50 años sin Los Beatles: hipótesis para una ruptura

El 10 de abril de 1970, el Daily Mirror titulaba en su portada que Paul McCartney dejaba la banda. En verdad, fue el final de un proceso de desintegración iniciado varios años antes.



El 10 de abril de 1970, que curiosamente también fue viernes, el Daily Mirror sacudía al mundo con su título de tapa: “Paul está dejando Los Beatles”. La noticia impactaba puertas afuera, pero también puertas adentro del grupo por motivos distintos. Puede que el mundo no estuviera preparado para semejante noticia y de hecho no lo estaba. Pero no era el caso dentro de la banda. Separados de hecho desde por lo menos mediados de 1969, los cuatro músicos habían seguido produciendo música bajo el paraguas de Los Beatles y estaban en proceso de disolución legal y financiera. Nadie esperaba que uno de ellos lo hiciera público del modo en que Paul McCartney lo hizo hace exactamente 50 años y un día. ¿Lo hizo realmente? No exactamente, pero a los ojos de la prensa las palabras de una curiosa autoentrevista que el músico repartió junto con una copia de “McCartney”, su inminente debut solista cuya publicación estaba prevista para el 17 de abril.

P: ¿Estás planeando un nuevo álbum o single con los Beatles?
R: No.

P: ¿Este disco es un descanso de los Beatles o el inicio de una carrera solista?
R: El tiempo lo dirá. Un disco solista significa que es el comienzo de una carrera por mi cuenta, y no hacerlo con los Beatles significa que es un descanso. Entonces, es ambas cosas.

P: ¿Ves un momento en el que Lennon-McCartney vuelva a ser un dupla compositora?
R: No.


Hipótesis: el comienzo del fin de Los Beatles pudo ser a mediados de 1966, cuando la banda decidió dejar de tocar en vivo hartos física y mentalmente de lo que la Beatlemanía generaba alrededor de cada presentación. Así, el 29 de agosto dieron su último concierto en Candlestick Park, de San Francisco.


A partir de ese momento la banda tuvo todo el tiempo del mundo para dedicarse a lo que más disfrutaban: crear música. Y así lo hicieron. Fueron los años más creativos de la banda. Refugiados en el estudio, lo dieron vuelta todo: experimentaron con los instrumentos, las voces, nuevos aparatos y con las drogas, sobre todo el LSD. Hicieron la mejor música, pero también perdieron la frescura que da salir de gira.

De algún modo, las personalidades comenzaron a revelarse de un modo diferente a los tiempos en que grababan y giraban. Como si el oxígeno de tanto encierro se les fuera acabando inexorablemente y terminaran sintiéndose ahogados. ¿Habrían Beatles más allá de 1970 de haber seguido girando? Nunca lo sabremos, pero sin giras ni shows la banda no tuvo esa inyección de energía y nuevos aires que dan los vivos.


Acaso el majestuoso “Sargent Pepper’s Lonely Heart Club Band”, lanzado el 1 de junio de 1967 la muestra de lo que eran capaces, pero fue también la última vez que la banda disfrutó de hacer música.
El 28 de agosto de 1967, dos meses después de la edición de “Sgt. Pepper’s...”, Brian Epstein, manager de Los Beatles desde el primer día, el hombre que manejó imagen, conducta y, sobre todo, los números de la banda, apareció muerto en su departamento de Londres víctima de una sobredosis de barbitúricos. La noticia impactó de lleno en el grupo y los desorientó. Fue el momento en que apareció Allen Klein, un extravagante e inescrupuloso hombre del negocio de la música que manejaba el dinero de Los Rolling Stones desde 1965.


Muerto Epstein, Klein supo que Los Beatles iban a ser suyos más temprano que tarde. Y decidió entrar por el lado del fastidiado y disconforme Lennon. En enero del 69 se reunió con John y Yoko, a quienes convenció proponiéndoles un plan de negocios donde McCartney quedaba mal parado. Luego, John hizo el resto convenciendo a George Harrison y Ringo Starr. McCartney, en cambio, no quería saber nada, no sólo porque no le cerraba Klein sino porque tenía su propio plan con su cuñado Lee Eastman, hermano de Linda, como administrador de los negocios de la banda, que por cierto ya eran un millonario desbande a partir de la creación de Apple Corps. Para entonces, Klein ya había estafado a la banda de Jagger, en más de dos millones de dólares. El asunto fue a votación y “Macca” perdió 3 a 1. Fue la primera vez que el bajista supo que allí hubo diferencias irreconciliables.


La banda comenzó a desintegrarse a partir de 1968. Aunque sus simples y LP’s fueran todos extraordinarios en algún sentido, lo cierto es que cada vez más se trataba de cuatro músicos que se reunían para grabar. No es poco si vemos los resultados de aquellas “reuniones”, pero ya no había tal cosa como Los Beatles.


En este contexto, la llegada de Yoko Ono a la vida de John Lennon fue decisiva en un aspecto poco destacado. Yoko empoderó a John. Aún cuando se trataba de uno de los líderes de la banda más influyente del mundo su creatividad y su sentido del arte despertó de un modo particular a partir de Yoko. Lennon tuvo una dimensión de sí mismo que no había tenido hasta entonces y sintió que Los Beatles era un corset del que debía desprenderse. Paulatinamente, fue desinteresándose cada vez más de los asuntos de la banda, a tal punto que al momento de la separación ya había editado tres discos por fuera del grupo.


El 20 de septiembre de 1969, durante una reunión de trabajo de la banda donde nada parecía funcionar entre Lennon y McCartney, John anunció que se iba de Los Beatles. Para entonces, Klein ya hacía de las suyas. Los meses siguientes fueron de extrema tensión, pero sobre todo de disolución. “Let it Be”, el último disco que editarían Los Beatles, tenía fecha para el 17 de abril, mismo día que el debut solista de McCartney. Furioso porque Phil Spector, el productor que maliciosamente había introducido Klein en el universo beatle, había alterado por decisión propia y sin consultarlo a él, desoyó el pedido de los otros tres beatles de posponer la edición de su disco para no superponerse con la de “Let it Be”. Fue entonces que dijo lo que dijo el 9 de abril y lo que el Daily Mirror publicó un día después


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