Ella es la cipoleña elegida bloguera top de la Feria del Libro

Tiene 15 años y desde pequeña tiene pasión por los libros y su lectura. Estudia en el Sunrise School de Cipolleti. Cómo hizo para ser elegida en el concurso de la Convención de Bloggers de la Feria.

04 may 2017 - 10:55
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La cipoleña Julieta Ninno, de 15 años, quedó entre las tres finalistas del concurso “Blogger de la feria”, en esta última edición de la Feria del Libro en Buenos Aires, donde las principales figuras de la literatura y la industria editorial se hacen presente para añadirle más vida al libro y a la lectura en Argentina.

En la Convención de Bloggers, la alumna del colegio Sunrise School de Cipolleti estalló de felicidad al ranquear como top dentro del mundo de los jóvenes blogueros que se dedican a difundir su pasión por la literatura. Ella estaba ahí mismo cuando la nombraron como finalista. “Me encantó. Lo haría todo de nuevo”, comenta ahora, más reposada a “Río Negro”. “Conocí más gente, hice más amistades”, agrega.

Julieta vuelca todo su encanto y conocimiento en miuniversoliterariowriter.blogspot.com.ar, donde tiene más seguidores de España y México que de Argentina. “Ahora, supongo, tendré más lectores y usuarios de mi región y mi país”, cuenta con expectativa.

Para el concurso se presentaron centenares de jóvenes blogueros argentinos. Previo a la inauguración de la feria quedaron seleccionados ocho; luego, la convención eligió los tres finalistas.

-¿Cómo hiciste para llegar al concurso?

Había que escribir una carta ficticia a un escritor. Y yo hice la mía.

Lee desde que tiene uso de razón, admite, y que la saga de Harry Potter le voló la cabeza en su momento. De ahí en más, la literatura juvenil ocupa buena parte de su vida.

Esta es la carta que “Juli” escribió y le permitió ser “famosa” por unos días.

Querida Sarah J. Maas:

Me gusta leer. Ese es el dato más científico en la historia de la humanidad. Supongo. Me gusta leer sobre personas que a veces no existen y lugares igual de remotos. Y adoro cada segundo de eso. Adoro sumergirme en páginas, letras y bellas narraciones.

Así que, querida Sarah... Así se supone que empiezan las cartas, ¿no? En teoría. Pero esto... esto es mucho más que una carta. Muchísimo más que un simple conjunto de palabras. Esto lo es todo. Al menos para mí. Sé que seguro nunca vayas a leer esta carta, Sarah, y está bien. En serio. No siempre escribimos para que nos lean, aunque ese es sin duda uno de los mayores propósitos y a nadie le vendría mal. A veces, sin embargo, solo escribimos para desahogarnos. Tal vez no necesites oír esto, pero yo necesito decirlo. Escribo para decir lo que contengo, lo que siento y lo que está en mi mente. Historias, fantasías, sueños y esperanzas. Todos creados por palabras. Como yo lo veo, esa es la verdadera magia de todo.

Mi historia con tus libros, Sarah, comenzó en el 2015, en la Feria del Libro de Neuquén. No era una feria muy grande y había leído la mayoría de los libros de literatura juvenil que vendían. O al menos eso creía. Ingenua, sin duda. Mi papá me dijo que buscara algo nuevo, algo inusual y que no haya visto antes. Algo que no conociera porque fuera considerado popular. En ese momento, me resultó una tortura, pero lo hice de todos modos porque sabía que iba a seguir insistiendo. No recuerdo en que stan me encontraba, pero mis ojos capturaron el título Trono de Cristal. No era una portada llamativa, pero aun así mis ojos encontraron su título y lo agarré. Leí la sinopsis; no revelaba mucho pero lo compré de todos modos. Era un libro nada más... ni siquiera esperaba mucho de la novela.

Pero me encantó. Me encanó la fantasía, la construcción del mundo, los personajes y la originalidad de dicha historia. Me di cuenta de que existía más de lo que yo consideraba lectura juvenil, que habían libros MUCHO más allá de la palabra cliché. Y eso me fascinó.

Como era de esperar, devoré el resto de la saga. Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando conseguí un ejemplar del quinto libro de la saga. Friki, ya sé. Vi todas tus entrevistas y leí tu biografía más de una vez. Tranquila, ya sé que no sos una especie de dios, Sarah, y no estoy poniendo ese peso sobre tus hombros. Seré un tanto obsesiva, podría decirse. No sé; da igual. El punto es que investigué de todo. ¿Por qué? Por la misma razón por la que lo haría cualquiera con su banda, actor, película o serie favorita. Investigas. Investigas porque te encanta. Y a mí me inspiró tu historia. Me inspiró ver como vaciabas tu mente en páginas y magníficas palabras.

Pero hubo un momento que lo cambio todo. Un gran momentum o revelación o lo que sea. Estaba viendo una de tus entrevistas y te preguntaron de dónde había salido la idea de tu saga, Trono de Cristal. Recuerdo ese momento. Tu respuesta, por supuesto, fue que la historia había nacido cuando tenías dieciséis, durante una clase de Matemáticas.

Creo que fue en ese momento. Ahí fue cuando sentí una conexión... cuando me sentí un poquito más cerca.

¿Y más cerca a qué, exactamente?

A la escritura.

Autores... Se ven muy lejanos, ¿no? A veces les mandas un mail o tweet y no te responden. Escriben obras maestras pero son seres lejanos para el lector. A veces, si uno deja de prestar atención, ni siquiera parecen humanos. Pero vos me lo recordaste, Sarah. Me recordaste que no solo eras una autora increíble, pero también humana. Me enseñaste que también fuiste adolescente y tenías sueños y ser una autora tan reconocida también era algo de otro mundo... algo casi imposible.

Y me recordaste que era posible. Me abriste los ojos.

Y por eso solo puedo decirte gracias.

Sos la escritora que quiero llegar a ser. Ya sé, ya sé, cada uno escribe como es y entiendo eso a la perfección. No estoy diciendo que quiera ser vos. Pero tu historia... tu pasión... la forma en la que me identifico con vos en más de un modo. Eso lo es todo para mí. Tus libros so mi inspiración. Quiero escribir una historia como la de tus libros, una que lo diga todo y cambie la vida de algunos.

Gracias.

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