Matisse y Ritcher se muestran en el Pompidou
Por Oscar Smoljan Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén
APUNTES DE LA CULTURA
La obra de Henri Matisse (1869-1954) y la de Gerhard Richter (1932) comparten por estos días los salones del Centro Pompidou de París. Del primero se exhibe una muestra singular que gira en torno a sus repeticiones y series, y del segundo, una colección retrospectiva más cercana a un homenaje en vida a quien es considerado como una de las personalidades más influyentes del mundo por The Wall Street Journal.
Matisse fue un artista clave del movimiento fauvista y por sobre todo un pintor figurativo y el Pompidou decidió abordar un aspecto no tan difundido de su trabajo y que consiste en explorar, en sesenta pinturas y una treintena de dibujos, muchos de ellos inéditos hasta ahora, su experimentación y la variación sobre un mismo tema.
“Matisse, parejas y series” es el nombre de la muestra donde el visitante puede apreciar una misma obra repetida en parejas o en series, con variaciones en el trazo, la pincelada o el color, elementos que el artista francés dominada como pocos. Algunas de esas diferencias son tan sutiles que el espectador parece estar ante dos obras idénticas.
La idea de esta muestra, planteada cronológicamente desde su aproximación al puntillismo de 1904 a los recortes de papel de los años 50, es mostrar la influencia de Matisse en el arte moderno a partir de su constante e inquieta exploración de nuevas formas y nuevos procesos de creación.
Estas obras proceden de museos con sede en ciudades tan diversas como Tokio, Washington o Londres y abarcan medio siglo de trabajo incansable del pintor francés.
De Richter, y a propósito de su 80º aniversario, el Pompidou, en cooperación con la New National Gallery de Berlín y la Tate Modern Gallery de Londres, presenta un recorrido por las múltiples visiones estilísticas de este artista, nacido en la ciudad alemana de Dresde. Un balance y homenaje a “uno de los grandes pintores vivos hoy”, tal y como lo definió la curadora de la muestra Camille Morineau.
Son casi 150 obras de este artista único y versátil como pocos en las que aborda diversas temáticas, algunas de ellas de alta sensibilidad como la guerra o la muerte en prisión de terroristas de la organización comunista Baader-Meinhof, presentada sin pasiones ni apologías sino más bien desde un crítico apoliticismo comprometido con la vida.
La muestra posee obras emblemáticas de Ritcher como Ema (Desnudo bajando las escaleras) de 1968, Betty, de 1977, Mustang Squadron de 1964 y piezas de las series Colours y Candles y otras no tan conocidas que se exhiben por primera vez al público.
En esas obras, uno puede constatar claramente no sólo la tamaña dimensión de este pintor cuyas obras se exhiben en los más importantes museos del mundo, como el Louvre donde puede verse por estos días una colección de dibujos y acuarelas de su autoría, sino fundamentalmente la metamorfosis que ha experimentado a lo largo de décadas de trabajo incansable desde el Expresionismo Abstracto, pasando por la Figuración Negra, hasta llegar a delicadas composiciones geométricas.
APUNTES DE LA CULTURA
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora