Videojuegos en defensa del agua: la game jam que pone a los glaciares en el centro del debate

En plena discusión por la protección de los glaciares, la comunidad Acción Dev impulsa una game jam abierta que propone transformar la preocupación ambiental en experiencias interactivas. La iniciativa busca abrir un nuevo canal de expresión ciudadana a través de los videojuegos y reactivar el debate desde lo lúdico.

Por Mario Ñehuen

Luego de los cambios en la Ley de Glaciares, una comunidad de desarrolladores propone otra forma de intervención pública: crear videojuegos. Desde Acción Dev impulsan la “Emergencia Gamejam III: Glaciares”, una convocatoria abierta que busca transformar la preocupación ambiental en experiencias interactivas capaces de generar reflexión y participación.

La apuesta de Acción Dev frente al debate por los glaciares


“Esto está pasando ahora”, resumió Gonzalo “Borza” Borzino, referente del colectivo, al explicar el origen de la iniciativa. A diferencia de otras jams más planificadas, esta surge como una respuesta inmediata al contexto político. El evento comenzó el 8 de abril, en simultáneo con el tratamiento legislativo del tema, y apunta a ofrecer un canal alternativo de expresión frente a lo que consideran limitaciones en los espacios formales de participación ciudadana.

Acción Dev no es nueva en este cruce entre videojuegos y problemáticas sociales. En los últimos años trabajaron sobre incendios en la Patagonia, la quema de humedales y otras temáticas ambientales e identitarias. En todos los casos, el eje es el mismo: pensar al videojuego como un “artefacto cultural” capaz de interpelar desde un lugar distinto al de los medios tradicionales.

“La idea es generar un espacio de reflexión, tanto para quien crea como para quien juega”, explicó Borzino. A diferencia de otros formatos, el videojuego tiene una particularidad: obliga a tomar decisiones, a habitar situaciones. Esa dimensión interactiva, sostuvo, permite una implicación más profunda. “No es solo ver o leer: es actuar dentro de ese mundo”.

En ese proceso, quienes participan de la jam no solo desarrollan una obra, sino que atraviesan una instancia de investigación y elaboración personal. Desde su propia mirada, transforman la problemática en mecánicas, narrativas o dinámicas jugables. El resultado puede variar enormemente: desde simuladores de gestión de comunidades afectadas por la actividad extractiva hasta experiencias más abstractas que representen, por ejemplo, la lucha desigual entre el agua y la contaminación.

Esa diversidad no es casual. En experiencias anteriores, la comunidad identificó distintos enfoques: juegos centrados en el cuidado del entorno, otros más vinculados al duelo por lo perdido, propuestas catárticas o incluso visiones apocalípticas. “No hay una lectura única. Lo interesante es justamente esa multiplicidad de voces”, señaló Borzino.

El objetivo final no es ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas. En un contexto que describe como de saturación informativa, crisis múltiples y agotamiento social, la propuesta busca reactivar la conversación desde un lenguaje cercano, especialmente para las generaciones más jóvenes. “Hoy hay menos tolerancia a los formatos largos. Los juegos, al ser breves y accesibles, pueden entrar mejor en esos tiempos”, apuntó.

Además, destacó su potencial educativo. A lo largo de su trayectoria, docentes se acercaron a la comunidad para contar cómo utilizaron estos desarrollos en el aula. En pocos minutos, un grupo puede experimentar una problemática compleja y debatirla. No se trata de reemplazar otros formatos, sino de sumar herramientas.

La convocatoria, abierta hasta el 19 de abril, no requiere experiencia previa. Se puede participar de manera individual o en grupo, desde distintos roles: programación, arte, música o escritura. “Lo importante es involucrarse y ver qué puede aportar cada uno”, enfatizó Borzino.

Como en toda jam, el resultado es incierto. La participación suele definirse en los últimos días, cuando aparecen proyectos desarrollados en silencio. Lo que sí está garantizado es un cierre virtual donde los equipos compartirán sus procesos, aprendizajes y reflexiones. Más allá de eso, los juegos quedarán disponibles de forma abierta, con la posibilidad de ser exhibidos en espacios culturales o utilizados en ámbitos educativos.

En tiempos donde la discusión ambiental parece disputar lugar en la agenda pública, Acción Dev apuesta por una vía alternativa: jugar para pensar. Porque, como plantea Borzino, también desde lo lúdico se puede intervenir en lo urgente.


Luego de los cambios en la Ley de Glaciares, una comunidad de desarrolladores propone otra forma de intervención pública: crear videojuegos. Desde Acción Dev impulsan la “Emergencia Gamejam III: Glaciares”, una convocatoria abierta que busca transformar la preocupación ambiental en experiencias interactivas capaces de generar reflexión y participación.

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