Cuenta regresiva para la retirada de Irak
Pequeños grupos de trabajadores se afanan en los márgenes de la carretera que une el aeropuerto con Bagdad. Están replantando el palmeral que los soldados estadounidenses talaron para privar de escondrijos a los insurgentes que les acosaban. Son pequeños detalles como éste los que anuncian la nueva etapa que se abre en Irak tras la salida de las tropas norteamericanas que está a punto de completarse. Con la reconstrucción -física y moral- del país aún a medio hacer, los iraquíes ya no van a poder culpar de sus carencias a los ocupantes. Una vez más, se muestran divididos. La radio nacional informa a diario del número de soldados estadounidenses que dejan Irak. Ya sólo quedan 6.000 de los 170.000 que llegaron a estar desplegados, junto con varios miles más de otras nacionalidades, entre ellos un millar de españoles. Y, salvo los dos centenares que se quedarán en la Embajada de EE. UU., todos están haciendo las valijas para estar de vuelta en casa antes de Navidad y cumplir así con el acuerdo Washington- Bagdad firmado en 2008. “Es bueno que se vayan. Los iraquíes tenemos que ser capaces de organizarnos y defendernos por nosotros mismos”, asegura Abu Mustafa, sin sombra de chauvinismo. Este padre de tres hijos pertenece a la comunidad árabe chiita, la que más se ha beneficiado con el cambio de régimen que propició la intervención estadounidense. (El País Internacional)
Pequeños grupos de trabajadores se afanan en los márgenes de la carretera que une el aeropuerto con Bagdad. Están replantando el palmeral que los soldados estadounidenses talaron para privar de escondrijos a los insurgentes que les acosaban. Son pequeños detalles como éste los que anuncian la nueva etapa que se abre en Irak tras la salida de las tropas norteamericanas que está a punto de completarse. Con la reconstrucción -física y moral- del país aún a medio hacer, los iraquíes ya no van a poder culpar de sus carencias a los ocupantes. Una vez más, se muestran divididos. La radio nacional informa a diario del número de soldados estadounidenses que dejan Irak. Ya sólo quedan 6.000 de los 170.000 que llegaron a estar desplegados, junto con varios miles más de otras nacionalidades, entre ellos un millar de españoles. Y, salvo los dos centenares que se quedarán en la Embajada de EE. UU., todos están haciendo las valijas para estar de vuelta en casa antes de Navidad y cumplir así con el acuerdo Washington- Bagdad firmado en 2008. “Es bueno que se vayan. Los iraquíes tenemos que ser capaces de organizarnos y defendernos por nosotros mismos”, asegura Abu Mustafa, sin sombra de chauvinismo. Este padre de tres hijos pertenece a la comunidad árabe chiita, la que más se ha beneficiado con el cambio de régimen que propició la intervención estadounidense. (El País Internacional)
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