Entre fósiles, escalada y microscopios: la universidad abrió sus puertas a la comunidad en Bariloche

Bajo el lema de que "la universidad pública y gratuita es para la comunidad", se llevó a cabo la segunda edición de la muestra del Centro Regional Universitario Bariloche.

Por Lorena Roncarolo

En el ingreso al salón, unos chicos debutaban practicando escalada en una colorida palestra. A unos pocos metros, otros auscultaban un biosimulador para detectar y aprender a diferenciar «ruidos normales y anormales» del corazón e indicadores de patologías respiratorias. Más allá, una investigadora hablaba de las pseudociencias; a unos pocos metros, en otra mesa, dos jóvenes miraban a través de un microscopio y unos compañeros tomaban en sus manos, una placa con una hoja e insectos fosilizados. En el otro extremo de la sala, decenas de chicos jugaban al ajedrez y creaban origamis.

El gimnasio del Centro Regional Universitario de Bariloche (CRUB) que depende de la Universidad Nacional del Comahue se convirtió en una excelente muestra de cada una las carreras que ofrece la ciudad cordillerana, a través de diversos proyectos de investigación, actividades y juegos. Se trata de la segunda edición de «La UNCo Bariloche te invita» que, en esta ocasión, albergó 22 stands con todo tipo de propuestas que seducían a los chicos y a los adultos que acompañaban.

Pese a la nevada y las bajísimas temperaturas, el salón se llenó de chicos con delantales blancos, docentes e investigadores. «El desafío es abrir las puertas de la universidad a la comunidad para visibilizar todo lo que se hace. Está pensado para la comunidad porque hay muchísimos proyectos que tienen que ver con cosas que se aplican. Se trata de motivar a todas generaciones. No solo a quienes terminan el secundario sino también a los chicos de primaria para que sepan que tienen una universidad pública y gratuita», destacó Melina Paoloni, del área de Ingreso y Permanencia del CRUB.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

Más allá de los stands informativos e interactivos, hubo propuestas deportivas. «Además, hay stands de accesibilidad para nuestros estudiantes en situación de discapacidad. Todo tipo de propuestas para hacer experimentos, juegos de matemáticas y diversos talleres», enumeró Paoloni.

«Si te sentís segura como para subir hasta arriba, hacelo. Lo mismo si querés bajar. Cualquier cosa nos decís y te ayudamos», le sugería una estudiante del Profesora de Educación Física a una adolescente ya preparada con su casco y un arnés que no sacaba la vista a la palestra que tenía enfrente. Sin dudarlo, empezó a subir.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

En una mesa, dos hongos enormes llamaban la atención de los concurrentes. También se exhibían varias fotos con diversos tipos. Una investigadora mostraba dos carteles que decían: «Ricos y nativos» y «Tóxico y exótico».

«Se trata de vincular la enseñanza con la investigación. Llevamos a las escuelas propuestas comestibles sustentables. Un alimento como el hongo puede ser caro, pero les mostramos que se pueden cultivar en casa de manera sustentable. Y de manera económica», señaló Gabriela Gleiser, bióloga del Conicet y docente del CRUB.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

«Usando cosas que tenemos en casa como la yerba o la borra del café reducimos los residuos domiciliarios y podemos cultivar hongos. De esta forma, los chicos se acercan al conocimiento de los hongos, conocen cómo son y cómo crecen. Se avanza también en reciclar y experimentar«, acotó.

Nadia de la Rosa daba una charla sobre Pseudociencias, tal como suelen hacer constantemente ante pedidos de las escuelas secundarias. «Abordamos el terraplanismo, el movimiento antivacunas y el negacionismo del cambio climático. Proponemos el debate, generar el hábito de la argumentación para el desarrollo de pensamiento crítico«, señaló. A través de experimentos de laboratorio, señaló, «los chicos entienden el valor en la confiabilidad de la ciencia».

