Río Negro y el ajuste: sin rumbo, recursos, ni defensa política
Nuestra provincia depende históricamente en un 65% de ingresos nacionales. Cuando la recaudación federal cae, enfrentamos un problema estructural que condiciona toda la gestión pública.

Río Negro perdió cerca de $200.000 millones en términos reales desde diciembre de 2023. No es una cifra abstracta: es menos inversión, salarios degradados, obra pública paralizada y una alarmante pérdida de capacidad del Estado para sostener la vida cotidiana.
Nuestra provincia depende históricamente en un 65% de ingresos nacionales. Cuando la recaudación federal cae, enfrentamos un problema estructural que condiciona toda la gestión pública. Menos recursos implican, inevitablemente, menos respuestas en infraestructura y un abandono a los sectores productivos.
El rigor de los datos
Según estimaciones de la consultora Politikon Chaco, Río Negro pasó de recibir $1,9 billones en 2023 a $1,74 billones en 2024 y $1,76 billones en 2025 (a valores constantes). La leve recuperación del último año no compensó el desplome inicial. A diciembre de 2025, la pérdida acumulada superaba los $162.000 millones, a los que se suman $36.000 millones adicionales solo en el primer trimestre de 2026.
Esto no es casualidad; es la consecuencia directa de un modelo que combina recesión y ajuste fiscal. En febrero, los envíos automáticos cayeron un 7,5% real interanual. A esto se suma la decisión política de eliminar transferencias discrecionales, retener ATN y reemplazar recursos por deuda. No estamos ante una coordinación federal, sino ante un disciplinamiento financiero.
Industricidio y desempleo
El impacto en el empleo rionegrino es profundo. Desde diciembre de 2023 se perdieron 1.577 puestos de trabajo registrados y, en dos años, cerraron 376 empresas empleadoras. Sectores estratégicos como la industria, la construcción, el comercio, el turismo y la fruticultura están siendo golpeados por una política que desalienta el mercado interno.
Mientras tanto, las inversiones vinculadas al RIGI no logran compensar la caída. Los ingresos extraordinarios de estos proyectos apenas cubren una fracción de los recursos ordinarios perdidos y no generan el entramado productivo ni el empleo que Río Negro necesita con urgencia.
Una crisis también provincial
El problema no es solo nacional. Río Negro cerró 2025 con un déficit financiero superior a los $117.000 millones, multiplicando por siete el resultado del año anterior. Para funcionar, se recurrió a letras, sobregiros y deudas con proveedores: se patearon los problemas hacia adelante.
El 2026 encuentra a la provincia en una situación crítica: vencimientos de deuda en pesos y dólares que solo en el primer trimestre superaron los $63.000 millones. El dato más preocupante es el descalce estructural: la masa salarial ya representa el 126% de los ingresos por coparticipación. Esto pone en riesgo la sostenibilidad financiera básica.
Los trabajadores estatales —docentes, médicos, policías— arrastran una pérdida brutal de poder adquisitivo, mientras la infraestructura pública se degrada sin financiamiento. Además, corremos el riesgo de que la recaudación propia (Ingresos Brutos explica el 76% de nuestros recursos) se desplome ante la caída del consumo. Es un círculo vicioso que impacta directamente en los municipios.
La falta de conducción
Frente a este escenario, el Gobierno Provincial eligió adaptarse al ajuste nacional en lugar de enfrentarlo. No reclama con firmeza lo que nos corresponde, no defiende el federalismo y carece de una estrategia alternativa.
¿Cómo piensan sostener el 2026? ¿Más ajuste salarial? ¿Más endeudamiento? ¿Más paralización? No hay margen para la improvisación. Río Negro necesita una dirigencia con coraje político y capacidad técnica. No alcanza con administrar la escasez; hay que discutir el modelo.
Desde el peronismo tenemos la responsabilidad de construir una alternativa que defienda a la provincia. Debemos plantarnos frente a un esquema que asfixia a las regiones, exigir una distribución justa de nuestra riqueza energética y poner en marcha una estrategia que fortalezca la producción local.
Río Negro no puede resignarse a elegir entre ajustar o endeudarse para que todo siga funcionando mal. Debe volver a discutir cómo producir y cómo distribuir. Para eso, se requiere conducción con claridad económica y decisión para defender los intereses de su gente porque, como venimos diciendo, no hay proyecto provincial sin proyecto nacional.
*Legislador provincial, bloque PJ-Nuevo Encuentro.

Río Negro perdió cerca de $200.000 millones en términos reales desde diciembre de 2023. No es una cifra abstracta: es menos inversión, salarios degradados, obra pública paralizada y una alarmante pérdida de capacidad del Estado para sostener la vida cotidiana.
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