5 playas agrestes

Poca gente, tranquilidad para escuchar los sonidos del mar, largas caminatas con el agua acariciando los pies y naturaleza casi virgen, en estos destinos ideales para disfrutar el verano en familia.

Redacción

Por Redacción

VERANO 2015

JUAN JOSÉ LARRONDO juanjoselarrondo@gmail.com

1. CAYO LARGO DEL SUR, ISLA DE LA JUVENTUD, CUBA

Playa Sirena, considerada como una de las mejores del mundo, es la reina del lugar. Agua transparente, arena blanca de origen coralino que nunca se calienta, delfines y estrellas de mar hacen de este destino un sinónimo de Caribe en estado puro.

Poca gente, tranquilidad para escuchar los sonidos del mar, largas caminatas con el agua acariciando los pies y naturaleza casi virgen,

en estos destinos ideales para disfrutar el verano en familia.

Cuba tiene playas increíbles. No sólo son excelentes las de los cayos (pequeñas islas) que la rodean, si no que las hay hermosas en la isla madre, como playa Ancón, pegadita a la ciudad, no menos divina, de Trinidad. Sin embargo, es difícil encontrar adjetivos para describir Cayo Largo del Sur: una isla de 25 kilómetros de longitud, recorrida por playas prácticamente vírgenes, a la que se llega en avión, desde La Habana o Varadero, luego de cuarenta minutos de viaje.

Su mar calmo, perfectamente turquesa, transparente cerca de la orilla, con la temperatura del agua siempre agradable, su arena blanca y toda la naturaleza al descubierto consagran a este cayo como el paraíso sobre la tierra. Aquí tan sólo encontramos playa y más playa. Un lugar aislado de las altas edificaciones y el gran movimiento turístico. Unos pocos complejos hoteleros y un pequeño pueblo conforman los únicos rastros de civilización en este lugar de ensueño. Sin micros, ni rutas demasiado transitadas, el transporte se realiza a través de un simpático trencito que va haciendo el recorrido en horarios prefijados.

Playa Sirena es la más deseada. Figuró varias veces como una de las diez mejores playas del mundo en diversas publicaciones reconocidas internacionalmente. Virgen, no se permiten construcciones, y extensa, posee arenas de origen coralino que se mantienen siempre frescas y contrastan con ese mar que, con una temperatura promedio de 26°C, invita a sumergirse y desear que el tiempo se detenga. Las estrellas de mar se observan en cantidad sumergidas a poca distancia de la orilla. Playa Sirena es Caribe en estado puro.

2. PRAIA DO ROSA, SANTA CATARINA, BRASIL

La conducta de preservación ambiental de los lugareños mantiene intacta la hermosura natural de esta playa, incluida en el club de las 28 mejores bahías del mundo.

Hoy, Praia do Rosa está lejos de parecerse a la de mediados de los setenta, cuando comenzaron a llegar los primeros hippies, ante el asombro de los pescadores y los trabajadores de las plantaciones de mandioca locales. Pero, también es cierto que la esencia no se perdió. Y que el paso del tiempo y la llegada de visitantes e inversiones no alteraron este maravilloso lugar ubicado 70 km al sur de Florianópolis, de arenas pálidas, resguardadas por salvajes morros verdes, acariciadas por un mar transparente y considerada como una de las diez bahías más hermosas de Brasil. Los lugareños tienen muy claro que deben mantener la naturaleza intacta para que Rosa, como se la llama cariñosamente, crezca, sí, pero sin estridencias, sin contaminación, sin perder su esencia de pueblo sencillo y tropical. Y los logros se aprecian ni bien uno se deja seducir por esa bahía verde, soñada, con un mar que permite tanto el descanso y las largas caminatas como la práctica de surf, windsurf y kite surf. Hay unas cien posadas desparramadas en lo alto de un morro, sobre una laguna, a la vuelta de cada curva, en los caminos que suben y bajan y vuelven a subir. Desde las más simples hasta las más sofisticadas, pero siempre respetando el estilo rústico. Estas posadas apenas se distinguen entre la arboleda frondosa, gracias al hecho, fundamental, de que ninguna construcción puede superar los 7 metros y medio de altura sobre el nivel de la calle. Rosa es una playa ideal para familias, donde se puede disfrutar de la tranquilidad durante el día, aunque también ofrece una linda movida nocturna, con muy buenos restaurantes y divertidos bares que cierran sus puertas a las 2:30 AM para no entorpecer el comienzo de la nueva jornada.

3. ARRAIAL DO CABO, RÍO DE JANEIRO, BRASIL

Conocido como el Caribe brasileño por la calidad de sus playas, es un destino ideal para practicar snorkel o buceo. Un día de sol permite apreciar la riqueza de la vida submarina con una visibilidad de 15 metros bajo la superficie.

