El encuentro del aeropuerto se desarrolló en un clima distante

Sensación térmica bajo cero entre el santacruceño y el neuquino

Redacción

Por Redacción

ZAPALA (AN).- El presidente Néstor Kirchner levantó ayer la temperatura cuando ingresó a la ciudad de Zapala. Sin embargo, en el breve encuentro que mantuvo con el gobernador Jorge Sobisch en el aeropuerto hubo un clima frío y distante. Allí, la sensación térmica de 8 grados bajo cero que imperó durante toda la mañana y hasta después del mediodía no se modificó ni con el saludo entre el pingüino y el neuquino.

Kirchner pisó suelo neuquino a las 13.57. Descendió del Tango O1 escoltado por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, de Planificación, Julio De Vido, y de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. La comitiva presidencial no era muy numerosa. A los pies del avión presidencial, lo esperaba Sobisch, el intendente de Zapala, Raúl Podestá, y algunos funcionarios provinciales y municipales.

El gobernador había arribado al aeropuerto local minutos después del mediodía en un avión privado, junto a varios de sus funcionarios de primera línea. Antes lo había hecho el vicegobernador en otro avión y con una comitiva mayor.

Sobisch tuvo que esperar por Kirchner casi dos horas. El desembarco del presidente se había anunciado a las 12 y nadie explicó oficialmente los motivos del atraso que frustró una reunión entre ambos tal como habían especulado en el entorno sobischista.

El mandatario provincial apenas enfrentó a los periodistas locales, regionales y de los medios nacionales recordó sus reclamos contra la administración kirchnerista que distribuyó en carpetas a todos los periodistas. Reiteró que no participaría del acto porque así lo había acordado con el gobierno nacional y municipal, para garantizar la calma durante el acto presidencial.

Cuando llegó el avión y se abrió la puerta, Kirchner descendió las escaleras con paso firme y saludó cordialmente a Sobisch, y con mayor efusividad a Podestá. Luego, el jefe de Estado y el gobernador avanzaron rumbo a las combis que esperaban para trasladar a la delegación presidencial hasta el gimnasio del club Tiro Federal, distante a unos 7 kilómetros, en la ciudad.

En el trayecto, Kirchner fue abordado por un ansiosa tropa de periodistas, fotógrafos y camarógrafos que le salieron al cruce en busca de una declaración. Kirchner, envuelto en un sobretodo negro, señaló que estaba «contento de estar en Zapala, contento de estar con todos ustedes, contento de haber saludado al señor gobernador». «Y no me lastimen», les rogó a los periodistas que no lo dejaban movilizarse, mientras los custodios presidenciales y de la Policía Federal le limpiaban, a los forcejeos, el paso..

En el camino, Sobisch le presentó a Brollo y a cada uno de sus ministros y colaboradores que esperaban en fila el paso del presidente.

«¿Cómo está la relación con el gobierno de la provincia de Neuquén?», le preguntó «Río Negro». «Absolutamente correcta», dijo, sin demasiado entusiasmo. Sobisch caminaba a su lado y trataba de esquivar los empujones.

«Lo conozco (por Sobisch) de hace muchos años», advirtió. Luego, sobre los reclamos del neuquinos, Kirchner señaló que está al tanto de sus cuestionamientos.

Notas asociadas: EL PRESIDENTE EN ZAPALA: Kirchner le pidió a Sobisch que explique el destino de las regalías  

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