Joven neuquino con vidriera internacional

Dos proyectos de estudiantes de la UBA compartieron el podio en un concurso de diseño de escaparates organizado por una tienda en la Ciudad de Buenos Aires.

23 oct 2016 - 00:00
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La tienda internacional de indumentaria y accesorios Hermès organizó junto a la Universidad de Buenos Aires (UBA), específicamente con la Facultad de Diseño y Urbanismo (FADU), el concurso “Diseño de vidriera para la tienda Hermès en Buenos Aires”.

Entre los ganadores nos encontramos a un joven neuquino, actual estudiante de arquitectura de dicha universidad. Se trata de Diego Siddi que junto a Diego Genaro Rodríguez de Buenos Aires compartieron podio con Carolina Silvero, también de Capital, estudiante de diseño gráfico, y Juan Nicolás Elizalde, de diseño de imagen y sonido.

La competencia estuvo destinada a estudiantes y el premio fue de 30.000 pesos. Se presentaron más de 50 proyectos y el jurado, compuesto por la directora de vitrinas de Hermès Internacional, Natacha Prihnenko con base de actividades en París, el arquitecto argentino Eduardo Scagliotti, especialista en restauración, y la coordinadora de la carrera de Diseño Gráfico de la UBA, Leda Barrionuevo, le adjudicó el primer premio a dos propuestas, manteniendo el valor original para cada una.

¿De qué se trató el concurso?

Partamos de la base de que esta marca internacional tiene entre sus objetivos empresariales dar a conocer a diversos artistas del mundo ofreciéndoles su boutique como plataforma. En el caso argentino, la excusa fue la del certamen y los concursantes contaron con un presupuesto de hasta 50.000 pesos.

La idea fue abrir las puertas de Hermès a la mirada contemporánea y actual de los estudiantes.

Y ellos contaron con los siguientes requisitos:

• La boutique está ubicada en la esquina de avenida Alvear y Ayacucho, en Ciudad de Buenos Aires. Ocupa una superficie de 110 m² en la planta baja de un edificio diseñado por el mítico arquitecto Francisco Salamone.

• Debían incorporar en la vidriera los productos como perfumes, indumentaria de hombre y mujer, accesorios, marroquinería, joyería, relojes.

Conozcamos las propuestas de los ganadores.

Revolución de miradas

Siddi y Rodríguez invitaron “al descubrimiento urbano dado por las múltiples miradas que se contraponen en un mismo espacio, tiempo y lugar”. Desarrollaron una lectura múltiple de los productos de la marca mediante planos de colores inclinados de materiales reflejantes y espejados con el propósito de que el espectador perciba las distintas visiones de carteras, relojes, zapatos.

“Un haz de luz recorre todos los espacios de manera ondulante incorporando movimiento y uniendo las cuatro vidrieras a los productos”. Describen que en cada parte del recorrido las miradas cambian, se regeneran y mutan, descubriendo lo que se exhibe de distintas maneras, acompañados por la luz serpenteante “que guía y remonta al descubrir urbano, a esa curiosidad que nos provoca cada rincón de la ciudad”, explica Siddi.

Para lograrlo pensaron en el concepto de una instalación de arte y buscaron que el peatón sea partícipe, y para volverlo tangible recurrieron a varios procesos constructivos de taller, como carpintería, herrería y electricidad. “Fue un proceso nuevo para los constructores, ya que no habían realizado nada parecido hasta el momento”, dice Rodríguez.

Llama la atención el haz de luz. Los futuros arquitectos mencionaron que fue una de las partes más difíciles de materializar. “Parece un tubo fluorescente pero no lo es. Lo que finalmente se utilizó fue un artefacto de luz led y un perfil para que tome forma y se sostenga”. A lo anterior le sumaron un soporte de MDF con terminación en acrílicos y vinilos.

20.000 leguas en el Yellow Submarine

Silvero y Elizalde imaginaron un personaje intrépido y ávido de nuevas experiencias, parte de una aventura de ciencia ficción donde suceden cosas inusuales. “Por eso se nos ocurrió reimaginar la clásica escena de ‘20.000 leguas de viaje submarino’ con el calamar gigante atacando la nave, mezclado con un poco de Yellow Submarine. Una escena general en una de las vidrieras y otra interior donde el calamar logró entrar y está sacando el preciado tesoro”, menciona Carolina desde su hogar.

La técnica que implementaron los chicos se llama paper craft, que consiste en la construcción de figuras tridimensionales de papel, cortadas con tijeras y unidas con pegamento. Es un método que utilizan para comercializar sus productos. De hecho Carolina y Nicolás venden modelos para armar como mamíferos, dinosaurios y hasta tienen una serie de aves argentinas que venden a través de la marca Guardabosques (www.guardabosqu.es).

Explican que la paleta de colores que seleccionaron para la vidriera no estuvo determinada por la marca como tampoco los objetos que incluyeron en el escaparate. “Son productos exclusivos, así que dependíamos de su disponibilidad”, dice Silvero.

La idea de armar la cara de los locales con propuestas de diseño no es exclusiva de la capital de nuestro país ni de marcas internacionales. Por ello buscamos que los comerciantes y los diseñadores que aconsejan y acompañan a los dueños de los comercios sepan distinguir entre la colocación de un vinilo y el armado de una vidriera, pudiendo incluir en ella a artistas locales que encantados participarían.

“Nuestra propuesta se trató de una instalación de arte.
A través de ello buscamos que el peatón participe de la idea”,
comenta Diego Siddi, futuro arquitecto neuquino, acerca del concepto elegido.
“Se nos ocurrió reimaginar la escena de ‘20.000 leguas de viaje submarino’ con el calamar atacando la nave y sus objetos preciados”.
Carolina Silvero, estudiante de diseño gráfico y emprendedora.

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