Rousseff prefirió el Foro Social y reclamó escuchar a “indignados”

Redacción

Por Redacción

PORTO ALEGRE, Brasil (dpa) – La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó duramente ayer ante el Foro Social Mundial (FSM), las políticas de austeridad fiscal recomendadas para los países europeos en crisis y exhortó los gobiernos a escuchar las voces de protesta en las calles. “Otro mundo es posible”, aseveró la mandataria, al hablar ante los representantes de movimientos sociales, estudiantes, ambientalistas y militantes de izquierda que participan en la reunión del FSM que se realiza hasta el domingo en la sureña ciudad de Porto Alegre. Según la mandataria, la Conferencia de las Naciones Unidas para Desarrollo Sostenible (Río+20), que se celebrará en Río de Janeiro en junio, representará una oportunidad para debatir un nuevo modelo económico, “capaz de conciliar el desarrollo y la generación de renta”. Rousseff, quien optó por no viajar a Davos para la reunión del Foro Económico Mundial (WEF) para participar en la cita de los “altermundialistas”, dedicó buena parte de su discurso a la crisis que azota a la zona del euro y criticó duramente las medidas de austeridad recomendadas a los países en crisis. En el discurso pronunciado en el gimnasio deportivo “Gigantinho”, la presidenta sostuvo que “recetas fracasadas” similares fueron adoptadas en Brasil en el pasado, y dejaron como legado estancamiento económico, pobreza y exclusión social. “Hoy, estas recetas fracasadas están siendo propuestas nuevamente en Europa”, expresó Rousseff, quien auguró que la conferencia Río+20 “deberá ser un momento importante de renovación de ideas”. La presidenta brasileña también destacó en su discurso las manifestaciones de los “indignados” de Europa y del movimiento “Occupy Wall Street”, de Estados Unidos, y sostuvo que estas protestas revelan que “la disonancia entre la voz de los mercados y la voz de las calles parece aumentar cada vez más en los países desarrollados”. “La indignación de jóvenes, mujeres y militantes que ocupan las calles del mundo no pueden ser desconsiderados”, advirtió. Rousseff aseveró que, en Brasil, está en curso un modelo de desarrollo económico que genera justicia social y no destruye el medio ambiente. “Estamos ganando esta batalla, tal como demuestran los 40 millones de brasileños que salieron de la miseria y ascendieron a la clase media”. La participación de Rousseff fue el punto culminante de la tercera jornada de debates de la cita de Porto Alegre, que este año está dedicada al tema Crisis Capitalista, Justicia Social y Ambiental y prepara la Cumbre de los Pueblos, una cita paralela a Río+20.

La presidenta del Brasil descartó asistir a la cita de empresarios y países más ricos del mundo en Davos, Suiza.


PORTO ALEGRE, Brasil (dpa) - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó duramente ayer ante el Foro Social Mundial (FSM), las políticas de austeridad fiscal recomendadas para los países europeos en crisis y exhortó los gobiernos a escuchar las voces de protesta en las calles. “Otro mundo es posible”, aseveró la mandataria, al hablar ante los representantes de movimientos sociales, estudiantes, ambientalistas y militantes de izquierda que participan en la reunión del FSM que se realiza hasta el domingo en la sureña ciudad de Porto Alegre. Según la mandataria, la Conferencia de las Naciones Unidas para Desarrollo Sostenible (Río+20), que se celebrará en Río de Janeiro en junio, representará una oportunidad para debatir un nuevo modelo económico, “capaz de conciliar el desarrollo y la generación de renta”. Rousseff, quien optó por no viajar a Davos para la reunión del Foro Económico Mundial (WEF) para participar en la cita de los “altermundialistas”, dedicó buena parte de su discurso a la crisis que azota a la zona del euro y criticó duramente las medidas de austeridad recomendadas a los países en crisis. En el discurso pronunciado en el gimnasio deportivo “Gigantinho”, la presidenta sostuvo que “recetas fracasadas” similares fueron adoptadas en Brasil en el pasado, y dejaron como legado estancamiento económico, pobreza y exclusión social. “Hoy, estas recetas fracasadas están siendo propuestas nuevamente en Europa”, expresó Rousseff, quien auguró que la conferencia Río+20 “deberá ser un momento importante de renovación de ideas”. La presidenta brasileña también destacó en su discurso las manifestaciones de los “indignados” de Europa y del movimiento “Occupy Wall Street”, de Estados Unidos, y sostuvo que estas protestas revelan que “la disonancia entre la voz de los mercados y la voz de las calles parece aumentar cada vez más en los países desarrollados”. “La indignación de jóvenes, mujeres y militantes que ocupan las calles del mundo no pueden ser desconsiderados”, advirtió. Rousseff aseveró que, en Brasil, está en curso un modelo de desarrollo económico que genera justicia social y no destruye el medio ambiente. “Estamos ganando esta batalla, tal como demuestran los 40 millones de brasileños que salieron de la miseria y ascendieron a la clase media”. La participación de Rousseff fue el punto culminante de la tercera jornada de debates de la cita de Porto Alegre, que este año está dedicada al tema Crisis Capitalista, Justicia Social y Ambiental y prepara la Cumbre de los Pueblos, una cita paralela a Río+20.

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