Con turbulencias, así fue el debut de la «alternativa no kirchnerista» a Javier Milei en el Congreso

Tras algunos tironeos en su conformación, el sello de gobernadores salió a la cancha en la Cámara de Diputados. Facilitaron el quórum para tratar la “ley de leyes”, pero se abstuvieron e impulsaron una propuesta propia. División en la Ley de Inocencia Fiscal.

Provincias Unidas, el sello federal que pretende erigirse como alternativa no kirchnerista al gobierno de Javier Milei, tuvo un debut intenso en el Congreso. Tras algunas turbulencias iniciales, el armado parlamentario en el que confluyen distintos gobernadores y diputados “sin tierra” salió a la cancha: lograron un posicionamiento unánime frente al Presupuesto de Javier Milei, aunque luego se dividieron en la Ley de Inocencia Fiscal.

El bloque de PU quedó conformado con 18 integrantes puros, pero en la práctica aún son 17 porque resta la jura de Juan Schiaretti. El exgobernador aún no se incorporó a la Cámara porque en diciembre transitó un post operatorio, pero en su entorno ratifican que en 2026 asumirá su banca. Una vez que suceda, el conjunto quedará completo.

Además de Schiaretti, figuran los cordobeses Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca, Carolina Basualdo, Juan Brügge y Alejandra Torres; los santafesinos Gisela Scaglia, Pablo Farías, Esteban Paulón y José Núñez; los jujeños Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán; el chubutense Jorge Ávila; el ex PRO rionegrino Sergio Capozzi; los radicales no mileístas Martín Lousteau, Pablo Juliano y Mariela Coletta; y la exlibertaria mendocina Lourdes Arrieta.

Bajo este paraguas quedaron comprendidos cuatro de los seis gobernadores del sello federal: Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut) y Carlos Sadir (Jujuy). Los dos mandatarios restantes, Gustavo Valdés (Corrientes) y Claudio Vidal (Santa Cruz) decidieron no integrar la bancada: el primero mandó a su diputado a la UCR, y el segundo se alió a un nuevo interbloque del radicalismo y el PRO.

“SanCor”, como se bautizó en el Congreso al eje Santa Fe-Córdoba, es el corazón de Provincias Unidas. Bajo el perfil productivo que caracteriza a esas provincias, en el bloque intentan diferenciarse de lo que por lo bajo llaman “los gobernadores poroteadores”, es decir, “los que no participan activamente de una construcción nacional y hacen supervivencia frente al fenómeno Milei hasta que aclare”.

“Provincias Unidas empezó muy bien su rol en el Congreso”, destacó Scaglia, jefa del bloque. “Pudimos sostener una posición conjunta entre aquellos diputados que representamos a gobernadores y diputados que no. Provincias Unidas pudo demostrar que es una fuerza federal con una mirada de una Argentina productiva, de desarrollo, que entiende el rol de las provincias en el concierto nacional, y que hoy es la tercera fuerza del Congreso”, resaltó a este medio.

La designación de Scaglia al frente del espacio, promovida por Pullaro y acompañada por Llaryora, generó un primer cimbronazo interno: Miguel Pichetto, quien se imaginaba presidiendo el bloque e incluso tenía el aval de diputados para hacerlo, pegó el portazo y anunció que formaría un bloque propio junto con Nicolás Massot.

Los tironeos llevaron algunos días, pero en el minuto 90 Provincias Unidas logró retener a los ex Encuentro Federal en el marco de un interbloque, llamado Unidos. También se sumaron Maximiliano Ferraro y Mónica Frade, de la Coalición Cívica. Con esos cuatro diputados, cerraron con 22 integrantes y quedaron mejor posicionados para pelear la tercera minoría.

El número podría haber sido mayor si no fuera porque dos gobernadores, Valdés y Vidal, decidieron no formar parte del bloque. Del correntino se sabía que integraría el bloque radical, mientras que con Vidal había idas y vueltas. Su diputado, José Luis Garrido, finalmente se pasó a la alianza del macrismo y el radicalismo y provocó un empate en 22 entre ambos interbloques, en plena sesión preparatoria.

La paridad numérica abrió una pulseada por quién ostenta el título de tercera minoría, después de los libertarios y el kirchnerismo. Provincias Unidas se atribuye ese puesto, con un argumento válido: su bloque, con 18, es más numeroso que cualquiera de los otros. Sin embargo, Martín Menem dejó abierta esa discusión y PU no pudo nombrar al llaryorista García Aresca como vicepresidente tercero de la Cámara.

