Por qué expertos en gastroenterología afirman que la ansiedad es intestinal
Comprender este vínculo permite abordar la ansiedad desde una perspectiva más amplia, donde cuidar el intestino también puede ser una herramienta clave para mejorar el bienestar emocional.
Durante años, la ansiedad fue entendida como un problema exclusivamente mental. Sin embargo, cada vez más especialistas en gastroenterología advierten que su origen y manifestación también están profundamente vinculados al intestino.
Este enfoque se apoya en el concepto del eje intestino-cerebro, una conexión bidireccional que explica cómo el sistema digestivo y el sistema nervioso central se comunican de forma constante.
El intestino, un “segundo cerebro”
El intestino contiene millones de neuronas y produce una gran cantidad de neurotransmisores, entre ellos la serotonina, conocida como la “hormona del bienestar”. De hecho, se estima que cerca del 90% de la serotonina del cuerpo se genera en el sistema digestivo.
Por eso, cuando el intestino no funciona correctamente, también puede afectar el estado emocional.
Qué dicen los expertos
Desde la gastroenterología explican que una microbiota intestinal desequilibrada —es decir, una flora bacteriana alterada— puede influir en la aparición de síntomas como ansiedad, estrés e incluso depresión.
Esto se debe a que las bacterias intestinales participan en la producción de sustancias que regulan el ánimo y la respuesta al estrés.
Síntomas que conectan intestino y ansiedad
Muchas personas con ansiedad presentan también molestias digestivas. Entre las más frecuentes se encuentran:
- Distensión abdominal
- Dolor o malestar intestinal
- Cambios en el tránsito (diarrea o constipación)
- Sensación de “nudo en el estómago”
Estas señales reflejan que el sistema digestivo y el emocional están estrechamente vinculados.
El rol de la microbiota
La microbiota intestinal —el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino— cumple funciones clave en la salud general. Cuando se encuentra en equilibrio, contribuye al bienestar físico y mental.
Pero factores como el estrés crónico, una mala alimentación, el sedentarismo o el uso excesivo de antibióticos pueden alterarla, impactando tanto en la digestión como en el estado de ánimo.
Cómo mejorar la salud intestinal (y emocional)
Los especialistas recomiendan adoptar hábitos que favorezcan el equilibrio intestinal:
- Consumir alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres)
- Incluir probióticos y alimentos fermentados
- Reducir el consumo de ultraprocesados
- Dormir bien y manejar el estrés
- Realizar actividad física regularmente
La idea de que “la ansiedad es intestinal” no implica que el problema sea únicamente digestivo, sino que pone en evidencia que la salud mental y la salud física están profundamente conectadas.
Comprender este vínculo permite abordar la ansiedad desde una perspectiva más amplia, donde cuidar el intestino también puede ser una herramienta clave para mejorar el bienestar emocional.
Durante años, la ansiedad fue entendida como un problema exclusivamente mental. Sin embargo, cada vez más especialistas en gastroenterología advierten que su origen y manifestación también están profundamente vinculados al intestino.
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