Reconoció que muchas veces, los chicos las consultan sobre las religiones, el Nahuelito o incluso, hay quienes cuestionan la paleontología. «Abordamos todo lo que sea cuestionar la ciencia o negarla. Lo que remarcamos es que si van a defender ideas, hay que argumentarlas. Ya hemos llegado a los 500 chicos, aunque ahora estamos algo frenados por el desfinanciamiento«, indicó de la Rosa.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

En otro stand, se exponía la Tecnicatura de Acuicultura. «Nos dedicamos a la cría de organismos acuáticos. Desde mejillones, moluscos, algas», explicaba Sabrina Bonaventura a quienes se acercaban a observar los peces que exhibían. «Es una carrera que dura tres años y tiene una amplia salida laboral», añadía.

A su lado, una investigadora del Inibioma (Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente), que depende de la Universidad Nacional de Río Negro y el Conicet, proponía una pequeña muestra de paleontología. «Se puede tocar, se puede mirar«, invitaba.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

«También trabajamos la parte de paleobotánica vinculada a las plantas», decía al tiempo que extendía una muestra de una hoja fósil del yacimiento de Pichi Leufu. «¿Qué son esos puntos en la hoja?», preguntaba. Ante el silencio, agregaba: «Son huevitos de insectos que también quedaron fosilizados. Podés ver algunos insectos en el microscopio«.

«Químicamente» era el stand de la carrera de Química que ofrecía cinco tipo de experiencias. «Planteamos cuatro acciones químicas y dos reacciones de descomposición de agua oxigenada. De acuerdo a la edad, les vamos preguntando. Muchos no saben qué es una reacción química. Se les consulta qué observan, qué creen que va a pasar», detalló Manuela Pardo, docente del Departamento de Química.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

«Cuando se disuelve lo sólido y se pone incoloro, los chicos preguntan por qué se fue el color. Además, vemos mediciones de PH con distintas sustancias conocidas, como lavandina, bicarbonato, vinagre y leche. Se hierve repollo colorado y esa agua da indicador de PH, luego se agregan otras sustancias y observan cómo va cambiando el color según el PH«, subrayó.

Un cartel alerta: «Animales peligrosos» y los chicos se acercan a observar de qué se trata. En tanto, docentes y estudiantes de la la carrera de Enfermería invitan a los participantes a escuchar «sonidos normales y anormales del corazón y de diversas patologías respiratorias, como el Epoc o asma». «Les contamos de la carrera y sus materias con un primer año ya de prácticas. El objetivo es incentivar para que conozcan un poco más«, dijo una de las docentes.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

La oferta en Bariloche

-El Centro Regional Universitario Bariloche ofrece la tecnicatura universitaria en Acuicultura, el profesorado y licenciatura en Ciencias Biológicas, Historia y Matemática, el profesorado en Educación Física, la licenciatura en Enfermería -con un título intermedio de enfermero-.

-Se dictan los ciclos básicos de las ingenierías Eléctrica, Electrónica, Civil, en Petróleo, Química y Mecánica (habilitan para el ingreso al instituto Balseiro en Bariloche o continuar en otras universidades o bien en la UNCo en Neuquén).

-Cuenta con dos carreras de posgrado, como la Maestría en Gestión de la Biodiversidad y el doctorado en Biología.

Propuestas interactivas, juegos, actividades deportivas y mucho más en el CRUB. Foto: Marcelo Martínez

En el ingreso al salón, unos chicos debutaban practicando escalada en una colorida palestra. A unos pocos metros, otros auscultaban un biosimulador para detectar y aprender a diferenciar "ruidos normales y anormales" del corazón e indicadores de patologías respiratorias. Más allá, una investigadora hablaba de las pseudociencias; a unos pocos metros, en otra mesa, dos jóvenes miraban a través de un microscopio y unos compañeros tomaban en sus manos, una placa con una hoja e insectos fosilizados. En el otro extremo de la sala, decenas de chicos jugaban al ajedrez y creaban origamis.

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