Zulema Yoma no espera nada del cambio de gobierno

Para la ex primera dama, no sólo la Justicia dio por terminado el episodio en el que perdió la vida su hijo. También para la clase política es un caso cerrado. Zulema Yoma no espera nada de quien suceda a Carlos Menem en el gobierno. Dice que "todos miran al costado". En tanto, el presidente la llama, pero ella no responderá hasta tanto él no cambie de actitud.





BUENOS AIRES – Zulema Yoma espera y desespera. A cara lavada, sin rastros de maquillaje, eligió un pequeño comedor de su amplio departamento de la calle Libertador, en esta capital, para un diálogo con «Río Negro» que tuvo sabor a confesión. La entrevista, grabada parcialmente, terminó extendiéndose por casi tres horas.

Frente a la mesa, un televisor sin volumen devolvía las imagenes de los noticieros que Zulema consume todos los días. Primero el de América 2, luego Telenoche y después el programa de Lanata.

Por allí desfilaban los personajes que Zulema conoce como pocos. Empezando por su ex marido: «Carlos Menem nunca va a dejar la política, es como los bichitos que pierden una parte de su cuerpo y siguen viviendo. Todavía maneja los hilos del PJ», dice. La ex primera dama asegura que Ramón Hernández sigue estando muy cerca del presidente, aunque no aparezca como antes.

El secretario del presidente, tiene el peor de los lugares en la memoria de Zulema: «Carlitos me había dicho que el primero que me va a 'entregar' es Ramón Hernández, y me comentó que los traficantes de armas y de drogas estaban traicionando a su padre».

Reconciliación

Zulema señala que no ve al primer mandatario desde hace casi cuatro años. «A fines de 1995, le pedí a Carlos Menem una explicación de lo que había pasado el fatídico 15 de abril de ese año, y escuché cómo Corach, Barra y Bauzá hacían comentarios sobre cómo se estaba tapando todo», dice haciendo referencia al ministro del Interior, el entonces ministro de Justicia y el secretario general de presidencia. «Ese día juré que no quería volver a ver al presidente hasta que cambie su postura», sostiene.

No obstante, según supo este diario, Menem la está llamando para recomponer la relación. El mandatario había reconocido en un diálogo con periodistas patagónicos hace un mes que para el momento en que dejara la función pública quería estar cerca de su hija y su ex esposa.

La ex esposa del presidente acusa directamente a Eduardo Bauzá de «haber dado la orden para que desde el gobierno no se vuelva a hablar del tema Carlos Menem Jr».

Zulema nada espera de los candidatos presidenciales: «Todos miran al costado…», dice. «A Duhalde en numerosas oportunidades le solicité una entrevista sin obtener respuesta, hasta que me citó en el hotel Alvear. Le respondí que no me parece un lugar apropiado, que no voy allí desde que me sacaron de la residencia de Olivos. Nunca más volvió a atenderme».

Pero sus quejas alcanzan con el mismo vigor a la oposición: «Fui a ver a (Rodolfo) Terragno, a quién le entregué una carpeta con fotocopias de la causa». Y agrega irónicamente, «ya que no le interesaba, al menos me la hubiera devuelto.»

Apenas rescató la figura de Domingo Cavallo y su familia: «fueron los únicos que no se manejaron con intrigas palaciegas», agregó resignada.

– ¿Qué piensa sobre Alfredo Yabrán?, le preguntó «Río Negro»

– No lo conocí, nunca lo vi en mi vida, no sé si murió, aunque llama la atención el final de personas cercanas a él como Diego Ibáñez o el hijo de César Jaroslavsky.

Lucha solitaria

Abandonada por los medios, Mohamed Alí Seineldín es uno de sus pocos interlocutores. La mañana de la entrevista, había conversado con el coronel preso con quién cultiva una amistad desde el día en que «le tendieron una trampa para sacarlo de las Fuerzas Armadas», según opina.

Zulema agrega que sus reclamos tuvieron escasa recepción en el exterior: «A organismos de los Estados Unidos envié una carta y nadie me contestó, y del Vaticano no me respondieron la carta en la que pedía, aunque sea, un rezo para la memoria de mi hijo. Posiblemente intercedió el embajador Esteban Caselli, que tiene llegada directa a Menem y muchas influencias».

Es casi imposible llevar la conversación por más de un par de minutos, a un tema ajeno al fallecimiento de su hijo.

Zulema asegura que va a llegar hasta la Corte Internacional. «Aquí está dormida en el Tribunal de Casación, no va a pasar nada», asegura, y lanza una acusación a toda la justicia. «No se pueden seguir vendiendo los jueces», afirmó indignada.

La ex primera dama, intuye que fue víctima de una acción psicológica para desgastarla: «Todos los elementos están en los primeros 30 cuerpos, sin embargo se la llevó a 65, con 25 incidentes tratando de agotarme».

Desmiente disidencias con sus abogados y señala que «los reemplaza cuando sienten que son superados por la presión.»

Como prueba contundente, relata la saga de víctimas de personas relacionadas con el trágico suceso que culminó con la muerte de Carlitos Menem y Silvio Oltra: «Hay once muertos relacionados con la causa, entre otros Rodolfo Cortese que tenía la grabación de Carlitos cuando gritaba a la torre de control, los peritos Locau y Bonaccera, dos hermanos que estaban presos de apellido Trotta, el comisario Héctor Bassino, el camionero que trasladó el helicóptero, el periodista Carlos Dutil que tenía que presentarse como testigo y al hermano del perito de gendarmería lo dejaron cuadripléjico».

Entonces, ¿cómo explicar que Carlos Menem esté más cerca de la hipótesis del accidente que la del atentado? «A Menem desde un primer momento no le dijeron la verdad, ahora no sé que presiones puede tener, pero va a tener un problema de conciencia», respondió Zulema.

– ¿Ud. cree que el entorno puede más que el sentimiento de padre? le preguntó este cronista.

«Vos no sabés lo que es el poder, allí no hay límites», sentenció sin hesitar.

Claudio Rabinovitch


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