Tres visiones sobre el conflicto escolar

Algunas lo ven como un “error en el sistema”, otras desde la comprensión de las personas y una tercera como oportunidad de cambio.

Por Gabriel Scaletta Melo*

El proyecto fue ingresado a la Legislatura de Río Negro por el bloque de JSRN. Foto: archivo.

Las escuelas, al igual que otras instituciones como la familia, la iglesia o la sociedad en su conjunto, conviven cotidianamente con conflictos de toda índole. Y el conflicto es, desde hace tiempo, un rico analizador institucional. “Dime como resuelves tus conflictos y te diré que tipo de institución escolar eres” podría sintetizar.

Existen tres visiones del conflicto. La primera, lo ve como un error en el sistema, un hecho negativo y una cuestión a resolver lo más pronto posible; un problema que obstaculiza las relaciones entre sus miembros; un ruido que aturde y un desorden que desafía la autoridad y obstaculiza el “normal” funcionamiento de las cosas.

Así entendido, cuando el conflicto aparece, se ponen en marcha “medidas urgentes” para silenciar ese ruido y recuperar el orden perdido, se intenta rápidamente solucionarlo para recuperar la normalidad perdida. Desde esta mirada, la conflictividad se resuelve siempre de manera punitiva, castigando, amedrentando, provocando miedo.

El fundamento teórico que está detrás es la Teoría del orden, según la cual las sociedades se sostienen en un “orden natural” y el conflicto manifiesta una perturbación de ese orden, algo que lo daña y que es necesario eliminar. Esta visión tecnocrática positivista del conflicto dominó la escena hasta bien entrado el siglo XX.

La segunda acepción, comienza a construirse con el advenimiento del psicoanálisis. Se desarrolla a partir de entonces una mirada más interpretativa en la que el conflicto puede analizarse y pueden comprenderse sus razones.

Desde esta visión, el conflicto ya no es de las estructuras sino un problema más bien de la comprensión de las personas. La resolución se busca principalmente a través del diálogo y el acuerdo.

Las escuelas tienen sobrados ejemplos de estos en los que reúne estudiantes a reflexionar o reuniones entre directivos y docentes para llegar a acuerdos. Si bien esta visión hermenéutica-interpretativa presenta avances con respecto a la primera, sigue siendo conservadora, en tanto tiende a reconciliar a las personas con la realidad existente mediante una nueva interpretación, sin cambiar las estructuras que subyacen.

La tercera visión es radicalmente diferente a las anteriores, en tanto que el conflicto es analizado a partir de su oportunidad. Las instituciones tienen una naturaleza conflictiva que las motoriza y es gracias a los conflictos que, las sociedades en general y las escuelas en particular, cambian. Desde esta visión crítica, el conflicto es necesario, cuando no imprescindible, para el cambio social.

Un gran teórico de la organización escolar como Xesus Jares aseveró que desde esta perspectiva no sólo se admite, sino que se favorece el afrontamiento de determinados conflictos desde una perspectiva democrática y no violenta, lo que podemos denominar una utilización didáctica del conflicto, que suponga el cuestionamiento de las formas de funcionamiento de las instituciones educativas.

Los conflictos ponen de manifiesto disputas de poder, tensiones en relación a los autoritarismos; muestran las ideologías y los intereses que estas representan. De allí entonces que todo conflicto es un conflicto de intereses, la más de las veces, desigual e injusto.

Por supuesto que las tres visiones no son puras ni han quedado olvidadas en el tiempo. Muchas veces actúan juntas y solapadas. Sin embargo, existe una tentación autoritaria conservadora, fortalecida en la actualidad con la proliferación de las derechas en el mundo, a mantener sobre los conflictos una mirada tecnocrática.

En nuestra provincia hemos tenido varias situaciones de tramitación poco clara de los conflictos. Desde el sector docente observamos un fuerte predominio de la visión tecnocrática punitiva de las situaciones problemáticas, persecución y poca transparencia.

Es necesario renovar los esfuerzos por defender la democracia que tanto nos costó recuperar como pueblo.

El desprecio a la democracia no para de derramarse desde arriba hacia abajo y está cada vez más presente en las instituciones escolares. Contradictoriamente, ese desprecio lo representan en varias circunstancias aquellos miembros del sistema educativo que asumieron bajo las reglas democráticas y no tardaron mucho en patear la escalera.

* Profesor en Instituto de Formación Docente y Universidad Nacional de Río Negro.


El proyecto fue ingresado a la Legislatura de Río Negro por el bloque de JSRN. Foto: archivo.

Las escuelas, al igual que otras instituciones como la familia, la iglesia o la sociedad en su conjunto, conviven cotidianamente con conflictos de toda índole. Y el conflicto es, desde hace tiempo, un rico analizador institucional. “Dime como resuelves tus conflictos y te diré que tipo de institución escolar eres” podría sintetizar.

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