Los proyectos de economía azul en Argentina logran escasa vinculación con el sector productivo

Un nuevo estudio de la Universidad Nacional de San Martín señala que la mayor parte de los proyectos se centran en abordar necesidades específicas del territorio, aunque todavía existen desafíos en la concreción de innovación y transferencia tecnológica.

Redacción

Por Redacción

La economía azul es el conjunto de actividades económicas vinculadas al uso sostenible de los océanos, mares y recursos acuáticos.

En la Argentina, el sistema científico orienta el 75 % de sus investigaciones en economía azul a desafíos locales de sostenibilidad y desarrollo, según un relevamiento de 101 proyectos realizado por el Centro de Investigaciones para la Transformación de la Universidad Nacional de San Martín, especializado en estudios de innovación y desarrollo, y publicado en la revista científica Ciencia, Docencia y Tecnología.

El trabajo, liderado por Lilia Stubrin, analizó la producción científica relacionada con los recursos oceánicos entre 2022 y 2024 en veintidós instituciones, y revela que, aunque la agenda está alineada con retos socioeconómicos argentinos, solo el 2,9 % de los proyectos logra introducir productos al mercado, evidenciando una diferencia entre generación de conocimiento y aplicación innovadora.


Cómo se realizó el estudio


La autora diseñó el primer mapeo nacional de la actividad científica en economía azul, un campo que abarca el uso sostenible de los océanos para generar bienes, servicios y empleo, protegiendo a la vez los ecosistemas marinos. Mediante una estrategia exploratoria de mapeo, se encuestó en línea a 348 investigadores activos en proyectos de economía azul en 2024, logrando 105 respuestas válidas que permitieron caracterizar 101 proyectos.

La muestra abarcó a investigadores de la Universidad Nacional del Sur, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), y centros como el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET). Las disciplinas predominantes fueron ciencias biológicas y de la salud (52,5 %), y exactas y naturales (28,7 %).


Mucha ciencia, poca innovación


El análisis revela que el 75 % de los proyectos se orientó a objetivos aplicados, de los cuales un 58 % buscó impacto económico, por ejemplo, mediante agregación de valor en la pesca, acuicultura multitrófica y desarrollo de productos a partir de microalgas, y un 33 % priorizó la sostenibilidad (pérdida de biodiversidad, contaminación marina, tratamiento de aguas). Además, el 86 % de los proyectos atendió problemas regionales o provinciales.

El 86% de los proyectos de economía azul da respuesta a problemáticas regionales o provinciales, enfocados en biodiversidad, contaminación y tratamiento de aguas.

Esta fuerte vinculación al territorio y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 14, Vida Submarina) contrasta con las limitaciones para trasladar los avances científicos a la innovación efectiva: sólo el 17,8 % de los proyectos reportó el desarrollo de tecnologías y apenas el 2,9 % llegó a la comercialización. La mayoría de los resultados se tradujo en publicaciones (87 %) y tesis doctorales (58 %), mientras que las patentes y el vínculo con el sector privado permanecen marginales.

El trabajo analizó experiencias representativas. La más exitosa, “Producción de suplementos dietarios mediante biotecnología acuícola” del CESIMAR-CONICET en Puerto Madryn, tradujo una línea previa de investigación y una demanda empresarial en productos que ya se venden dentro y fuera del país, tras crear una empresa de base científica. Este caso combinó una interacción temprana y sostenida con una pesquera local y organismos públicos, y acceso a infraestructura y financiamiento.

El segundo caso, también del CESIMAR-CONICET, desarrolló pellets proteicos para acuicultura a partir de residuos langostineros, impulsado por la demanda regulatoria ambiental y apoyo estatal. Alcanzó fases piloto y servicios tecnológicos, pero no comercialización plena.

“Desbloquear el pleno potencial de la ciencia, la tecnología y la innovación de la economía azul exigirá identificar y superar barreras estructurales, desde mecanismos de transferencia hasta financiamiento adaptado”, afirmó Stubrin.


La economía azul es el conjunto de actividades económicas vinculadas al uso sostenible de los océanos, mares y recursos acuáticos.

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