Niños con alergias: por qué los especialistas recomiendan no eliminar alimentos ni medicamentos por cuenta propia

Es una epidemia silenciosa: tres de cada diez niños sufren alergias, pero muchas veces, están subdiagnosticadas. Muchos conviven pensando que son alérgicos cuando, en realidad, no lo son.

Por Lorena Roncarolo

Se estima que 3 de cada 10 niños en Argentina tiene alergia. Foto: gentileza

Se estima que 3 de cada 10 niños en Argentina tiene alergia. Foto: gentileza

Se estima que 3 de cada 10 niños en Argentina tiene alergia. El número es alto y se desconocen las causas -aunque se estima que están vinculadas al cambio climático y a las condiciones de vida-, pero preocupa el subdiagnóstico de las enfermedades alérgicas.

Los especialistas hacen hincapié en la necesidad de diagnósticos más precisos, menos restricciones innecesarias y tratamientos personalizados para que tanto niños como adultos puedan vivir mejor. Así se concluyó en la primera Jornada Patagónica de Alergia Pediátrica que se llevó a cabo en Bariloche.

Los médicos plantearon la necesidad de «desetiquetar las alergias a medicamentos en los niños, especialmente a la amoxicilina».

«Hoy sabemos que el 10 % de la población dice ser alérgica a medicamentos, pero un 90% de ellos, en realidad, no lo son. La evaluación correcta permite volver a utilizar medicamentos seguros, económicos y eficaces cuando se necesitan», explicó Mariana Bailac, médica pediatra en especialización de Alergia e Inmunología.

Advirtió que recién cuando es evaluado correctamente, se comprueba si una persona es alérgica. «Muchas veces, está la creencia de que algo le pasa a tu cuerpo al tomar un medicamento. Sin la consulta a un especialista, eso se puede malinterpretar como una alergia a medicamentos«, ejemplificó. Esto, advirtió, es muy frecuente en los niños con la amoxicilina: «Tienen una virosis, se les da un antibiótico y se brotan, pero muchas veces se brotan por el virus y no por la amoxicilina. Al no haber una consulta adecuada queda rotulado».

En este sentido, la especialista recalcó la importancia de evitar los «rótulos innecesarios» ya que «hay medicación imprescindible que es más barata, efectiva y con menos efectos adversos. Uno pierde la oportunidad de usar esa medicación desde la infancia». Lo ideal es que un alergista solicite las pruebas correctas.

Se estima que 3 de cada 10 niños en Argentina tiene alergia. Foto: gentileza

Evitar rótulos innecesarios

Las alergias alimentarias merecen un capítulo aparte. Una tendencia actual es eliminar alimentos pese a no tener una confirmación diagnóstica adecuada.

«Muchas veces, las familias malinterpretan síntomas en relación a alergias alimentarias y sacan alimentos de la dieta de los niños que tienen repercusiones nutricionales, como la leche, el huevo y el trigo«, detalló. Estos alimentos se eliminan, pero jamás se hace la consulta.

«Lo ideal es mantener una alimentación variada y no someter a los niños a restricciones alimentarias innecesarias. Esto puede afectar la nutrición, el crecimiento y la calidad de vida -incluso social y recreativa-«, mencionó.

Por otra parte, los especialistas ponen el foco en la rinitis alérgica que suele confundirse con resfríos repetidos. Es una de las enfermedades crónicas más frecuentes de la infancia que están subdiagnosticadas.

Cuando los padres observan persistentemente en los niños agua por la nariz, estornudos, moco y tos constante, especialmente cuando duerme, deben acudir al médico porque pueden ser manifestaciones alérgicas.

Actualmente se sabe que la rinitis, el asma y otras enfermedades están estrechamente relacionadas y que tratar adecuadamente la inflamación nasal puede ayudar a prevenir complicaciones respiratorias. «La rinitis puede devenir en asma, asociarse a problemas para respirar, descansar e incluso afectar el rendimiento escolar o laboral. En algunos casos, incluso cambia la forma de la cara de los niños con rinitis alérgica. O incluso presentan problemas dentales», señaló.

Insistió en que la rinitis es una condición que afecta «muchos planos de la salud de los niños y por lo tanto, es importante hacer un diagnóstico y un seguimiento porque hay tratamiento».

«Muchas veces, la gente piensa que ante la rinitis, listo. Y no por ser alérgico, hay que aguantar. Se requiere una evaluación y como cualquier enfermedad crónica un diagnostico y seguimiento. Se puede agravar”, concluyó.

Se estima que 3 de cada 10 niños en Argentina tiene alergia. Foto: gentileza

Una problemática que aqueja al 30% de la población

La alergia es una reacción anómala del sistema inmunológico frente a sustancias externas conocidas como alérgenos, como el polen, los ácaros, ciertos alimentos, medicamentos o animales.

Según la Asociación Argentina de Alergia, más de 8 millones de personas viven con algún tipo de alergia. Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) arrojan que más del 30% de la población mundial podría presentar alguna manifestación alérgica. Entre las causas que podrían explicar este crecimiento se encuentran la predisposición genética, el cambio climático y la contaminación ambiental.

Los síntomas pueden ser muy variados, e incluso, afectar distintas partes del cuerpo. En la nariz se manifiestan con goteo, congestión, estornudos y picazón; en los ojos con enrojecimiento, lagrimeo y sensación de arenilla. La piel puede presentar erupciones, urticaria, ampollas o inflamación de labios y párpados. También puede haber síntomas respiratorios como tos o dificultad para respirar, síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, vómitos o diarrea, molestias musculares o debilidad generalizada, picazón en la garganta e irritación en los oídos.


Cambio climático y estilo de vida

La mitad de los niños sufrirá algún tipo de alergia en los próximos años debido a la contaminación, el cambio climático, la esterilización de ambientes y los hábitos de vida occidentalizados. Así lo confirmaron pediatras alergistas que participaron del Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica a fines del 2025.

Una investigación publicada en «European Respiratory Review» reveló que el cambio climático intensifica la presencia y alergenicidad de aeroalérgenos como el polen, los ácaros del polvo y los hongos, que pueden agravar las enfermedades respiratorias en niños.

La esterilización excesiva de ambientes, la contaminación (como microplásticos y gases efecto invernadero), el uso de antibióticos -en edades tempranas-, sumados a los hábitos de vida, también influyen en la suba de las alergias infantiles.


Se estima que 3 de cada 10 niños en Argentina tiene alergia. El número es alto y se desconocen las causas -aunque se estima que están vinculadas al cambio climático y a las condiciones de vida-, pero preocupa el subdiagnóstico de las enfermedades alérgicas.

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