Se ubica a 150 km de Río y se lo conoce como el Caribe brasileño por la alta calidad de sus playas. La playa de la Isla del Farol es una de las mejores del país y, quizá, la que posee las características más similares a las que se pueden disfrutar en Cuba o Punta Cana. La mata atlántica custodia los altos médanos. El verde de la vegetación produce el contraste exacto con la arena tan clara. El agua transparente, impensable en cualquier otro lugar del país que no sea Fernando de Noronha, invita al disfrute del mar, un paraíso para los amantes del relax y las largas caminatas. Los mismos bancos de arena que encandilan al reflejar el sol son los que se encuentran bajo el agua, convirtiendo el mar en una gran pecera. En un día despejado se puede ver hasta 15 metros bajo la superficie, lo que hace que Arraial do Cabo sea uno de los mejores lugares de Brasil para bucear y practicar snorkel.

Gracias a los 40 kilómetros que la separan de la muy concurrida Buzios y a la menor publicidad, Arraial do Cabo goza de mucha tranquilidad en sus playas, poca gente y escasas construcciones. Si a esto le agregamos su impresionante belleza natural da como resultado un destino imperdible.

4. TULUM, QUINTANA ROO, MÉXICO

Las huellas de la civilización maya se aprecian intactas en esta hermosa playa cercana a Cancún. Un destino que permite recorrer ruinas perfectamente conservadas con vista al mar.

De las excelentes playas que se encuentran en la Riviera Maya mexicana se puede decir que Tulum es la reina. Sin el atractivo de las discotecas monumentales de Cancún, ni la muchedumbre que disfruta de Playa del Carmen, Tulum exhibe una naturaleza casi virgen, con arena blanca como azúcar impalpable, y un mar tan calmo como turquesa, que acaricia las palmeras en su eterno balanceo. Además, aquí, las huellas de la civilización maya se evidencian y no están borroneadas por los grandes complejos all inclusive como sucede en sus vecinas de fama internacional. Tulum se enorgullece por sus ruinas arqueológicas, una ciudad amurallada en tres de sus costados, a lo largo de 6 km de litoral costero. El lado restante era protegido por un grueso arrecife, extendido a novecientos metros de la playa, que ejercía de barrera para la codicia de los barcos piratas. El cerco natural fue un escollo insalvable incluso para Hernán Cortés, que en 1519 no pudo encontrar la caleta que le hubiera permitido poner pie en tierra firme y acceder al templo ceremonial El Castillo, todavía íntegro y reluciente sobre un acantilado. Apreciar los secretos y obras de la civilización Maya, con vista al mar, es un lujo que pocos lugares en el mundo pueden ofrecer.

La naturaleza no sólo le ha obsequiado a este lugar su increíble playa. En las cercanías de Tulum, se encuentra un complejo de ríos subterráneos que ha producido cenotes (ojos de agua dulce), ideales para nadar, hacer snorkel o explorar cavernas buceando. Es imperdible visitar este extraño submundo de oscuridad, que recubre aguas quietas y paredes de piedra, de las que cuelgan gruesos racimos de estalactitas. También en los cenotes los visitantes se acercan al inabarcable universo de las tradiciones mayas. Las cavernas secas eran su refugio más seguro durante las tormentas.

5. CABO POLONIO, ROCHA, URUGUAY

Un balneario totalmente aislado, sin luz eléctrica ni calles ni rastros de vida de ciudad, pero que genera sentimientos inolvidables para quienes lo visitan. Libertad absoluta en contacto con la naturaleza.

Cabo Polonio es el balneario agreste por excelencia. Está aislado entre montañas de arena y un místico entorno natural. Entrar en la aldea es toda una travesía y, a la vez, un paseo imperdible. Desde la ruta y hasta la costa hay alrededor de 10 km entre bosque y dunas, que sólo se puede hacer en vehículos 4×4 o a caballo. Si se eligen las todoterreno, en 20 minutos y por un costo de u$s 5 ida y vuelta, se estará en el centro de este pueblo de pescadores. Pero si hay más tiempo, no habrá que pasar por alto la posibilidad de montar un caballo y adentrarse entre las dunas, en un trayecto que dura una hora. Se atraviesa un bosque arbolado y luego de media hora los médanos, enormes, invaden el camino. Una vez en el lugar, unas pocas casas le dan vida al pueblo. Cabo Polonio tiene sus particularidades: no hay luz eléctrica, ni calles, ni ningún rastro de vida de ciudad. La libertad es absoluta, se puede caminar hacia el faro, espiar lobos marinos entre las rocas u observar las muchas especies de aves que llegan a la costa. Sus habitantes viven de lo que sacan del mar. Los pescadores van y vienen con sus redes y botes en busca del alimento para sus familias. Los servicios son pocos: hay un par de almacenes, una panadería y dos hosterías. Pero aquí nadie llega en busca de lujos.


VERANO 2015

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