La renta de Vaca Muerta, pilar para las renovables

Neuquén logró revivir su riqueza hidrocarburífera de la mano de los desarrollos no convencionales. Sin embargo el futuro del shale tiene desafíos que atraviesan la trama social. El rol del Estado para diversificar la matriz y administrar los recursos a largo plazo.

13 dic 2017 - 00:00
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Esta nueva celebración del Día del Petróleo nos encuentra en las puertas de una enorme oportunidad, pero también ante grandes desafíos. Tenemos una larga historia petrolera marcada por importantes hitos, comenzando por su descubrimiento, gracias al equipo dirigido por el ingeniero Enrique Cánepa, el cual estaremos celebrando el año próximo su centenario y que generó un primer “boom” petrolero que permitió el despegue de la “comarca petrolera” formada por Plaza Huincul y Cutral Co. Los descubrimientos de los yacimientos de Puesto Hernández (1967), Chihuido de la Sierra Negra (1978) y El Trapial (1986), convirtieron a la zona de Rincón de los Sauces en una de las más dinámicas del país, conformando un segundo hito.

El tercer hito fue concretar el primer desarrollo masivo de shale fuera de América del Norte, de la mano de Loma Campana.

Cuando nos tocó asumir el gobierno, en 2007, los yacimientos convencionales se encontraban en el final de su vida útil y al año siguiente se produjo la mayor crisis financiera mundial de la historia, conformando una combinación explosiva que derivó en una fuerte caída de la producción de petróleo, inversiones por el piso y un proceso de despido de 3.000 empleados petroleros.

Iniciamos un proceso de renegociación de las concesiones convencionales (Ley 2615); creamos nuestra propia petrolera provincial –Gas y Petróleo del Neuquén (GyP)– y lanzamos las rondas licitatorias Nuevos Horizontes, logrando compromisos millonarios de inversión de la mano de jugadores de clase mundial como: ExxonMobil, Shell, Wintershall y Total.

En 2013 YPF nos presentó, junto con Chevron, una propuesta para llevar adelante el primer desarrollo de shale fuera de América del Norte y, aún cuando su aprobación legislativa se realizó en el medio de una elección de medio término y nos exponía a grandes riesgos políticos, decidimos avanzar.

La bisagra del shale

Los neuquinos iniciamos una etapa de fuerte crecimiento donde la inversión y el empleo volvió a trazar una senda alcista. Pero no fue fácil.

Hoy podemos sentirnos orgullosos: casi el 40% de nuestro petróleo es no convencional así como el 50% de nuestro gas también lo es. Además ya son 26 las concesiones no convencionales otorgadas con importantes compromisos de inversión. Demostramos que contamos con una de las mejores geologías a nivel mundial y hemos avanzado rápidamente en la curva de conocimiento.

Enfrentamos una enorme oportunidad para desarrollar exitosamente nuestro petróleo no convencional, ya que si bien las estimaciones indican un crecimiento en la participación de las energías renovables en la matriz energética, alcanzando un 9% para el 2025, la misma mantendrá una fuerte dependencia de los hidrocarburos, sosteniéndose la demanda de petróleo.

El desafío de largo plazo

Miramos el futuro con optimismo, pero ciertamente el futuro de la industria no convencional presenta dilemas y desafíos que van más allá de los mercados internacionales, los niveles de inversión y las posibilidades tecnológicas de extraer el recurso.

Son sociales, empresariales, ambientales, urbanos, educativos, entre otros. Y para poder concretar este futuro es esencial que podamos generar una visión compartida entre el gobierno, empresas y la sociedad en su conjunto, que brinde sustentabilidad a la industria, a partir de alcanzar los consensos respecto de lo que implica el desarrollo de Vaca Muerta.

Ciertamente debemos continuar trabajando en la mejora de la competitividad de la industria que permita asegurar el flujo de las inversiones y la generación de empleo. Esa es una condición necesaria, pero no suficiente para que podamos tener éxito en este desarrollo. Para ello, también tenemos que asegurar la renta del Estado provincial que permita el financiamiento de la provisión de los derechos sociales como salud, educación y seguridad.

Tenemos que lograr que las comunidades que viven en la región experimenten un progreso en su calidad de vida y en sus oportunidades y perspectivas a futuro, formando un círculo virtuoso donde la creación de valor económico incorpore el desarrollo social y comunitario y la protección del medio ambiente.

Junto con ello, debemos diversificar nuestra oferta energética aprovechando los recursos provenientes de esta actividad para financiar el desarrollo de las energías renovables provenientes del sol, el viento y el agua. En este camino todos tenemos una responsabilidad que asumir.

*Exgobernador de Neuquén

“Éramos conscientes del momento histórico que estaba liderando
la provincia y sabíamos que este acuerdo era
la puerta de ingreso a una nueva era”.
“Tenemos que asegurar la renta del Estado provincial que permita
el financiamiento de la provisión de los derechos sociales como salud, educación y seguridad”.