Qué tiene de extraordinario el cerebro de Messi: explicaciones de las neurociencias
El talento en el fútbol es un fascinante viaje neuronal con paradas en la emoción y la cognición y conjuga la empatía y la sincronización cerebral para desarrollar estratégicamente el trabajo en equipo.
Especialistas en neurociencias aplicadas al deporte coinciden en afirmar que la capacidad del capitán de la selección argentina Lionel Messi para anticipar escenarios, procesar información y administrar su energía física y mental explicaría buena parte de su rendimiento exitoso dentro de la cancha.
Y que su principal ventaja -que radica en la forma en que su cerebro anticipa cada jugada antes de que ocurra- esdigna de recuperar en los estudios y tendencias de bienestar.

¿Qué tiene de “extraordinario” el cerebro de Messi? “Río Negro” se lo preguntó a Sofía Geyer, terapista ocupacional, especialista en innovación, neurociencias y adopción tecnológica. También es CEO The Human Lab Consulting.
Primero refiere a algunas funciones cognitivas para luego vincularlas con el fútbol.
- Integración visual-espacial-motora. “En el fútbol se debe procesar de manera muy rápida la información espacial de la cancha (y distancia de jugadores), el seguimiento visual de la pelota y la coordinación de los miembros inferiores (graduando fuerza, velocidad). Las conexiones visual-equilibrio-motor son más que fundamentales. En el caso de Messi se da una integración y procesamiento sensorial realmente avanzado, único y especial”, comenta Geyer.
-Planificación motora anticipatoria: son las acciones motoras basadas en una predicción (ejemplo: calcular hacia dónde caerá la pelota y cómo corro hacia esa dirección). Es diferente a las basadas en feedback: por ejemplo, enhebrar una aguja no requiere predicción; uno va ajustando con información visual si el hilo entra o no. En Messi es más impresionante como se da esta virtud porque tiene que hacer una predicción motora de muchos elementos en simultáneo (con comunicación y corrección rapidísima a los músculos de sus miembros inferiores)”, agrega.
-“Creatividad motora”: Se utiliza la memoria de esquemas de acción (jugadas, patrones de movimiento, etc.) para crear incluso nuevas “ideas motoras”. - Coordinación bilateral y equilibrio para correr a velocidad detrás de la pelota, balanceando jugadas entre ambas piernas sin perder el equilibrio (centro de gravedad). Geyer habla de un dominio del esquema corporal sobresaliente por parte de Messi.
- Gestión del estrés y regulación emocional. La presión psicológica que para cada juego puede significar.
- Foco y atención conjunta y sostenida. Mantener el foco en la pelota, mientras se continúa procesando lo que ocurre en un radio más amplio.
- Percepción visual, vestibular y espacial: “la de Messi es realmente de otro nivel. Debe hasta soñar en imágenes, movimiento y posibilidades de jugadas”.

Geyer expresa que “la percepción espacial se basa sobre todo en el visual (que tiene dos redes: una de discriminación visual y otra más de profundidad). Y el vestibular: el sensor de “gravedad” y movimiento dentro de nuestro oído interno, con los canales semicirculares y los otolitos (pequeños cristales de carbonato de calcio que se encuentran en el oído interno y que intervienen en el equilibrio). En el fúbol, el cerebro integra rápidamente la información que conecta con esos dos sentidos, planifica la acción motora y baja la información por vías descendentes a los músculos posturales y de miembros inferiores. Así, constantemente. Messi también es un maestro en este sentido”.
Por su parte, para el neurocientífico Néstor Braidot, el diferencial de Messi comienza mucho antes de tocar la pelota.
“El verdadero diferencial comienza mucho antes de que el balón llegue a sus pies: comienza en la manera en que su cerebro interpreta el juego”, sostiene.
La explicación se vincula con uno de los conceptos centrales de la neurociencia moderna: el cerebro predictivo. Según esta teoría, las personas no reaccionan únicamente a lo que sucede sino que construyen constantemente hipótesis sobre lo que está por ocurrir.
En el caso de Messi, esa capacidad parece potenciarse al máximo nivel. “Antes de recibir el balón, realiza constantes movimientos de cabeza, observa las posiciones de compañeros y rivales y analiza los espacios disponibles. Esa información es procesada en fracciones de segundo y le permite tomar decisiones antes que la mayoría de los jugadores”, comenta.
Uno de los aspectos más llamativos del análisis es la reinterpretación de sus largos períodos caminando.
Durante años, algunos críticos señalaron esa conducta como una muestra de baja participación. Sin embargo, desde la neurociencia la explicación es completamente diferente.
El cerebro humano consume cerca del 20% de la energía total del organismo, pese a representar apenas el 2% del peso corporal. Mantener la atención, analizar escenarios y tomar decisiones son procesos que demandan un enorme gasto energético.
Por eso, especialistas consideran que Messi desarrolló una capacidad excepcional para administrar sus recursos. Mientras camina, continúa observando, analizando y anticipando. Reduce el gasto físico sin desconectarse del partido.
Braidot denomina este fenómeno como “economía neurocognitiva”, un concepto que describe la capacidad de distribuir de manera eficiente la energía física, emocional y mental.
La lógica es simple: no mantenerse permanentemente al máximo nivel de activación sino reservar recursos para los momentos decisivos.
Esa administración inteligente de la energía explicaría por qué Messi puede aparecer de manera determinante después de varios minutos de aparente calma.
Los especialistas sostienen que los deportistas de élite aprenden a identificar cuándo acelerar, cuándo esperar y cuándo intervenir para maximizar su rendimiento.

Otro de los factores que destacan los expertos es el control emocional.
A lo largo de los partidos, Messi suele mantener una actitud serena incluso en situaciones de máxima presión competitiva.
Esa regulación emocional permite preservar el funcionamiento de las áreas cerebrales vinculadas con la toma de decisiones, el razonamiento táctico y la capacidad de resolver problemas en tiempo real.
Además, su sola presencia genera efectos sobre el comportamiento de los rivales.
Los defensores modifican posiciones, alteran coberturas y toman decisiones condicionadas por la posibilidad de que intervenga en la jugada.
Para los especialistas, el caso de Messi refleja una tendencia cada vez más estudiada en el deporte de alto rendimiento: las diferencias entre los mejores atletas ya no dependen únicamente de la condición física.
La capacidad para anticipar, interpretar información, gestionar emociones y administrar recursos cognitivos comienza a ocupar un lugar central en los métodos de entrenamiento modernos.
En ese contexto, la figura del capitán argentino aparece como uno de los ejemplos más visibles de una idea que gana terreno en el deporte mundial: antes de correr, el cerebro ya jugó el partido.
(Agencias)
Especialistas en neurociencias aplicadas al deporte coinciden en afirmar que la capacidad del capitán de la selección argentina Lionel Messi para anticipar escenarios, procesar información y administrar su energía física y mental explicaría buena parte de su rendimiento exitoso dentro de la cancha.
Y que su principal ventaja -que radica en la forma en que su cerebro anticipa cada jugada antes de que ocurra- esdigna de recuperar en los estudios y tendencias de bienestar.
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