosa y Bonito ofrecen experiencias únicas.
  • Y si el presupuesto lo permite, Fernando de Noronha es ese viaje que muchos sueñan hacer al menos una vez en la vida.

Porque, a veces, el invierno también puede ser una excusa para volver al verano.


Trancoso. Calles de arena, playas de aguas cálidas y un ritmo pausado que conquistó a celebridades de todo el mundo.

Julio invita a hacer las valijas. A cambiar la bufanda por las ojotas, el gris de la ciudad por el azul del mar y las rutinas por días sin horarios. Brasil tiene una ventaja difícil de igualar: mientras el invierno se instala en gran parte de Sudamérica, del otro lado de la frontera hay playas cálidas, pueblos costeros con menos turistas y destinos de naturaleza que muestran su mejor versión.

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