Por si fuera poco, Menem relegó a Provincias Unidas en la integración de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, una de las más relevantes de la Cámara. Según denuncian, el titular de Diputados les quitó un lugar de manera arbitraria para dárselo a aliados, y así alzarse más fácilmente con el dictamen de la “ley de leyes” en diciembre.


Abstención y demandas insatisfechas


Tras esos tropiezos iniciales, Unidos tomó posición sobre el Presupuesto de Milei. En la comisión, presentó un dictamen alternativo al del oficialismo, que suscribieron los tres delegados del bloque: García Aresca, Massot y Rizzotti. Ya en el recinto, el interbloque no solo aportó al quórum, sino que fue clave para abrir la sesión cuando el número tambaleaba. Finalmente, la postura de toda la bancada fue la abstención.

Para los diputados fue todo un logro haber mostrado unanimidad en la primera votación a la que se enfrentaban. La abstención funcionó como una forma de no entorpecer la aprobación de la ley (reclamada durante todo el año), pero a la vez marcar distancia con un proyecto que no satisfizo las demandas de los gobernadores.

“Tener el Presupuesto era algo que el Gobierno necesitaba, y nuestra abstención tuvo que ver con no negarles esa posibilidad, aunque nosotros no hayamos coincidido en el Presupuesto que se presentó, porque creemos que tenía que tener una mirada productivista, de desarrollo, una mirada más federal, y que contemplara puntos como la reparación de rutas nacionales”, explicó a este mismo medio Scaglia.

En efecto, el plan de gastos y recursos del Gobierno no incluyó, según Unidos, fondos suficientes para cubrir el déficit de las cajas previsionales de provincias como Córdoba y Santa Fe. Tampoco estaban de acuerdo con el presupuesto destinado a las universidades nacionales, discapacidad, ciencia y tecnología, y obras públicas en las provincias, entre las principales demandas.

“Algunos gobernadores no tenían para pagar el aguinaldo, y evidentemente optaron como optaron. Nosotros pudimos sobrevivir a esa tentación. Creemos que Argentina necesitaba un Presupuesto, no solamente porque el Gobierno tiene la obligación de presentárselo al FMI, sino porque aunque sea ordena el gasto. Pero no estábamos dispuestos a votarlo porque no es bueno para nosotros. Por eso, primero demostramos que sí nos interesa tener Presupuesto por encima de cualquier otra cuestión, y después nos abstuvimos”, indicó el schiarettista Gutiérrez.

Al momento de la votación en particular, todos los presentes de Unidos rechazaron el Capítulo XI, donde el Gobierno pretendía derogar las leyes de presupuesto universitario y de emergencia en discapacidad. Hubo dos ausencias: Ávila, que responde al gobernador Torres y suele desaparecer en votaciones cruciales; y Capozzi, ex PRO.

Con la Ley de Inocencia Fiscal para atraer “dólares del colchón” llegó la primera división fuerte. De hecho, cuando el debate ya estaba en curso en horas de la madrugada, hubo diputados de Provincias Unidas atraídos por la posibilidad de dejar la sesión sin quórum, mientras otros se rehusaban a irse y permanecían en sus bancas.

Viendo que la sesión corría peligro, los libertarios apuraron la votación y Provincias Unidas se terminó dividiendo. La mayoría votó en contra, pero Alejandra Torres se abstuvo (no es la primera vez que vota diferente a sus pares cordobeses); el rionegrino Capozzi votó a favor (argumenta que ya apoyaba la ley desde el bloque PRO) y Ávila y Farías estuvieron ausentes.

Los diputados recuperaron la unanimidad poco después, cuando se retiraron en fila del recinto para no convalidar el nombramiento de auditores de la Auditoría General de la Nación, que solo votaron La Libertad Avanza, Unión por la Patria y bloques de gobernadores afines al Gobierno. El hecho le sirvió a Provincias Unidas para exaltar su condición de alternativa de Milei y al kirchnerismo.

“El debut de Provincias Unidas estuvo a la altura de lo que nosotros queremos construir. Seguramente habrá más dificultades por delante, pero es eso o Milei no tiene ningún proyecto al frente que tenga perspectiva, salvo el kirchnerismo. Y ahí estamos nosotros, en el Congreso, con un bloque que tiene un peso específico importante, con dirigentes de mucha experiencia”, concluyó Gutiérrez.


Provincias Unidas, el sello federal que pretende erigirse como alternativa no kirchnerista al gobierno de Javier Milei, tuvo un debut intenso en el Congreso. Tras algunas turbulencias iniciales, el armado parlamentario en el que confluyen distintos gobernadores y diputados “sin tierra” salió a la cancha: lograron un posicionamiento unánime frente al Presupuesto de Javier Milei, aunque luego se dividieron en la Ley de Inocencia Fiscal.

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