El escudo oxidado de Manuel Adorni
El jefe de Gabinete falló al ser vocero de sí mismo y dejó desprotegido al gobierno de Javier Milei durante más de tres meses. El último round perdido que decantó en el cambio de vocero no sólo fue la amenaza del Congreso que esta semana podría votar una interpelación, sino las noticias judiciales.
Después de 103 días Javier Milei claudicó a medias y aceptó un cambio de funciones para salvar la gestión. No hay un solo estudio de opinión pública que no destaque el daño que le provoca el caso Manuel Adorni de quien no se desprende a pesar de la presión interna y de los habituales aliados que se suman a los reproches de la oposición.
Javier Milei no es político y aún siendo Presidente escapa a los cánones habituales del oficio. No le dará la razón a Mauricio Macri que cuestionó la idoneidad del exvocero la misma noche de la designación.
Mucho menos al periodismo al que atribuye supuestas operaciones sin admitir que gran parte de la información que circula se filtra desde los expedientes judiciales. Incluso el último pico del escándalo lo generó el propio Adorni cuando admitió omisiones en sus declaraciones juradas, las mismas que había negado en conferencia de prensa y en su exposición ante el Congreso.
Los tracking diarios que reciben en Casa Rosada -una costumbre de los asesores formados en la George Washington University de la que son docentes Jaime Duran Barba y Santiago Nieto- confirmaron a La Libertad Avanza lo que no querían aceptar públicamente: la crisis de la narrativa oficial generada por la imposibilidad de dar explicaciones por parte del máximo funcionario encargado de la comunicación.
Adorni se convirtió en personaje como vocero y no como jefe de Gabinete. Por eso mantuvo la función aún cuando reemplazó a Guillermo Francos como ministro coordinador. Fue el audaz vocero un espadachín defensor del relato oficial, un escudo protector del Presidente al decir de la diputada Lilia Lemoine que siempre expresa en público el sentir y pensar del Presidente. Y si fue candidato en la Ciudad de Buenos Aires -y ganó- fue porque se había convertido en un alter ego de Milei.
No pasó medio año desde el triunfo electoral porteño y Adorni ya se oxidó. No fue por obra del desgaste de la gestión sino por las sucesivas revelaciones judiciales y por sus desacertadas apariciones públicas. Falló al ser vocero de sí mismo y dejó desprotegido al gobierno durante más de tres meses.
No alcanzaron ni Milei ni los oficios del ministro de Economía Luis Caputo y del de Desregulación Federico Sturzenegger para recuperar el discurso libertario. La gran batalla se perdió primero en las redes sociales que fueron siempre aguas donde los libertarios navegaron cómodamente
“No podemos ni gritar los goles” repetían días atrás los funcionarios que ahora celebran el cambio de roles y la designación del diputado pampeano y economista Adrián Ravier como voz oficial del Presidente. Con él vuelven al poder comunicacional los equipos de Santiago Caputo y operativamente en la virtualidad Las Fuerzas del Cielo de influencers como El Gordo Dan.
El último round perdido que decantó en este cambio no sólo fue la amenaza del Poder Legislativo que esta semana podría votar una interpelación -hay sesiones convocadas tanto en Diputados como en el Senado- sino las noticias judiciales.
El fiscal Gerardo Pollicita acaba de convocar a indagatoria a Francisco Adorni, hermano de Manuel Adorni. Le imputa los mismos posibles delitos que al jefe de Gabinete: la sospecha de enriquecimiento ilícito y la omisión de verdad en sus declaraciones juradas lo que anticipa el derrotero judicial del funcionario más cercano al Presidente
Karina Milei también tuvo que resignarse a la contundencia de los hechos. Pero “El Jefe” sostiene las riendas, aún jaqueada por el protagonismo creciente de la senadora Patricia Bullrich y de la vicepresidente Victoria Villarruel. La hermana del jefe de Estado no delega todo en manos que no le responden directamente.
Por eso mientras Ravier será vocero en defensa de la economía el diálogo con los gobernadores lo concentran Diego Santilli y Lule Menem que asume cada vez más visiblemente funciones políticas que antes cumplía reservadamente.
El recambio sin embargo no obtura la salida de Adorni. La llave la tienen por un lado el Poder Judicial y en paralelo diputados y senadores del PRO, la UCR y partidos provinciales y los gobernadores. El Congreso esta semana será una prueba de fuego.
Después de 103 días Javier Milei claudicó a medias y aceptó un cambio de funciones para salvar la gestión. No hay un solo estudio de opinión pública que no destaque el daño que le provoca el caso Manuel Adorni de quien no se desprende a pesar de la presión interna y de los habituales aliados que se suman a los reproches de la oposición.
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